El avance del XV Informe ‘El Estado de la Pobreza’, elaborado por la Red de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN-ES), refleja un descenso en la tasa de pobreza en el último año. Sin embargo, la mejora sigue siendo insuficiente para romper la barrera del 25% de población en riesgo de exclusión, una cifra que se mantiene estable desde hace una década.
La situación de la infancia preocupa especialmente. La tasa AROPE, que mide el riesgo de pobreza y exclusión social, ha aumentado entre menores de 18 años, alcanzando el 34,6%. Esto supone que 2,8 millones de menores siguen en situación vulnerable. En el caso de las familias monoparentales, el 50,3% continúa en riesgo, pese a una ligera mejora respecto al año anterior.
Trabajo y pobreza: una relación persistente
El informe destaca que el aumento del salario mínimo y la reducción de la temporalidad han estabilizado el número de personas trabajadoras pobres. No obstante, EAPN-ES advierte que estas medidas deben complementarse con políticas sociales más sólidas para evitar que quienes tienen empleo sigan en riesgo de exclusión.
Por otro lado, se han registrado mejoras en las tasas de pobreza entre las personas jubiladas, así como entre desempleadas. La revalorización de pensiones más bajas y la compatibilidad de subsidios con otras rentas han sido clave en estos avances.
Brecha de género y desigualdad territorial
El estudio constata que la feminización de la pobreza sigue siendo un problema estructural. La brecha de género persiste, con un mayor impacto en mujeres jóvenes y en niñas y adolescentes menores de 16 años.
En el plano territorial, la desigualdad se mantiene entre el norte y el sur del país. Mientras el País Vasco registra la tasa de pobreza más baja (14,8%), Andalucía supera el 35%, a pesar de una leve reducción.
El acceso a la vivienda, un obstáculo creciente
A pesar de la moderación de la inflación, el acceso a la vivienda se ha convertido en un factor determinante de exclusión social. En 2024, el porcentaje de personas con retrasos en pagos relacionados con su vivienda aumentó del 13,6% al 14,2%.
Además, aunque la pobreza energética ha descendido tres puntos, el 17,6% de la población aún no puede permitirse mantener su hogar a una temperatura adecuada. Desde 2008, este tipo de pobreza se ha triplicado, reflejando un problema estructural que persiste.
Reclaman medidas estructurales
EAPN-ES urge a los Gobiernos a implementar medidas estructurales para reducir la pobreza y la exclusión social. Entre sus principales demandas destacan una prestación universal por crianza, políticas de vivienda que eviten desahucios y amplíen el parque público de alquiler social, así como la garantía de rentas y empleos dignos.
Desde la organización subrayan que las políticas impulsadas frente a las últimas crisis «han sido una contención, pero ahora toca acelerar para erradicar la pobreza de forma efectiva». Reclaman que las iniciativas sociales no dependan de negociaciones políticas, sino que se conviertan en derechos garantizados a largo plazo.

