Desde Naciones Unidas siguen esperando, desde el miércoles, a que Israel permita la distribución de ayuda humanitaria en la franja de Gaza. Aunque el líder israelí, Benjamin Netanyahu, prometió el pasado lunes el levantamiento parcial del bloqueo, el personal humanitario aún no ha podido realizar el reparto.
Desde hace dos meses y medio, Israel ha prohibido la entrada de comida, agua, gasolina y medicamentos a Gaza ante la preocupación de la comunidad internacional. El aparente cambio de parecer que el primer ministro israelí mostró a principios de semana, permitiendo la entrada de cinco camiones de ayuda, parece ser consecuencia de las presiones por parte de la ONU, pero, sobre todo, debido a las ejercidas por las principales potencias aliadas de Israel.
En las pasadas semanas, la ONU y diversas organizaciones humanitarias demandaron el fin del bloqueo y denunciaron la política de “cerco y hambre” por parte del gobierno israelí. Según un informe respaldado por Naciones Unidas, este bloqueo total ha propiciado una situación en la que “uno de cada cinco gazatíes” (medio millón de personas) ya se enfrente a la inanición.
Ayuda insuficiente
A pesar de la autorización de Israel para la entrada de camiones con ayuda humanitaria, la comunidad internacional sostiene que estos suministros siguen siendo insuficientes. Desde Naciones Unidas alertaron hace unos días de que “14.000 bebés podrían morir en las próximas 48 horas si no se incrementa el flujo de ayuda”.
Tom Fletcher, jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU, es claro: “Es una gota en el océano. Debe llegar a los civiles que tan urgentemente la necesitan y nos deben permitir incrementarla”. En este sentido, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) denuncian que esta situación supone que la Franja de Gaza se enfrente “a la peor crisis humanitaria desde octubre de 2023”.
Por su parte, Reino Unido, Francia y Canadá emitieron un comunicado conjunto el pasado lunes en el que califican la situación de “intolerable”. Las tres potencias, más allá de demandar un alto al fuego, aseguran que la entrada de una cantidad básica de alimentos en Gaza es “totalmente inadecuada” y abogan por un levantamiento real del bloqueo israelí. Además, afirman que si Israel no cesa la nueva ofensiva militar o no levanta sus restricciones a la ayuda humanitaria, tomarán “medidas concretas adicionales” como respuesta.
A pesar de que las presiones internacionales puedan hacer recular al gobierno israelí de forma muy limitada, el discurso que mantiene sigue siendo muy beligerante. Bezael Smotrich, titular de finanzas del ejecutivo de Netanyahu, declaró en una entrevista el pasado lunes: “Llevamos año y medio acabando con Hamás y desmantelando Gaza, dejándola con un nivel de destrucción completo y sin precedentes, y el mundo aún no nos ha parado”.

