Madrid.24/09/2025.- Con motivo del Día de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias en España, UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, ha demandado una atención diferenciada para las mujeres reclusas dadas las especificidades que presentan por razón de género. La entidad sostiene que los centros penitenciarios no son el lugar idóneo para atender las necesidades de las personas que tienen problemas de adicciones y ha subrayado la importancia de seguir avanzando en la aplicación de penas y medidas alternativas al encarcelamiento, así como en el impulso de la justicia restaurativa.
Esta necesidad se hace aún más evidente en el caso de las mujeres, ya que el entorno penitenciario está marcado por una estructura predominantemente masculinizada. Este contexto no solo dificulta la adaptación de los recursos, sino que además incrementa sus situaciones de vulnerabilidad.
Teniendo en cuenta que ellas enfrentan situaciones de mayor vulnerabilidad que los hombres y, al mismo tiempo, presentan un perfil de menor peligrosidad, desde UNAD defienden una serie de medidas concretas. Para ello, se apoyan en la evidencia recogida en el informe ‘Situación de las personas con adicciones en las prisiones españolas. Una visión con perspectiva de género’, editado por la propia red de adicciones.
En esta línea, UNAD insiste en que resulta imprescindible seguir avanzando en la incorporación del enfoque de género en el funcionamiento de las prisiones. Solo de esta forma se podrán reducir las situaciones de especial vulnerabilidad que afectan a las mujeres privadas de libertad, sobre todo cuando hablamos de aquellas que conviven con adicciones o que han sido víctimas de violencia de género.
Medidas y reivindicaciones
Por otro lado, la organización recuerda que únicamente el 7% de la población reclusa es mujer. Esta cifra pone de manifiesto la dificultad de crear centros penitenciarios exclusivos para ellas, lo que hace aún más urgente introducir medidas estructurales en los centros mixtos. Dichas medidas deben tener en cuenta la realidad de las mujeres, a la par que se priorice el régimen abierto en los casos de las reclusas, con el fin de atender sus necesidades a través de recursos comunitarios.
Otras reivindicaciones más específicas se centran en ofrecer a las presas una formación con perspectiva de género, intensificar los programas de inserción laboral y favorecer la preservación de los vínculos familiares, especialmente con sus hijos e hijas. También plantean la necesidad de implantar programas de atención a las adicciones que tengan en cuenta la realidad concreta de las mujeres, tanto en lo relativo a las sustancias que consumen como en los contextos en los que se produce ese consumo.
Además, UNAD advierte que en muchos casos las mujeres privadas de libertad han sufrido episodios previos de violencia de género. Ante esta situación, la entidad considera urgente el establecimiento de protocolos de detección de la violencia, junto a la puesta en marcha de un sistema de coordinación real entre instituciones. De esta manera, se podrá garantizar un abordaje integral y especializado, con el objetivo último de preparar a las reclusas para su regreso a la sociedad desde un prisma de protección y acompañamiento.

