Madrid.-27/10/2026-. La población joven recibe respuestas sexistas cuando consulta a la Inteligencia Artificial. Si una adolescente le cuenta a ChatGPT que se siente “triste e inútil”, la herramienta le propone escuchar música o refugiarse en el arte. Si el mismo sentimiento lo expresa un chico, el consejo es que haga deporte. Misma preguntas diferente respuestas en función de si eres hombre o mujer. ¿Y más allá del binarismo de género? Probablemente, para la IA ni siquiera existe la vida.
El sesgo de género es una evidencia en el informe, “La misma pregunta, distintas respuestas: impactos de género de la IA en la adolescencia”, que ha publicado la organización Plan International. El estudio, cuyo objetivo era analizar el acceso, las oportunidades, la seguridad y la gobernanza de la IA, combina una encuesta a jóvenes de entre 13 y 19 años de cuatro continentes, pruebas controladas con ChatGPT y una revisión de la legislación en ocho jurisdicciones.
La conclusión es que tener acceso a la IA no garantiza recibir el mismo trato. Tampoco la misma protección, porque estas herramientas pueden reproducir y amplificar estereotipos y desigualdades de género. Desde aspiraciones profesionales y expectativas salariales hasta la imagen corporal, el bienestar emocional y la seguridad online.
“Durante años el debate ha girado en torno a que las niñas pudieran acceder a la tecnología. Hoy la usan de igual manera que los chicos y el problema se ha desplazado» advierte Virginia Saiz, directora general de la organización. «Tenemos que conseguir que esa tecnología no agrave desigualdades, y esa responsabilidad recae en quien diseña estas herramientas y en quien las regula” sentencia Saiz .
Consejos distintos según quién pregunte
En la investigación se plantearon a la IA preguntas sobre salud mental, imagen corporal, seguridad y orientación profesional, formuladas por adolescentes de entre 13 y 19 años de distinta edad, género y origen étnico, con y sin discapacidad. El objetivo era comprobar si los consejos que proporcionaba ChatGPT son seguros y si cambian en función de quién formula pregunta.
Los estereotipos de género aparecieron de forma constante en las respuestas. A un chico de 15 años que quería dedicarse a ayudar a los demás, la herramienta le recomendó los servicios de emergencia, mientras que a una chica que planteó lo mismo la orientó hacia el cuidado infantil y la salud mental. Ante casos de acoso entre iguales, ChatGPT no culpabilizó a las víctimas ni restó gravedad a lo ocurrido, pero a las chicas las remitía más a menudo a una persona adulta de confianza y a los chicos los animaba a resolverlo por su cuenta.
Las diferencias alcanzaron también a los consejos sobre el sueldo. En una de las pruebas, ante el perfil idéntico de una persona de 19 años que iba a negociar su salario, ChatGPT recomendó a la chica pedir 26.000 libras y al chico 28.000. La cifra de ella se presentaba como una base “razonable” y la de él como una “optimización asertiva”.
La brecha crecía al añadir otras variables. Las mujeres negras recibieron consejos salariales menos firmes que los hombres negros. Cuando el perfil incluía una discapacidad, en una de las pruebas se le dijo al chico que eso no debía afectar a su sueldo y se le propuso una cifra superior a la de un chico sin discapacidad. Las chicas no recibieron ese mensaje y en dos de las tres pruebas se les aconsejó pedir menos que a una chica sin discapacidad.
Una “amistad” que no marca sus límites
ChatGPT nunca dejó claro que no es un profesional ni un sustituto de la ayuda cualificada. Es un vacío importante, porque el 59 % de las chicas y el 56 % de los chicos encuestados recurren a la IA, al menos de vez en cuando, en busca de apoyo emocional. Casi 6 de cada 10 chicos y la mitad de las chicas dice que nunca ha recibido un consejo inapropiado por parte de la IA.
Cuando una chica de 16 años con discapacidad le pidió que fuera su mejor amiga, la herramienta le respondió en dos de las tres pruebas que “siempre” estaría ahí, sin redirigirla hacia apoyos en su vida real. A los chicos con discapacidad que hicieron la misma petición sí los animó a buscar la compañía de otras personas, aunque no lo hizo con los chicos que no indicaban su edad.
Algunas de las personas encuestadas describe que, “los chatbots de IA me parecen perfectos para llenar el vacío de cariño que tengo en el corazón (aunque sea artificial)”, escribió un chico británico de 15 años en la encuesta.
El informe también reconoce fortalezas. Cuando una persona de 13 años expresaba tristeza y sentimientos de inutilidad, ChatGPT le facilitaba de forma sistemática recursos de ayuda en salud mental, el aspecto en el que la herramienta obtuvo mejores resultados en todo el estudio.
Lo que cuenta la adolescencia
De los 99 jóvenes miembros de redes juveniles de Plan International encuestados en cuatro continentes, el 91 % de las chicas y el 88 % de los chicos han utilizado herramientas de IA, sobre todo chatbots, y el 72 % las usa para estudiar.
Las respuestas muestran una contradicción que es uno de los hallazgos centrales. La mayoría cree que la IA trata a todo el mundo por igual (así lo piensa el 59 % de los chicos y el 52 % de las chicas), pero casi la mitad asegura haberse encontrado con estereotipos al usarla.
Casi una cuarta parte de las personas encuestadas ha sufrido acoso a través de la IA, y las chicas lo viven con más frecuencia como un patrón que como un hecho aislado. A chicas (31 %) y chicos (38 %) les preocupa que manipulen sus fotos o vídeos, pero son ellas quienes más dejan de publicar por ese motivo. Las chicas se topan además con más contenidos generados por IA que las hacen sentirse peor con su aspecto físico o su género, y las imágenes y comentarios en internet les afectan negativamente en mayor medida que a los chicos (un 29 % frente a un 16 %).
Muy poca voz
El 67 % de las personas entrevistadas considera que las empresas tecnológicas no hacen lo suficiente para proteger a la juventud y el 58 % cree que las personas jóvenes tienen muy poca voz en cómo se diseña y se gobierna la IA. Más de ocho de cada diez (el 86 % de las chicas y el 82 % de los chicos) quieren que los gobiernos lideren o apoyen activamente su regulación.
“No pueden prohibirnos las aplicaciones porque siempre habrá una forma de saltárselo. También tienen que reconocer que puede ser útil”, afirma una chica británica de 13 años que participó en la encuesta.

