Santander.- 24/2/ 2026. Mas de 80.000 personas se encuentran en situación de exclusión social en Cantabria, lo que alcanza a un 14% de la población. Si bien es una proporción inferior a la del conjunto del Estado, donde este porcentaje roza el 19%, resulta preocupante que la exclusión sea una tendencia contrastada que aumenta cada año en esta comunidad, según revela el último informe de Foessa.
La tendencia a la exclusión social, se observa como un patrón entre 2018 y 2024, con un incremento de 20.000 personas. Es una de las principales conclusiones del IX Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en Cantabria que se ha presentado en Santander, hoy martes. La exclusión social afecta a más de 80.000 personas en Cantabria y crece un 30% desde el año 2018. El informe habla de pobreza, pero sobre todo de exclusión y describe un proceso “silencioso pero persistente” de deterioro social.
Diversas crisis
Tras más de dos décadas marcadas por la crisis financiera, la pandemia, la inflación y la tensión habitacional, las fases de recuperación económica no han logrado cerrar las brechas abiertas. “Cantabria no ha vivido un colapso social, pero sí un ensanchamiento progresivo del espacio de la exclusión”, afirman los autores del informe. Este trabajo insiste en una idea central: “no fallan las personas, falla el sistema”. Tres de cada cuatro personas en exclusión severa están trabajando o buscando empleo, lo que desmonta la idea de que la exclusión responde a falta de esfuerzo individual.
El estudio constata que la vivienda se ha convertido en el epicentro de la exclusión social en Cantabria, lo que afecta a un 23% de la población. Este porcentaje se ha duplicado desde el año 2018 debido al incremento de precios. En este periodo el precio de compra de vivienda aumentó en torno a un 38%, porcentaje que crece hasta el 60% cuando se habla de obra nueva. Paralelamente, los precios del alquiler subieron un 20%, “muy por encima de la evolución de los ingresos de las familias. La vivienda, concluye el informe, se ha convertido en “el gran cuello de botella de la integración social”.

