Madrid.-23/09/25.- La bisexualidad sigue siendo la identidad más invisible de todas. Es frecuente negarla. Especialmente cuando se trata de hombres. Lo denuncia en un estudio, la Federación Estatal LGTBI+, que pretende sensibilizar sobre esta realidad y denunciar las violencias que persisten contra las personas bisexuales.
«Si eres bi, todo el mundo te pone en duda. Creen que no te atreves a decir que eres gay o que estás ocultando cosas. Yo lo que tengo claro es que a mi me gustan las personas y no me fijo en si son chicos, chicas o ninguna de las dos«, explica C.R., un adolescente que acaba de salir del armario como bi. Con apenas 15 años, ya está harto de afrontar la desconfianza. Cansado de oír comentarios despectivos por parte de sus iguales. Y aún peor, notar la incomprensión de su familia. «Cuando lo dije en casa, mi padre me contestó que yo estaba confundido. Él piensa que soy un caprichoso, que son modas y que ya se me pasará con el tiempo».
En nuestro país, una de cada 4 personas bisexuales ha sufrido discriminación en el último año. Casi dos de cada 10, ha vivido situaciones de acoso, agresiones verbales o incluso físicas, según denuncia el informe ‘Estado del Odio: Estado LGTBI+ 2025’, que ha elaborado la Federación Estatal LGTBI+.
En este sentido, el coordinador del Grupo de Políticas Bisexuales, Alex Robles, asegura que los comentarios y chascarrillos que se lanzan contra este colectivo, no son inocentes. En sus palabras: “estos ataques verbales no son chistes, no son bromas aisladas, pertenecen a una bifobia perpetuada por el sistema monosexista. Nuestra identidad es válida y legítima y merecemos respeto”, reclama Robles.
Cosificar a las mujeres
Lo cierto es que la bisexualidad se ha asociado, desde antiguo, a creencias y comentarios muy estigmatizantes. Si a los hombre bisexuales se les ha tachado de turbios, viciosos o directamente mentirosos, las mujeres no quedan mejor paradas en el imaginario colectivo. Noelia Salido, coordina el Grupo de Políticas Bisexuales de la FELGTB y lo explica así: “las mujeres bisexuales somos constantemente deshumanizadas e hipersexualizadas”. Salido mantiene que «los discursos de odio están calando cada vez más en nuestra sociedad. Ello se traduce en discriminación, agresiones y delitos de odio, también contra las personas bisexuales”.
En marzo de 2025, el CIS publicó que casi una de cada cuatro personas de entre 18 y 24 años se define bisexual. “Esto se reflejó en algunas informaciones como el boom de la bisexualidad, como si ser bisexual fuera una moda o una tendencia en auge. Las personas bisexuales siempre hemos estado ahí, pero carentes de referentes o de visibilidad”, aclara Noelia Salido.
Soledad en la adolescencia
El informe “Radiografía de la educación en la diversidad LGTBI+”, que se ha presentado en este mes de septiembre revela que actualmente el 55% de las personas bisexuales se visibiliza durante la educación secundaria. También recoge que casi la mitad de adolescentes que se exponen públicamente (un 48% ) reciben algún tipo de violencia por parte de su entorno. El 44% no siente la suficiente seguridad para mostrar su orientación sexual. Por otra parte, 3 de cada 10 personas bisexuales declaran no tener a nadie en quien confiar en su entorno.
Desde la FELGTB sostienen que las personas bisexuales, cuando se hacen visibles, son juzgadas. Se les acusa de promiscuidad, confusión o simplemente se les discute la existencia de su propia identidad. Ello genera consecuencias como el miedo a mostrarse; muestra la ausencia y la necesidad de contar con espacios seguros. Lo cierto es que las personas bisexuales, no sólo acusan rechazo en territorio hetero. También sienten incomprensión por parte del colectivo LGTBI. Esta soledad y aislamiento por parte de la sociedad puede acarrear problemas de saluda mental, depresión e incluso ideaciones suicidas, explican desde la Federación.
Realidad bi
Noelia Salido reivindica que las personas bisexuales cuenten con reconocimiento. Este debe ser real y aplicable a todos los ámbitos de la vida. En este sentido, Salido considera que leyes, políticas y programas tienen que recoger específicamente esta realidad y sus necesidades. Exige que “la Salud, la Educación y el Trabajo contemplen nuestras experiencias y violencias específicas; que se nos incluya en las estadísticas e informes y que se ofrezcan recursos que nos respalden”.
La sensibilización social en este caso es imprescindible para acabar con esta realidad de soledad y aislamiento. Así lo ven desde la Federación Estatal LGTBI+ . En este sentido, piden campañas de sensibilización y medidas contra la discriminación en los ámbitos sanitarios y medicalizados. También consideran necesario sensibilizar a los servicios de salud mental, así como en el entorno educativo y en el familiar. Consideran que hay que llegar al ámbito rural o a los centros urbanos menos poblados donde no existen referentes. Por último, son conscientes de la necesidad de sensibilizar al propio colectivo. Hay que hacer pedagogía entre las personas LGTBI+, para que también entiendan una identidad que, probablemente, es las más discriminada, ya que se niega hasta su existencia.

