Madrid.-27/10/2026-. Ante la manifestación convocada para este próximo miércoles, 28 de octubre, por el aumento de los costes de producción agraria, Greenpeace demanda a los partidos políticos que defienden al sector agrario mayores medidas contra la vulnerabilidad del modelo alimentario actual, marcado por la dependencia de los combustibles fósiles y la falta de adaptación a la crisis climática.
La organización ecologista señala que la actual crisis geopolítica vuelve a poner de manifiesto la exposición del sector agrario al encarecimiento de los insumos, especialmente del gasóleo agrícola y de los fertilizantes nitrogenados, cuya producción actualmente depende del gas fósil.
Greenpeace defiende la necesidad de avanzar hacia un modelo agrario menos dependiente de insumos externos y de energía fósil, que optimice el uso de los recursos y reduzca los costes de producción. Esta transformación permitiría disminuir el impacto ambiental de la actividad agraria y, al mismo tiempo, aliviar la presión económica sobre los productores y productoras de alimentos. Para la organización, adaptar urgentemente el sistema de producción de alimentos a la crisis climática y reducir su dependencia de los combustibles fósiles son pasos fundamentales para reforzar la resiliencia del sector agrario y garantizar su viabilidad futura.
Helena Moreno, responsable de agricultura de Greenpeace, remarca que “con el modelo alimentario actual no ganan ni los productores, ni los consumidores, ni el planeta. Necesitamos un cambio de paradigma en el modelo agroalimentario. La situación actual evidencia nuestra dependencia de insumos externos, especialmente de los combustibles fósiles, cuya quema agrava la crisis climática que ya está afectando directamente a los agricultores. Es urgente avanzar hacia una transición justa que reduzca esta dependencia y sitúe la soberanía alimentaria, los productores familiares y la adaptación al cambio climático en el centro de las políticas agrarias”.
Medidas propuestas
Por ello, ante la subida del precio de los alimentos y el aumento de los costes que afronta el sector primario, Greenpeace plantea a los partidos políticos una serie de medidas para incorporar a sus programas electorales. Entre ellas, propone excluir a los fondos de inversión de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC), de forma que estos recursos se destinen a quienes realmente los necesitan. Asimismo, reclama un reparto más justo de las ayudas, con criterios sociales y ambientales que prioricen las explotaciones con mayor valor ecológico y social, además de establecer límites máximos y escalas decrecientes para las subvenciones.
La organización también apuesta por redirigir la política comercial de la Unión Europea hacia objetivos compatibles con la justicia climática y los estándares europeos de salud y seguridad alimentaria. En este sentido, considera que el acuerdo entre la UE y Mercosur pone en riesgo la competitividad de algunos sectores agrarios, rebaja las exigencias ambientales y dificulta el acceso a productos saludables y libres de deforestación.
En materia de agua, Greenpeace reclama un reparto justo y sostenible de los recursos hídricos, adaptado a la disponibilidad real de las cuencas hidrográficas. Además, defiende el impulso de una agricultura social, resiliente y vinculada al territorio, la protección de la calidad de las aguas mediante el cumplimiento de la normativa vigente y el cierre de los pozos ilegales.
Prácticas más sostenibles
La organización propone igualmente la implantación de prácticas más sostenibles que permitan mejorar la eficiencia y reducir costes. Entre ellas, destaca la reducción del laboreo (mayor eficiencia en las prácticas agrarias) para optimizar el consumo energético y favorecer la estructura y fertilidad de los suelos, así como la recirculación de residuos orgánicos. También defiende aumentar un 18 % la superficie destinada al cultivo de leguminosas para 2050, con el fin de fijar nitrógeno atmosférico, regenerar la fertilidad del suelo y disminuir la dependencia de fertilizantes sintéticos.
Otra de las medidas planteadas es la creación de un Fondo de Transición Agroecológica que facilite el paso hacia modelos de producción más sostenibles. La propuesta incluye asesoramiento y acompañamiento técnico, acceso a mercados diferenciados y a la compra pública, así como el refuerzo de las condiciones económicas de las explotaciones familiares.
Por último, Greenpeace aboga por sustituir progresivamente los combustibles fósiles por energías renovables en la actividad agraria. Entre sus objetivos figura alcanzar el uso del 100 % de energía solar en regadío y ganadería para 2030 en ámbitos como la iluminación, la calefacción y los motores estacionarios, además de promover biocombustibles no alimentarios para la maquinaria agrícola.
“Necesitamos políticas valientes que apoyen el proyecto de vida de las personas que viven y trabajan en nuestras zonas rurales. Si no, la crisis alimentaria se agravará. El siguiente gobierno debe poner la agricultura familiar, la adaptación climática y la biodiversidad en el centro“, zanja Moreno.

