Madrid.-07/10/2026-. Cuando se cumplen tres años del inicio de la guerra en Gaza, la infancia palestina continúa enfrentándose a una crisis sin precedentes. Toda una generación de niñas y niños sigue viviendo su infancia marcada por la violencia, el desplazamiento forzoso, el hambre y la pérdida de seres queridos.
A pesar de que ha pasado un año desde la entrada en vigor del llamado “alto el fuego» alcanzado en octubre de 2025, la realidad para muchas niñas y niños apenas ha cambiado. El continuo incumplimiento por parte del Gobierno de Israel tanto del acuerdo de alto el fuego como de sus obligaciones en virtud del derecho internacional de proteger a la infancia ha expuesto a cada menor de Gaza a experiencias que ninguno debería sufrir, desde el hambre y la privación, hasta el desplazamiento forzoso y la pérdida de seres queridos.
La actividad militar continua, incluyendo ataques aéreos que hieren y matan a niñas y niños, y el bloqueo a la entrada de la ayuda humanitaria y de otros bienes esenciales provoca un impacto catastrófico. «La infancia de Gaza ha sido robada. Lo que deberían haber sido años dedicados a aprender, jugar e imaginar su futuro se han visto, en cambio, marcados por la violencia, la pérdida, la hambruna y el desplazamiento. Tres años después del inicio de la guerra, millones de niños y niñas siguen pagando un precio intolerable por un conflicto que nunca debieron sufrir. No podemos permitir que una generación entera quede marcada de forma irreversible por la guerra», señala Vicente Raimundo, director de programas internacionales en Save the Children.
Una infancia devastada
El impacto de la guerra sobre la infancia de Gaza alcanza todos los aspectos de sus vidas y los daños van mucho más allá de edificios e infraestructuras destruidas. A la pérdida de viviendas, hospitales o escuelas se suma un deterioro cada vez mayor de la salud física y mental de niñas, niños y adolescentes, así como en años de aprendizaje perdidos que condicionará todo su desarrollo futuro. A eso se suma una importante ruptura de sus redes familiares y sociales, lo que agrava aún más si cabe el impacto emocional que sufren.
Las cifras acumuladas desde octubre de 2023 evidencian la magnitud de la crisis: más de 21.500 niños y niñas han muerto, más de 1.022 bebés menores de un año han fallecido, al menos 520 bebés nacieron y murieron durante la guerra, 164 menores han muerto por inanición, 25 niños y niñas han fallecido por hipotermia, más de 12.000 embarazos han terminado en aborto involuntario debido a la falta de alimentos y atención sanitaria, más de 58.800 niños y niñas han perdido a uno o ambos progenitores y más de 44.400 personas menores han resultado heridas. Además, se estima que 10.500 niños y niñas han sufrido lesiones que cambiarán sus vidas y requerirán rehabilitación prolongada y alrededor de 1.500 menores han sufrido amputaciones.
Ataques deliberados
La Comisión de Investigación de las Naciones Unidas (COI) ha concluido que las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes han atacado deliberadamente a niñas, niños y adolescentes palestinos y palestinas, lo que ha derivado en actos constitutivos de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en la Franja de Gaza.
Save the Children advierte de que la recuperación y reconstrucción continúan gravemente limitadas por las restricciones a la entrada de maquinaria pesada, materiales de construcción y equipamiento esencial para retirar escombros, restaurar infraestructuras críticas y localizar a las personas que siguen desaparecidas bajo los edificios destruidos.
Al mismo tiempo, la situación humanitaria en Cisjordania se deteriora rápidamente. La infancia palestina y sus familias continúan enfrentándose a desplazamientos, demoliciones de viviendas, restricciones de movimiento y violencia cotidiana que amenazan su seguridad y bienestar.
Apoyo internacional
En el tercer aniversario de la guerra, Save the Children insta a la comunidad internacional a no apartar la mirada y reclama el respeto pleno del derecho internacional humanitario y la protección efectiva de la infancia por parte de todas las partes del conflicto.
“Es urgente garantizar un acceso humanitario seguro, sostenido, predecible y sin restricciones para que niños, niñas y familias puedan recibir la asistencia que necesitan”, reclama Raimundo. Es imprescindible la entrada inmediata de materiales de construcción, maquinaria pesada y equipamiento necesario para la retirada de escombros y la reconstrucción, así como garantizar el acceso a educación, atención sanitaria, protección y apoyo psicosocial.
“Los niños y las niñas de gaza necesitan el apoyo internacional y de los fondos humanitarios para responder a las necesidades más urgentes y la reconstrucción a largo plazo, sin olvidar la rendición de cuentas por las graves violaciones de los derechos de los niños y niñas. No pueden permitirse perder otro año más, necesitan ya mismo acceso a educación, alimentación, asistencia sanitaria y espacios seguros. Los niños y niñas nunca deberían pagar el precio de la guerra”, asegura el director de programas internacionales de Save the Children en España.

