Madrid.-13/7/2026.- En España, hay 265.503 personas que continúan en las listas de espera de la dependencia. Es lo que asegura el Observatorio Estatal para la Dependencia que ha hecho públicos los datos del primer semestre de 2026. El informe lo ha elaborado la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales,
Este estudio, además, pone de manifiesto una realidad especialmente preocupante: 13.503 personas fallecieron entre enero y mayo de 2026 mientras esperaban una resolución o la atención reconocida por el sistema. Esto supone una media de 90 fallecimientos al día, lo que equivale a una persona cada 16 minutos.
Del total de personas que continúan en lista de espera, 110.108 se encuentran pendientes de valoración, lo que representa el 41,5 % del total. Por su parte, 155.352 personas (58,2 %) ya tienen reconocida su situación de dependencia, pero siguen esperando acceder a las prestaciones o servicios a los que tienen derecho.
De las 13.503 personas fallecidas en las listas de espera de la dependencia en los primeros cinco meses de este año, 6.940 estaban esperando ser valoradas y 6.563 esperando recibir la prestación a la que tenían derecho.
Ralentización
Según la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales, los datos reflejan una ralentización de la atención a la dependencia en los últimos años. La entidad señala que la falta de incremento presupuestario por parte del Ministerio de Derechos Sociales durante los tres últimos años y la no continuidad de los 600 millones de euros adicionales contemplados en el Plan de Choque entre 2021 y 2023 están contribuyendo al aumento de las listas de espera.
La asociación destaca que la atención a las personas en situación de dependencia sigue siendo uno de los principales retos sociales. En este sentido, recuerda que cerca de cuatro millones de personas han recibido atención durante los últimos veinte años, mientras que casi un millón fallecieron mientras permanecían en listas de espera.
Asimismo, la entidad considera que los procedimientos burocráticos, las reducidas cuantías de las prestaciones, la baja intensidad de algunos servicios y las dificultades para compatibilizar recursos limitan la eficacia de la atención a las personas en situación de dependencia. A ello suma la financiación insuficiente y las desigualdades territoriales existentes en su desarrollo.

