Madrid.-30/06/2026.- Autismo España presenta, en colaboración con la Cátedra de Autismo de la Universidad de Sevilla y Fundación ONCE, una Guía de buenas prácticas en el uso de pictogramas. Esta guía aclara conceptos básicos sobre los pictogramas y ofrece herramientas y recursos para un buen uso de aquellos que se emplean en señalización.
Los pictogramas facilitan la comprensión de la información de una forma visual y son una de las herramientas más conocidas de la accesibilidad cognitiva, tan necesaria para las personas con autismo. Su uso se ha extendido mucho en nuestro país al calor de la aprobación de leyes que apuestan por mejorar la accesibilidad cognitiva. Pero, muchas veces, este uso no responde a la naturaleza y a las normas técnicas que lo regulan.
Menos barreras
Esta guía forma parte del firme compromiso de Autismo España por avanzar en la implementación de medidas de accesibilidad cognitiva en nuestro país, que es aún limitado, como ha señalado el director de la Confederación, Jesús García Lorente. Y es que, como se ha puesto de manifiesto durante la jornada, las barreras cognitivas dificultan que las personas con autismo puedan disfrutar de los entornos, bienes y servicios de manera autónoma, eficiente, segura y en igualdad de condiciones.
En la misma línea se ha manifestado Paloma Cid Campos, jefa del Departamento de Autonomía Personal de la Dirección de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE, entidad financiadora de la guía. En palabras de Cid, «hay muchas ganas de hacer más accesibles los entornos para todas las personas, pero a veces esa prisa lleva a utilizar los pictogramas de manera errónea. Esta guía viene a resolver esos problemas de criterio, siempre teniendo en cuenta que los pictogramas no pueden utilizarse de manera aislada, sino que forman parte de un diseño de accesibilidad cognitiva».
Manual de referencia
La “Guía de buenas prácticas en el uso de pictogramas: orientaciones para una señalización y comunicación accesibles” busca convertirse en un manual de referencia destinado a facilitar la comprensión de los principales usos, tipologías y metodologías aplicadas a los pictogramas. Para ello, reúne y sistematiza las conclusiones y recomendaciones derivadas de la práctica científica, con el fin de promover un uso adecuado, coherente y accesible de estos recursos visuales.
En este contexto, los pictogramas que más problemas generan a la hora de su aplicación son los de señalización y los de comunicación. Por lo que respecta a los primeros, ofrecen información clave para la orientación dentro de un entorno físico, indicando, por ejemplo, lugares, usos o actividades. Estos pictogramas buscan ser comprendidos por todas las personas, por lo que existen varias normas técnicas que explican cómo deben diseñarse, ubicarse o validarse.
Como ha señalado Nuria Mesa, técnica de Derechos y Accesibilidad de Autismo España, «los pictogramas de señalización son un recurso más sobre el que se apoya la señalización accesible, pero no podemos afirmar que un entorno tiene señalización accesible si solo se usan pictogramas». Además, ha añadido, que «para que sean útiles, resulta fundamental conocer sus diferentes usos y aplicar los principios que explican sus normas técnicas».
Cumplir su función
David Saldaña Sage, director de la Cátedra de Autismo de la Universidad de Sevilla, ha insistido en esta idea y resalta que «esta guía pretende introducir y dar referencias de donde buscar más información sobre cómo diseñar buenos pictogramas de señalización». Saldaña ha destacado la importancia de esta colaboración con Autismo España y ha explicado los criterios que deben cumplir los pictogramas de señalización para que sean útiles y cumplan su función, prestando especial atención al proceso de validación y comprensión de los mismos.
En relación con los pictogramas de comunicación, María Verde, técnica de Investigación y transferencia de conocimiento de la Confederación, ha compartido que «son una herramienta que emplean entre el 30 y 45 % de las personas autistas para comprender la información y/o para expresar una opinión». También ha explicado que, «aunque existan catálogos más o menos extendidos (como el de ARASAAC), cada persona usuaria construye su propio código atribuyendo significados concretos a cada pictograma que emplea. Se trata, por tanto, de pictogramas que no tienen vocación de ser entendidos por todas las personas, por lo que no existe una norma técnica que diga cómo deben emplearse».

