Bruselas.-21/5/2026.- La primavera de 2026 apunta a una menor actividad económica. Así lo asegura la Comisión Europea que sitúa al conflicto en Oriente Próximo como causante de una nueva perturbación energética que reaviva la inflación y sacude la confianza económica.
Antes de finales de febrero de 2026, se preveía que la economía de la UE siguiera creciendo a un ritmo moderado junto con un nuevo descenso de la inflación, pero las perspectivas han cambiado desde el estallido del conflicto. La inflación empezó a repuntar unas semanas después del inicio del conflicto, impulsada por el fuerte aumento de los precios de las materias primas energéticas y la actividad económica está perdiendo impulso. Se prevé que la situación mejore ligeramente en 2027 si disminuyen las tensiones en los mercados de la energía.
Tras alcanzar el 1,5 % en 2025, se prevé que el crecimiento del PIB en la UE se ralentice hasta el 1,1 % en 2026. Ello supone una revisión a la baja de 0,3 puntos porcentuales con respecto a las previsiones económicas de otoño de 2025 (1,4 %). También se prevé que el crecimiento del PIB alcance el 1,4 % en 2027. Las proyecciones de crecimiento para la zona del euro también se han revisado a la baja, hasta el 0,9 % en 2026 y el 1,2 % en 2027, desde el 1,2 % y el 1,4 %, respectivamente. Se espera que la inflación en la UE alcance el 3,1 % en 2026 —un punto porcentual más alto de lo previsto anteriormente— y que vuelva a bajar al 2,4 % en 2027. E
La economía seguirá creciendo
La economía de la UE es muy sensible a la perturbación energética causada por el conflicto en Oriente Próximo, la segunda en menos de cinco años. El aumento de los precios de la energía se traduce en facturas más elevadas para los hogares y en un incremento de los costes empresariales que reduce los beneficios de muchos sectores, desviando de hecho los ingresos de la economía de la UE hacia los países exportadores de energía.
Con el inicio del conflicto, el consumo cayó a su nivel más bajo en 40 meses, en un contexto de creciente temor a un aumento de la inflación y a la pérdida de puestos de trabajo. Sin embargo, se espera que el consumo siga siendo el principal motor del crecimiento. También se prevé que la inversión empresarial se vea limitada por el endurecimiento de las condiciones de financiación, la reducción de los beneficios y el aumento de la incertidumbre. El debilitamiento de la demanda externa también está lastrando el crecimiento de las exportaciones.

