“El ruido político dificulta la comunicación en Ceuta”  

Desde hace más de un mes la crisis humanitaria de Ceuta se ha visto contaminada por la división y la crispación política. Sin embargo, al escarbar entre titulares, opiniones y tertulias, lo que permanece son personas en una situación de gran vulnerabilidad.  Angelo Pirola, coordinador de la gestión del voluntariado en Médicos del Mundo, nos […]

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Desde hace más de un mes la crisis humanitaria de Ceuta se ha visto contaminada por la división y la crispación política. Sin embargo, al escarbar entre titulares, opiniones y tertulias, lo que permanece son personas en una situación de gran vulnerabilidad. 

Angelo Pirola, coordinador de la gestión del voluntariado en Médicos del Mundo, nos habla en esta entrevista de la situación que están observando en la zona. Personas migrantes que llevan más de un mes desamparadas por las instituciones y sobreviviendo, en gran parte, gracias a la labor que realizan las entidades sociales.

¿Cómo definirías la labor que realiza el voluntariado de Médicos del Mundo en Ceuta? 

El voluntariado es el alma de la organización. Ya desde sus estatutos, la entidad recoge que toda persona afín a la misión de la organización (que es el derecho a la salud) pueda tener espacios de participación a través de la acción voluntaria. Por ello, a través del voluntariado tratamos de conseguir, sobre todo, el cambio y la transformación social a través de una acción colectiva.  

Dentro de esta idea de voluntariado están recogidos muchos aspectos. Por un lado, está aquel que tiene que ver directamente con la formación en activo del Sistema Público de Salud. Sin embargo, también existen otros perfiles no estrictamente sanitarios que apoyan ese cambio y esa transformación social hacia el derecho a la salud, como pueden ser perfiles generalistas, jurídicos, pedagógicos, educacionales… En general, nuestro principal objetivo es llegar a las personas vulnerables para tratar de generar cambios en la sociedad en todos los ámbitos posibles. 

Actualmente, en España, contamos con 1651 personas voluntarias que actúan tanto en causas específicas como en la gobernanza de la organización. En este aspecto, la organización se equilibra como una bicicleta: una rueda trasera representada por ese impulso y ese ímpetu del voluntariado y una rueda delantera que marca el rumbo para que ese impulso no pierda el equilibrio y se mueva en un carril sólido que no es otro que el que marca la Ley del Voluntariado.

¿Cuáles son vuestra líneas de actuación cuando acudís a una emergencia o una crisis humanitaria? 

En cualquier tipo de emergencia, ya sea provocada por la naturaleza, por el ser humano o por agentes patógenos, lo que hacemos es ponernos a disposición de los gobiernos y de la sociedad civil organizada para trabajar conjuntamente en la atención primaria de salud, ya sea física o mental. Además, tratamos de enfocarnos en los aspectos que tienen que ver con la recuperación temprana, con especial énfasis en los colectivos más vulnerables, como puede ser la infancia, las mujeres, las personas mayores o las personas con discapacidad. 

Por otro lado, tratamos de cubrir la prevención de la violencia, la cual se puede intensificar en este tipo de emergencias. 

Una vez tenemos todo esto en cuenta, hay que saber que cada emergencia es diferente y cuenta con una serie de características específicas, por lo que siempre intentamos adaptarnos al contexto concreto de cada una de estas situaciones. 

A raíz de la entrada masiva de migrantes a Ceuta ¿cómo habéis organizado la ayuda en el territorio? 

Durante los días siguientes a esta entrada masiva, enviamos un equipo de “levantamiento de necesidad”, formado por una coordinadora sanitaria y una persona especializada en salud mental. Durante sus primeras 48 horas en el territorio, realizaron un análisis de las necesidades principales, gracias al cual pudimos empezar a enviar equipos multidisciplinares, formados por personal médico, de enfermería, psicología, mediación cultural y farmacia. De esta forma, se pudo empezar a dar atención a las personas migrantes que se encontraban en situación de calle.   

A partir de ese momento, hicimos un llamamiento a las personas voluntarias de Médicos del Mundo, además de abrirnos a otras potenciales personas voluntarias que pudieran cubrir estos perfiles profesionales.  

Una vez realizado este llamamiento, fuimos encajando, por grupos de relevo, varios equipos. Hasta la fecha, hemos podido realizar tres relevos formados por tres equipos de profesionales que han estado sobre el terreno unos 10 o 15 días cada uno, el cual creemos que es el período óptimo para realizar un trabajo de calidad en situaciones de emergencia. 

