Madrid.17/11/2025.- Un año más, Cruz Roja Juventud ha puesto en marcha el proyecto ‘El Juguete Educativo’, una iniciativa con la que se quiere garantizar el derecho al juego y promover el desarrollo integral de la infancia y la adolescencia que se encuentra en situación de vulnerabilidad social o económica.
Esta iniciativa, que permanece activa durante todo el año, pretende informar y sensibilizar sobre la necesidad del juego en el desarrollo infantil, con acciones que buscan promover una visión del juego no solo como entretenimiento, sino como un derecho fundamental y un recurso para aprender, crear y crecer.
Además de las acciones de sensibilización, el proyecto contempla la entrega de juegos y juguetes a familias que atraviesan situaciones de dificultad social. Esto favorece que ningún niño, niña o adolescente quede excluido, por motivos socioeconómicos, de la experiencia de jugar.
Implicación empresarial
Como objetivo para este año, Cruz Roja Juventud quiere poner el acento en el papel fundamental de las empresas como agentes de cambio social, convirtiéndolas en aliadas que permitan acercar el derecho al juego a más de 65.000 menores en situación de vulnerabilidad.
Y es que, según señala David Fernandez, director estatal de Cruz Roja Juventud, “la implicación de las empresas supone no sólo una contribución material puntual, sino una forma de responsabilidad social compartida que permite multiplicar el impacto del proyecto y garantizar que más niños, niñas y adolescentes puedan disfrutar del derecho al juego y al aprendizaje a través de juguetes educativos”.
Por otra parte, con estas alianzas se busca generar una red de colaboración estable y sostenible en el ámbito social y empresarial. Así, las empresas pueden participar de manera continuada y contribuir a cubrir la necesidad del juego en cualquier época del año.
En el pasado ejercicio, casi 100.000 personas participaron en las diferentes acciones de sensibilización realizadas por Cruz Roja Juventud, y se consiguió entregar cerca de 63.000 juguetes a menores en situación de vulnerabilidad.
Esta propuesta que está en marcha desde 1992, cumple con el principio de la Convención sobre los Derechos de la Infancia, el cual establece que todas las niñas y niños tienen derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad. Jugar permite aprender, expresar emociones, relacionarse y crecer en igualdad de oportunidades, incluso en contextos de vulnerabilidad.

