Madrid.-18/12/25.- El brote de peste porcina africana y la solución de dar caza a los jabalíes que pueden transmitir la enfermedad no convence a las organizaciones ecologistas. Greenpeace, denuncia que el jabalí es víctima, no culpable. Para la ONG, la decisión de acabar con ellos tiene un objetivo: salvar a la industria del porcino y a sus macrogranjas.
Figuras expertas en sanidad animal han afirmado que el 99% de las veces somos las personas quienes transmitimos este tipo de virus. Las fábricas de carne son casi búnkeres donde los animales malviven para ser engordados lo más rápido posible, al menor coste económico y a la mayor escala posible. Por tanto, consideran que es casi imposible que un jabalí entre en contacto con cerdos que apenas ven la luz del día. ¿Por qué entonces dar caza a jabalíes de forma indiscriminada?
El peligro de la huida
Para la organización ecologista, esta medida puede ser incluso contraproducente. Los animales, ante la amenaza huyen y pueden trasladar el virus a otras comunidades. Por otra parte, la manipulación inadecuada de un ejemplar abatido por parte de cazadores puede convertirse en la puerta de entrada de la enfermedad en las explotaciones comerciales.
Greenpeace admite que la cabaña de jabalíes puede ser excesiva en estos momentos por el desequilibrio que hemos originado en los ecosistemas, por ejemplo, aniquilando al lobo, un depredador de los jabalíes. No obstante, desde la organización consideran que existen formas más éticas de controlar una sobrepoblación de animales salvajes y autóctonos. Además, sostienen que donde sí se dan excesos es en la cabaña de cerdos en intensivo de España.
En opinión de esta ONG, el verdadero problema son las macrogranjas. La industria cárnica está contribuyendo al cambio climático, a la depredación del agua y su contaminación por nitratos, antibióticos y otras sustancias peligrosas. También contamina el aire, provoca el cambio de los usos del suelo y la deforestación. Además, es responsable de la aparición de zoonosis y de superbacterias, debido al uso masivo de antibióticos que consumen los animales.

