Madrid.-29/09/25.- La Federación Estatal LGTBI+, en colaboración con la Universidad de Salamanca, han presentado el ‘Estado del Odio LGTBI+: Sexilio’, un estudio que analiza el abandono del hogar de las personas LGTBI+ por motivos de orientación sexual, identidad o expresión de género. Un fenómeno, aparentemente de tiempos pasados, que sigue dándose.
La investigación ofrece una radiografía del impacto que la discriminación y las distintas violencias producen en el colectivo. Así revela que, el 13% cambió de residencia por estas razones, mientras que un 21,5% se lo ha planteado. En conjunto, más de un tercio ha vivido o contemplado el desplazamiento como única vía para poder ser quienes son sin temor al rechazo.
La falta de entornos seguros, el miedo a la violencia y la persistencia de discursos de odio no solo obstaculizan el desarrollo vital, sino que también empujan a muchas personas a abandonar sus municipios, familias y redes de apoyo. Lejos de tratarse de una decisión voluntaria, esta huida constituye una expulsión forzada que continúa operando de manera silenciosa y sistemática en numerosos rincones del país.
Resistir o irse
El informe evidencia que este fenómeno afecta a todo el colectivo pero tiene un impacto especialmente significativo en las personas trans y racializadas. Este patrón confirma que la discriminación se entrecruza con desigualdades territoriales, sociales y económicas, En definitiva, la migración en una obligación más que en una opción.
Contrario a la visión tradicional del sexilio como un éxodo del campo hacia las grandes ciudades, los datos muestran que el 43,4 % de las personas desplazadas procedía de grandes ciudades, el 26,9 % del extranjero y solo el 13,5 % de entornos rurales. Más de la mitad eligió como destino una capital autonómica u otra gran ciudad. Ello evidencia que el «sexilio» es un fenómeno urbano, transnacional y multicausal, estrechamente ligado a la búsqueda de seguridad.
En cuanto a las motivaciones para migrar, las principales son: la necesidad de vivir sin ocultarse, escapar de la discriminación, la violencia o el rechazo familiar y acceder a redes de apoyo. Aun así, el desplazamiento no siempre garantiza una vida mejor, ni es una alternativa como garantía residencial: el 17,3 % de las personas que han dejado atrás su hogar han acabado en la calle, frente al 5,5 % de la población.
Los indicadores de salud mental reflejan la carga emocional que supone el desplazamiento. Un 11,5 % vive con miedo constante y un 8,7 % con depresión, frente al 2,3 % y 3,4 % de quienes no se han ido de su localidad.
Sexilio y juventud LGTBI+
Según el estudio 3501 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado en enero de 2025, un 25,8 % de las personas menores de 30 años se identifica como parte del colectivo LGTBI, pero muchas no pueden ejercer sus derechos. La encuesta ‘Estado LGTBI+ 2025’ revela que un 16,3 % de jóvenes LGTBI+ ha tenido que cambiar de residencia por motivos vinculados a su orientación sexual, identidad o expresión de género, y un 23,7 % lo ha considerado seriamente.
En total, el 40 % ha vivido o contemplado el desplazamiento forzoso como única vía para ser quienes son sin temor al rechazo. La mayoría abandona pueblos o pequeñas ciudades, donde solo el 8,2 % de la juventud reside, frente al 91,8 % que vive en ciudades medianas o grandes, reflejando la fractura territorial del colectivo.
Este desplazamiento no solo responde a la violencia y la discriminación, sino que constituye una estrategia de resistencia y construcción de vida: un 38,3 % se desplaza para poder expresarse libremente, un 31,9 % para desarrollar proyectos de vida con expectativas reales de pareja, trabajo o estudios, y un 29,8 % en busca de redes de apoyo, amistades o referentes visibles.
Según explica María Rodríguez, responsable de investigación de la Federación Estatal LGTBI+, “este análisis permite identificar patrones sociodemográficos, territoriales y de riesgo asociados al sexilio, así como sus implicaciones en bienestar y derechos fundamentales”.
Políticas inclusivas
Para Jesús A. Muñoz, miembro de la ejecutiva de la Federación LGTBI+,: “El sexilio no es una elección, es una expulsión silenciosa que sigue operando en nuestro país. Miles de personas han tenido que dejar atrás su hogar para poder vivir sin esconderse. Hablamos de derechos humanos que deberían estar garantizados en cualquier rincón de España”.
Así, Muñoz ha anunciado que, en el marco de las medidas que la Federación está adoptando para luchar contra este fenómeno, empezará a trabajar con la Dirección General de Políticas contra la Despoblación del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico en el diseño de políticas públicas para el abordaje del sexilio y reforzar el valor de la investigación en el diseño de políticas efectivas que garanticen una vida digna a las personas LGTBI+ en zonas rurales y ciudades pequeñas.

