Durante la última semana y media, el Ayuntamiento de Madrid ha cerrado el Parque del Retiro hasta en tres ocasiones, alegando «altas temperaturas» y «fuertes rachas de viento». Estos cierres obedecen a un protocolo municipal que a menudo es criticado por urbanistas y la ciudadanía madrileña.
El Parque del Retiro supone uno de los pulmones de la ciudad de Madrid y un alivio térmico urbano imprescindible para todos aquellas personas que tratan de paliar los efectos de las elevadas temperaturas, como las que se han dado en los últimas semanas.
Esta condición de «alivio térmico» es una de las principales razones que se alegan a la hora de criticar el recurrente cierre de este importante parque madrileño. Y es que, en la última semana y media, las autoridades municipales han clausurado el parque hasta en tres ocasiones: el sábado 21 de junio, el domingo 29 y el lunes 30.
Según el consistorio, en situación de alerta roja se cierran los parques «que tienen puertas de acceso y cerramiento perimetral», entre los que se encuentra el Retiro y otros ocho parques históricos de la ciudad. Por otro lado, cuando se da una alerta naranja o amarilla, se restringe el acceso a muchas zonas de estos espacios, como parques infantiles o zonas deportivas.
Se trata de una actuación vigente desde 2019 con el objetivo de proteger a los visitantes y al personal del parque antes posibles riesgos. En este sentido, el Ayuntamiento ha descartado modificar el protocolo para este verano.
Críticas acaloradas
Voces expertas en climatología y urbanismo, así como asociaciones vecinales de la ciudad de Madrid, critican estos cierres, porque consideran los parques como refugios climáticos durante las olas de calor.
Marianna Papapietro, arquitecta y mediadora cultural de Redes por el Clima, considera que «cerrar parques ante cualquier alerta es un error, porque son refugios climáticos naturales. Para Papapietro, no es lógico «cerrar los principales pulmones verdes de la ciudad en los momentos en los que más se necesitan».
Por su parte, Isabelle Anguelovski, profesora ICREA en el ICTA-UAB en Barcelona, ha mostrado su desacuerdo con estas medidas en unas declaraciones para Infobae España. Según Anguelovski, «los parques pueden tener hasta 15 grados menos que las calles asfaltadas y las personas son lo suficientemente responsables para situarse en zonas cercanas a fuentes y refrescarse».
Estas críticas también vienen de asociaciones vecinales de la ciudad de Madrid, como la Asociación Vecinal Retiro Norte que reclama una revisión del protocolo del Ayuntamiento. Desde esta plataforma culpan al mal mantenimiento del arbolado, no solo al viento o al calor. Desde la organización también critican que estos cierres sean «selectivos», ya que consideran que hay libertad para actos oficiales, pero no para pasear o jugar.
Como contrapunto, existen otras ciudades que sí facilitan el uso de los parques como refugio climático. Este es el caso de Barcelona, que ha implementado una red de 260 refugios climáticos, entre los que se incluyen parques públicos, con el objetivo de que el 95% de la población disponga de uno a menos de cinco minutos de su casa.

