Madrid-Barcelona.-26/3/ 2026.- Dos millones de personas mayores de 65 años podrían estar padeciendo pobreza visual en España. Personas que, debido a su situación económica, deben priorizar sus gastos y no pueden permitirse ir a la óptica para comprar unas gafas. Son las conclusiones del estudio “Pobreza visual en la tercera edad”, que ha presentado la asociación Visión y Vida.
La entidad Visión y Vida, que acuñó hace unos años el concepto de pobreza visual, asegura que: “teniendo en cuenta la alta esperanza de vida del país, el incremento del coste de la vida -el 60% de su dinero se destina a cubrir bienes básicos como comida o vivienda- y la cantidad de personas (mayoritariamente mujeres viudas) que viven solas, necesitamos proteger a este segmento para evitar el alto coste social que se derivaría de su mala visión”, explica Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida.
El informe dimensiona la magnitud del reto en un país envejecido: España supera los 10 millones de personas mayores de 65 años, cerca de una de cada cinco. De estos, más de 8,3 millones de mayores necesitan gafas (82,4%), pero solo 6,6 millones son pensionistas, con una renta media de 1.566,81€ (937€ viudedad). A ello hay que sumar factores que agravan la situación, como son la fragilidad, barreras de movilidad, soledad residencial y desconocimiento del problema y sus posibles soluciones.
En riesgo de pobreza
Además, según la tasa AROPE, el 25,7% de la ciudadanía está en riesgo de pobreza en España. Aunque la pobreza se reparte de manera desigual: Andalucía (34,7%), Castilla La Mancha (34%) o la Región de Murcia (32,5%) superan la media del país. Por su parte, País Vasco (14,7%), Islas Baleares (15,2%) o Navarra (16,5%) se encuentran lejos de esta media.
“Hay que tener en cuenta que a estas edades las necesidades visuales requieren mucho más que una gafa monofocal, de coste inferior. Estimamos que el coste medio que deben asumir es de 495€”, explica Alsina. Con estas pensiones medias de referencia, el informe advierte que una sola compra puede representar entre un 31,7% y un 52,8% de la pensión mensual, convirtiéndose en un “gasto imposible” para muchos hogares.
Con estos datos, el estudio estima que más de 2,1 millones de personas mayores de 65 años se encuentran en riesgo asociado a pobreza visual con importantes desigualdades territoriales. Así, el informe pone en evidencia una realidad silenciosa: cuando la salud visual se pospone y se acepta “ver un poco peor”, como constató Visión y Vida en su estudio de Galicia Vaciada, en el que solo el 15 % de las personas revisadas tenía buena agudeza visual y el resto manifestaba que “para lo que había que ver, les llegaba”, se sufre el riesgo de perder autonomía, aumentar el riesgo de caídas, aislamiento y dependencia.
Cobertura estructural
“Sabemos que existen ayudas, tanto nacionales como locales y regionales, y que la Ley de Dependencia cubre algunos casos, pero necesitamos ofrecer a adultos y mayores una cobertura estructural que les garantice programas de prevención, la integración de la visión en las políticas de envejecimiento activo, información y accesibilidad para las soluciones y, en caso de necesidad, cuentan con la ayuda económica necesaria para disfrutar de buena visión, como pasa ya con el Plan VEO y los menores de 16 años”, incide Alsina. La entidad lo tiene claro: no puede haber ni una sola persona mayor que renuncie a ver bien por motivos económicos.
Si no actuamos hoy, mañana el Estado no podrá hacer frente al alto coste social derivado de esta situación. “Ver bien jamás puede ser un privilegio”, concluye Alsina.

