Barcelona.-23/09/2026-. Las oportunidades cotidianas de vivir y relacionarse con la naturaleza pueden ser claves para el bienestar infantil, según concluye un estudio impulsado por la iniciativa Suma Natura. La investigación, liderada por Suma Impact Foundation junto al Institut de Recerca Sant Joan de Déu (IRSJD) y el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona (HSJDB), ha analizado a 2.898 escolares de 34 centros educativos.
Desarrollado mediante metodologías de ciencia ciudadana, la investigación analiza la relación entre la conexión con la naturaleza y el bienestar infantil a partir de una de las muestras más extensas estudiadas hasta la fecha en Cataluña. El 55,88 % de los centros se encuentra en la provincia de Barcelona, el 14,71 % en Girona, otro 17,65 % en Tarragona y el 11,76 % en Lleida.
Diferencias entre territorios
Los resultados muestran que las principales diferencias se encuentran entre territorios, no entre centros educativos concretos. La conexión con la naturaleza mostró un patrón similar: el 35,2 % de los escolares de entornos rurales presentó niveles muy buenos o excelentes, frente al 25,6 % de los de zonas urbanas. Así, el estudio pone de relieve que el territorio no es únicamente un contexto, sino un factor estructural clave que configura las oportunidades de bienestar y desarrollo en la infancia.
Asimismo, la investigación también evidencia que la conexión con la naturaleza evoluciona de forma distinta en niñas y niños en algunos puntos. Las niñas mostraron una mayor conexión con la naturaleza y un bienestar global ligeramente superior, con una media de 71,9 puntos, frente a los 70,8 de los niños. En la conexión con la naturaleza, las variaciones se concentraron especialmente en el disfrute del entorno natural, la empatía hacia los animales y los comportamientos de cuidado ambiental. Asimismo, la conexión con la naturaleza tiende a aumentar con la edad entre las niñas y a disminuir entre los niños.
El análisis indica que estas diferencias no parecen deberse a una mayor exposición a la naturaleza. Niños y niñas participan en actividades similares y presentan niveles comparables de contacto con el entorno natural, como la tenencia de mascotas, la plantación de árboles o las actividades escolares al aire libre. Por ende, la diferencia parece residir en la forma en que viven e interpretan esas experiencias, lo que apunta a la influencia de factores culturales, sociales y de construcción de la identidad.
Precisamente, el proyecto Suma Natura nace con el objetivo de demostrar estas influencias y orientar actuaciones educativas, sociales y ambientales que garanticen que la infancia disponga de oportunidades reales para relacionarse con la naturaleza, independientemente del territorio en el que viva.
Más allá de los espacios naturales
En los centros analizados, el número de árboles, la superficie exterior, la sombra o la existencia de actividades al aire libre no mostraron una relación consistente con el bienestar medio del alumnado. Los resultados sugieren que la presencia de estos elementos, por sí sola, no explica las diferencias observadas y apuntan al posible papel del uso educativo de los espacios, las oportunidades de exploración y juego y el vínculo que las niñas y niños establecen con la naturaleza. Dos colegios con características ambientales similares pueden ofrecer experiencias muy distintas a su alumnado.
“Este estudio nos invita a ampliar la mirada sobre la relación entre la infancia y la naturaleza, aportando claves útiles para la acción en los ámbitos educativo, social y ambiental. Todo esto no habría sido posible sin la colaboración de los equipos del Institut de Recerca Sant Joan de Déu (IRSJD) y del Hospital Sant Joan de Déu (HSJDB) y la autorización del Departament d’Educació i Formació Professional de la Generalitat de Catalunya. Queremos agradecer también la implicación de los centros educativos y, especialmente, de todo el alumnado que ha participado en el proyecto”, afirma José Luis Ruiz de Munain, director general de Suma Impact Foundation.
Estrategia clave
El estudio concluye que promover una relación frecuente, significativa y emocionalmente positiva con la naturaleza desde la infancia constituye una estrategia clave para mejorar el bienestar infantil y fomentar una sociedad más sostenible y equitativa. Para ello, las políticas públicas y las intervenciones educativas deberían centrarse no solo en aumentar el acceso a espacios naturales, sino también en crear oportunidades reales para que todas las niñas y niños, independientemente de su lugar de residencia, puedan establecer un vínculo profundo con la naturaleza.
«La naturaleza no actúa como un medicamento por el simple hecho de estar presente. Lo importante es que forme parte de la vida cotidiana de los niños y las niñas, a través del juego, la exploración y experiencias que les permitan crear un vínculo emocional con ella. Garantizar estas oportunidades a todos los niños y niñas es una inversión en salud, bienestar y en el presente y futuro de nuestra sociedad», ha asegurado la Dra. Elena Codina, responsable de la Unidad de Salud Medioambiental Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona (HSJDB).
El informe propone seguir analizando cómo evoluciona la conexión con la naturaleza durante la infancia y la adolescencia y qué papel desempeñan el juego libre, la autonomía, la exploración y la educación al aire libre. Sus resultados están en línea con la evidencia científica previa, que relaciona la naturaleza con el bienestar, el desarrollo saludable y la calidad de vida infantil.

