Madrid.-19/10/2026-. La quinta Marcha Positiva de Cesida ha reunido este sábado a miles de personas en las calles de Madrid para reivindicar la dignidad, la visibilidad y los derechos de las 150.000 personas que viven con el VIH en España. Una jornada de encuentro y movilización comunitaria que ha puesto sus voces en el centro y ha contado con la participación de representantes de la cultura, las instituciones y las organizaciones sociales.
Bajo el lema «Ni culpa, ni silencio», la Marcha Positiva ha partido a las 12:30 horas desde el Ministerio de Sanidad y ha concluido en la plaza de Juan Goytisolo, frente al Museo Reina Sofía, donde se ha leído un manifiesto que rechaza la culpabilización y exige una vida libre de discriminación. “El VIH no nos quita derechos. La serofobia sí puede quitarnos oportunidades. Y juntas y juntos podemos cambiarlo”, recoge el texto, que resume el sentido de la convocatoria con una afirmación: «Nuestra dignidad no está sujeta a condiciones».
La cabecera de la marcha ha estado formada por personas con el VIH, que han portado la pancarta «Ni culpa, ni silencio». Entre quienes han participado se encontraba el actor y director Eduardo Casanova, que en ediciones anteriores acompañó al Pride Positivo como persona aliada y este año lo ha hecho como persona visible con el VIH. “Vuestra visibilidad es responsabilidad pública, así que sed visibles sin miedo, sin culpa y sin silencio”, ha defendido. Otros nombres destacados de la cultura y la política se han sumado a la manifestación, como el actor y director Paco León o la ministra de Sanidad, Mónica García.
Salud y Dignidad
La pancarta institucional, con el lema «Salud y Dignidad, derechos innegociables», ha contado con la presencia de Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad; Julia del Amo, directora de la División de Control de VIH, ITS, Hepatitis Virales y Tuberculosis del Ministerio de Sanidad; Julio del Valle, director general para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas LGTBI+; Erik Zanon, secretario general del Partido Demócrata de Italia en Madrid y activista de derechos humanos; Luisa Estévez, presidenta de la Fundación Pedro Zerolo; Ronny de la Cruz, representante de COGAM, Colectivo LGTBI+ de Madrid; y María Caso Escudero, portavoz de Políticas de Diversidad del Grupo Municipal Socialista.
El manifiesto ha reclamado que el respaldo institucional se traduzca en políticas, presupuestos y medidas evaluables. «Estar junto a nuestra pancarta debe significar también trabajar por sus palabras cuando termine la marcha», señala el texto. Entre sus demandas figuran medidas concretas contra la serofobia, mecanismos accesibles de denuncia y reparación y circuitos que garanticen que ninguna persona vea interrumpido su tratamiento por trámites administrativos, cambios de residencia o barreras lingüísticas.
Reclamaciones
La reivindicación de la salud se ha unido a la del acceso a una vivienda digna, el bienestar emocional y los cuidados. El manifiesto exige también una respuesta específica para las personas supervivientes de larga evolución con el VIH, que atienda las secuelas físicas, psicológicas y sociales acumuladas, las necesidades asociadas al envejecimiento y su protección económica y laboral.
También han participado en la quinta Marcha Positiva con pancarta propia los grupos de Cesida «Generación Positiva», con el lema «Frente a la ola reaccionaria, ternura revolucionaria», y «Mujeres VIHvas», con el mensaje «Juntas y VIHvas». A ellos se han sumado entidades y colectivos de distintos territorios, mostrando la diversidad y el carácter estatal de la movilización.
La defensa de la visibilidad ha ido acompañada de una reivindicación del derecho a la intimidad y a decidir libremente cuándo y con quién compartir el diagnóstico. «Nadie tiene que exponerse para demostrar su compromiso», recuerda el manifiesto. La responsabilidad colectiva, sostiene, es construir una sociedad en la que ninguna persona tenga que ocultarse para conservar su empleo, sus relaciones o su tranquilidad.

