Madrid.-9/7/2026.- La nueva era de incendios forestales extremos exige un plan de acción integral de prevención y adaptación al territorio. La recuperación de usos agroforestales tradicionales, así como la restauración ecológica son las mejores herramientas para diseñar paisajes resilientes al fuego. Así lo asegura WWF en su ‘Informe Incendios Forestales 2026: Incendios extremos, el reto de adaptar el territorio‘.
El año 2025 dejó los peores registros del siglo con 355.000 hectáreas arrasadas y 63 grandes incendios forestales. En solo dos semanas se quemó el 90 % del total anual, lo que dejó 8 personas fallecidas, 79 heridas y 42.000 personas evacuadas de sus hogares. La sociedad se enfrenta a una grave amenaza ambiental, social y económica.
En este escenario, el informe de incendios 2026 que elabora WWF cada verano, se centra en analizar las causas de estos siniestros, evaluar los avances y limitaciones del marco regulatorio actual y presentar propuestas para lograr un plan de acción integral basado en la prevención y la adaptación del territorio.
El norte y el fuego
Aunque el número de siniestros ha disminuido a 8.199, la cifra de grandes incendios forestales ascendió a un total de 63 y 47 se produjeron solo en agosto; de ellos, 5 fueron de más de 20.000 hectáreas. De hecho, su simultaneidad supuso que en tan solo dos semanas del verano se concentrara el 90 % del total de superficie quemada y agravara la emergencia. Esta situación saturó los medios de extinción, dificultó las evacuaciones y redujo drásticamente la capacidad de los equipos de emergencias para controlar tantos frentes al mismo tiempo.
Uno de los casos más preocupantes ha sido el noroeste de la península, que supuso el 75 % de la superficie afectada a nivel nacional. Estos datos corroboran las previsiones de nuestro informe de 2018 “El polvorín del noroeste”.
Modelo obsoleto
Por todo ello, los incendios de 2025 confirman los límites de un modelo de lucha contra los incendios forestales que ha quedado obsoleto ante el nuevo contexto climático. Actualmente se dedica el 78 % de los recursos a la extinción y tan solo un 12 % a la prevención, la gestión forestal y la adaptación del paisaje.
El contexto climático actual exige un cambio de modelo: un plan de acción integral de prevención y adaptación del territorio que vaya más allá de la extinción. El pasado año constató un cambio de paradigma con incendios cada vez más severos, extensos, difíciles de controlar y en menor intervalo de tiempo.
Las verdaderas causas de los incendios son la crisis climática, la falta de prevención y el abandono rural. Según el informe, estas causas son estructurales: la escasa inversión en prevención, el arraigado uso del fuego en el entorno rural, el abandono del paisaje agroforestal, la ausencia de gestión forestal y la nula planificación territorial.
La crisis climática
Las consecuencias negativas de la crisis climática, combinadas con el abandono rural y la pérdida de gestión del territorio, hacen que el paisaje agroforestal sea cada vez más vulnerable ante los incendios. Además, existe un gran número de viviendas ubicadas en la interfaz urbano-forestal que no cuentan con planificación ni medidas de autoprotección adecuadas, lo que agrava el problema y lo convierte en una emergencia civil.
Cabe recordar que, según los datos disponibles, el 95 % de los 8.800 incendios forestales que se producen de media al año son provocados por la mano del ser humano, principalmente por el uso del fuego como herramienta de gestión en zonas rurales, y el 5 % restante corresponde a la incidencia de los rayos, por lo que existe un amplio margen para evitar que muchos de estos siniestros se produzcan.
Asimismo, otro de los detonantes es el gran desconocimiento de las causas de estos siniestros: MITECO desconoce la causa de más del 12 % del total y el SEPRONA estima que hasta el 60 % no llegan a esclarecerse.
WWF lleva años insistiendo en la recuperación de usos agroforestales tradicionales como la ganadería extensiva y la agricultura, así como la restauración ecológica como las mejores herramientas para diseñar paisajes resilientes. Todo ello ayuda a crear ecosistemas mejor adaptados a la crisis climática que promuevan la biodiversidad, refuercen los servicios ecosistémicos y generen riqueza en las zonas rurales.
La desinformación
A toda esta situación, se ha sumado en las últimas campañas la desinformación y la difusión de bulos en medios de comunicación y redes sociales como un nuevo factor de riesgo ante este tipo de crisis, ya que ponen en riesgo la veracidad de las causas reales. Desde WWF aseguran que es clave centrar el debate público en el verdadero origen de los incendios y en las soluciones basadas en la ciencia que reducen el riesgo.
El informe ofrece un análisis de la respuesta política ante los incendios forestales desde una perspectiva europea, nacional y autonómica. Con el fin de aportar posibles soluciones, WWF propone una serie de recomendaciones dirigidas a los distintos actores clave para garantizar los avances necesarios hacia un enfoque integral, basado en la prevención, la adaptación y la construcción de paisajes más resilientes.
Según este estudio, urge un acuerdo político que permita abordar de forma integral la prevención y adaptación del territorio ante el riesgo de los incendios forestales. Como punto de partida está la iniciativa para establecer un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, pero la organización advierte de que este debe traducirse en acuerdo político y compromisos concretos, financiación suficiente y políticas coherentes que integren biodiversidad, agua, energía, producción de alimentos y territorio.
Respecto a la aplicación del Real Decreto 716/2025, aprobado el pasado año, que establece el marco común para la gestión de estos siniestros desde el punto de vista autonómico, WWF considera que la mayoría de las comunidades autónomas ha presentado sus planes anuales, pero no existe una evaluación homogénea ni periódica que garantice su aplicación efectiva, ni tampoco objetivos medibles de prevención.
Incendios activos
Los incendios forestales han quemado 50.384 hectáreas en España desde el 1 de enero al 1 de julio de 2026, según datos del Sistema de Información de Incendios Forestales de la Comisión Europea (EFFIS) del programa Copernicus.Ya lo habían advertido las voces más expertas: la gravedad de los incendios forestales de este verano dependerá de las olas de calor.
En estos momentos, saliendo de la segunda y con los seis fuegos simultáneos que han puesto en alerta a Cataluña y que ya están estabilizados la situación que más preocupa se encuentra en Castillonroy (Huesca). El Gobierno de Aragón activó el miércoles a la Unidad Militar de Emergencias (UME). El consejero Berez de Castro indicó que el incendio, declarado sobre las 18.14 horas, «ha tenido una evolución rapidísima». Las autoridades enviaron un Es-Alert al municipio de Albelda, pidiendo el confinamiento del municipio como «medida puramente preventiva».
En Cataluña, Bombers de la Generalitat ha dado por estabilizados el incendio de Navarcles (Barcelona) y el de vegetación agrícola y forestal de Guimerà (Lleida). Ya se han estabilizado también los incendios de Sentmenat, el Pla de Manlleu y Gavà (Barcelona).

