Madrid.07/10/2025.-Diversos estudios advierten de la relación directa entre las dificultades económicas y el deterioro de la salud mental. En España, la precariedad laboral y el alto coste de vida están generando un aumento del estrés financiero, sobre todo en la población joven. Informes de la Fundación “la Caixa”, Infocop y la Universidad Pontificia Comillas coinciden en que los problemas de dinero pueden derivar en ansiedad y depresión.
El dinero no solo condiciona la capacidad para llegar a fin de mes, también influye en la salud mental. La tranquilidad que ofrece una economía estable se traduce en bienestar emocional, mientras que la incertidumbre financiera genera estrés, ansiedad y dificultades para mantener una vida equilibrada.
Seguridad necesaria
No obstante, la gestión individual no basta para solucionar esta situación. La precariedad laboral, los salarios insuficientes y el aumento del coste de vida reducen el margen de maniobra de las familias. Aunque la educación financiera resulta útil, no puede sustituir a las políticas públicas que garanticen ingresos dignos y seguridad económica.
El Observatorio Social de la Fundación “la Caixa” alerta de que el 31 % de las personas jóvenes entre 20 y 34 años están en riesgo de depresión o ansiedad, y el 40,6 % relaciona su malestar con la inseguridad económica. Entre quienes sufren carencias materiales severas, más del 55 % presenta problemas de salud mental, frente al 37,7 % de quienes no atraviesan dificultades. Además, el 82,6 % de la juventud desempleada asegura que su situación laboral impacta negativamente en su bienestar emocional.
Factores que agravan la presión
Las dificultades para acceder a una vivienda, la temporalidad laboral y la imposibilidad de planificar un futuro estable aumentan esta presión. En un contexto de crisis sucesivas y cambios constantes, muchas personas viven con una sensación continua de incertidumbre que afecta directamente a su salud mental.
La Universidad Pontificia Comillas señala que el estrés financiero genera un ciclo difícil de romper: los problemas económicos provocan malestar psicológico, y este, a su vez, complica la toma de decisiones financieras acertadas. La ansiedad, la depresión o la falta de concentración derivadas de la presión económica también dificultan la búsqueda o el mantenimiento de empleo, perpetuando la situación de precariedad.
El análisis de Infocop confirma que la crisis del coste de vida está agravando estos efectos. El aumento de precios y la falta de estabilidad laboral elevan los niveles de ansiedad en gran parte de la población. Ante este panorama, personas expertas insisten en que la educación financiera puede ser una herramienta útil, pero no suficiente. Reclaman un entorno económico más justo que garantice ingresos adecuados y estabilidad para proteger la salud mental de la ciudadanía.

