Madrid.-10/2/2026.- Después del accidente ferroviario ocurrido en el municipio de Adamuz, la Fundación Psicología Sin Fronteras ha desarrollado una intervención psicológica centrada tanto en las personas directamente afectadas como entre quienes participaron de forma profesional o solidaria en las labores de rescate, intervención y acogida.
La actuación se enmarca en el ámbito de la intervención en crisis y emergencias y ha incorporado la prevención del trauma vicario y el cuidado psicológico de las personas que han intervenido en la tragedia. Según la Fundación es un aspecto clave para reducir el impacto emocional derivado de situaciones con alta carga traumática.
La propuesta icluye atención psicológica individual y grupal, así como tareas de asesoramiento y apoyo emocional dirigidas, de manera especial, al vecindario de Adamuz que colaboró activamente en las labores de rescate y acompañamiento. Hay que tener en cuenta que muchas de estas personas se han expuesto por primera vez a este tipo de situaciones emocionalmente desbordantes.
Acciones de psicoeducación
Junto a la atención psicológica directa, se han desarrollado acciones de psicoeducación adaptadas a la población, con materiales cercanos y comprensibles que ofrecen pautas prácticas para el autocuidado emocional. Entre ellas, guías sencillas para favorecer el descanso, orientaciones para manejar recuerdos intrusivos o estrategias para comprender y canalizar reacciones emocionales intensas tras lo vivido. Estas acciones han tenido como eje un mensaje claro y reparador: las reacciones emocionales intensas son una respuesta normal cuando se ha atravesado una situación profundamente anormal, y reconocerlas a tiempo es un factor de protección para la salud mental.
En total, se ha atendido a más de 50 personas en los días posteriores al accidente, acompañando sus emociones con el objetivo de prevenir la aparición de trastornos psicológicos y reducir posibles efectos negativos sobre la salud mental a medio y largo plazo.
La intervención, que sigue en marcha, la está llevando a cabo un equipo profesional de la Fundación Psicología Sin Fronteras con amplia experiencia en grandes emergencias y catástrofes, como los atentados del 11-M, la pandemia por COVID-19, el accidente ferroviario de Galicia, el siniestro aéreo de Spanair o la reciente dana, lo que ha permitido una actuación rápida, coordinada y basada en la evidencia científica.
«Cuidar a quienes cuidan»
El presidente de la Fundación Psicología Sin Fronteras, Guillermo Fouce, ha señalado que “cuidar a quienes cuidan es una condición imprescindible para una respuesta eficaz en emergencias”, y ha subrayado que “las emergencias no terminan cuando se apagan las sirenas: cuidar la salud mental, especialmente de quienes han estado ayudando, es una responsabilidad ética”.
En este sentido, ha destacado la necesidad de “impulsar intervenciones planificadas, basadas en la evidencia científica, que sitúen la prevención y la protección psicológica en el centro de cualquier actuación ante situaciones de emergencia y desastre”.