¿Cuál es la realidad de ese primer grupo de profesionales cuando llega a Ceuta? 

Lo primero que se encuentran es a muchísima gente en situación de calle. También a una sociedad civil comprometida con el bienestar de las personas migrantes, lejos de la polarización que se quiere transmitir a través de los medios de comunicación de masas. Es cierto que existe mucha discrepancia y tensión en el ámbito local, provocada por una intromisión de enfoques políticos, pero, en general, lo que pudieron observar es mucho cansancio por parte de las personas migrantes y de la población ceutí.  

Dicho esto, quienes peor lo están llevando, como siempre, son las personas más vulnerables, que siguen esperando una respuesta legal por parte del gobierno español y de la Unión Europea, la cual no está haciendo absolutamente nada para apoyar su territorio. 

En definitiva, desde hace un mes lo que se observa es mucha gente en situación de calle, con mucho cansancio, recibiendo (si es que recibe) una camida al día y rodeada de muchos estresores. Estresores que tienen que ver con el hartazgo de la sociedad autóctona, pero también con la presión de las fuerzas de seguridad del estado y la lentitud de los organismos estatales a la hora de garantizar una serie de derechos fundamentales.   

¿Cuáles son las principales necesidades sanitarias de estas personas?   

Existen una serie de necesidades que tienen que ver tanto con la salud física como la mental. Se ha observado como muchas personas jóvenes y aparentemente sanas presentan varios grados de traumatismos, a lo que se suma la dificultad para acceder a puntos de agua limpia. Esta situación provoca que las heridas o las diferentes traumatologías que presentan tarden mucho en curarse o, incluso, se infecten de forma grave.  

Por otro lado, hay muchas personas que presentan enfermedades crónicas anteriores, algunas de tipo infecto-contagiosas que se propagan debido a la escasa higiene y al hacinamiento en espacios muy reducidos. 

Si hablamos desde un enfoque legal, ¿cuáles son los derechos con los que cuenta el voluntariado sanitario en una crisis humanitaria? ¿Se están respetando en Ceuta? 

Actualmente, la legislación contempla que las personas sanitarias pueda pedir permisos por cooperación. Sin embargo, estos están sujetos al convenio colectivo de cada administración o de cada comunidad autónoma. Por ello, los criterios van cambiando en función del territorio o de la entidad para la que se trabaje. 

La peculiaridad de esta emergencia humanitaria es que se está produciendo en nuestro territorio, por lo que muchas veces, esos permisos de los que hablo no están contemplados.  

La labor de Médicos del Mundo en Ceuta está siendo impulsada por personas voluntarias que han perdido sus vacaciones o que han obtenido un permiso no retribuido. A raíz de esto se han demostrado varias cosas: por un lado, la solidaridad y la sensibilidad de las personas voluntarias que trabajan con la entidad. Por otro, el poco apoyo que algunas administraciones muestran hacia estas personas en situaciones de emergencia, como la que se está produciendo en Ceuta.  

¿Y cómo influye en la labor que realizan?

Todos estos impedimentos merman nuestra capacidad de respuesta y provocan que la responsabilidad económica recaiga sobre las propias ONG. 

Existen una serie de obligaciones legales establecidas en la Ley del Voluntariado, según la cual las ONG gozan de un amparo legal a la hora de actuar. Deben contar con el respaldo de un acuerdo firmado con las instituciones locales, en este caso de Ceuta. 

¿Qué reclamáis a las instituciones para poder desarrollar vuestra labor con eficacia? 

Es necesario mejorar la coordinación y la cooperación con las distintas entidades públicas, como, por ejemplo, las fuerzas de seguridad del estado.  

Lo que se está viendo en el caso de Ceuta es que las formas y los tiempos deberían ser otros. Si no se está dando una situación mejor a la actual es debido a los intereses políticos y mediáticos, los cuales hacen mucho ruido. Un ruido político que dificulta la comunicación efectiva entre las entidades que trabajan en el terreno.

Por otro lado, en cuanto a la Unión Europea, es triste ver que el resto del continente no está actuando de forma solidaria con España. Creo que se está haciendo demasiado ruido político internacional en lugar de ofrecer propuestas de apoyo y de solidaridad efectiva. 

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