Madrid.-3/2/2026.- Más de 230 millones de niñas y mujeres en el mundo han sufrido mutilación genital, según cifras de la ONU. Se trata de una práctica que continúa vulnerando derechos fundamentales y afectando de forma directa a la salud, el bienestar y el proyecto de vida de millones de niñas y mujeres.
Con motivo del Día Mundial de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, que se celebra este 6 de febrero, la ONG Entreculturas alerta de la persistencia de esta forma de violencia y reivindica la educación, la protección y el trabajo comunitario como herramientas imprescindibles para su prevención.
Ante esta realidad, Entreculturas trabaja desde hace años para abordar esta violencia y proteger los derechos de las niñas a través de programas como La LUZ de las NIÑAS, que cuenta con casi 15 años de experiencia sobre el terreno. Este trabajo de acompañamiento se realiza junto a organizaciones aliadas y comunidades en 20 países de África y América Latina, incluido en aquellas zonas marcadas por crisis humanitarias y desplazamiento forzado.
Chad
Uno de estos contextos es Chad, donde el 34% de las mujeres de entre 15 y 49 años han sido sometidas a mutilación genital, según datos de UNICEF. Allí, Entreculturas trabaja junto al JRS combinando educación, protección y cohesión social con el objetivo de generar cambios sostenidos en las comunidades. Según explica Maimouna Konaté, directora de proyectos del JRS en la región del lago Chad, “la prevención solo es efectiva cuando existe un trabajo comunitario continuado, una consolidación de los referentes locales y una implicación de toda la comunidad”. Un enfoque que, añade, “ya se está reflejando en el descenso de estas prácticas en la zona donde trabajamos”.
Desde el trabajo directo con niñas y mujeres, Marie‑Grace Longaye, responsable de programas de JRS Chad, subraya la importancia de contar con espacios seguros, donde realizar un acompañamiento psicosocial continuado de quienes han sufrido esta violencia. En su experiencia, estos procesos de sensibilización “permiten que las niñas y mujeres recuperen la confianza, expresen lo vivido y fortalezcan su resiliencia”, a la vez que se reduce el riesgo de que la práctica continúe reproduciéndose.
Mirada médica y educativa
En el ámbito sanitario, la doctora María del Carmen Gutiérrez Vélez, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid), recuerda en conversaciones con Entreculturas, que esta práctica constituye una grave forma de violencia desde el punto de vista médico y de derechos humanos, ya que “es un procedimiento lesivo que no tiene fines médicos, busca realizar un daño intencionado y tiene múltiples consecuencias tanto físicas como psicológicas que pueden prolongarse durante años”.
En este sentido, la especialista subraya que la erradicación de esta práctica sigue siendo compleja si no se actúa desde la concienciación social. “La formación en los ámbitos sanitarios, educativos, servicios sociales es fundamental para identificar mujeres y niñas que han sufrido esta práctica y concienciar sobre sus efectos lesivos, con el fin de que se erradique su práctica en los países de origen”, señala. Recuerda que se trata de una práctica habitual en algunas poblaciones y que requiere de un trabajo de sensibilización sostenido en el tiempo para ser abandonada.
En el marco de este Día Mundial de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, Entreculturas insiste en la necesidad de garantizar una educación libre de violencias que se apoye en enfoques centrados en la salud y el bienestar emocional para erradicar esta práctica. En palabras de Irene Sánchez Prieto, responsable de comunicación de La LUZ de las NIÑAS, “poner fin a la mutilación genital femenina requiere un compromiso sostenido con la educación, los derechos humanos y la dignidad de las niñas en todos los contextos”.

