Madrid.29/09/2025.- Un 77% de las personas mayores de 65 años con movilidad reducida se enfrenta diariamente a barreras arquitectónicas. Lo dice un estudio elaborado por la Fundación Mutua de Propietarios en colaboración con COCEMFE. En el se revela cómo las barreras condicionan la movilidad, restringen la vida social y afectan al ocio .
Los datos ponen de relieve la necesidad de avanzar en accesibilidad universal para mejorar la autonomía y la calidad de vida de este colectivo. El informe revela que un 78% se ha visto obligado a renunciar a planes con amistades por la falta de accesibilidad en el entorno, situación que también afecta a un 77% en el ámbito familiar y a un 51% en la vida vecinal.
“En una sociedad envejecida con una esperanza de vida creciente, la accesibilidad sigue siendo una asignatura pendiente en nuestro país que condiciona de forma importante la vida cotidiana de las personas mayores”, afirma Cristina Pallàs, directora de la Fundación Mutua de Propietarios.
Baja autonomía
Los datos también reflejan un bajo nivel de autonomía: las personas mayores con movilidad reducida puntúan su independencia con un 4,92 sobre 10. Solo una de cada cuatro viviendas en las que residen (27%) está adaptada a sus necesidades, lo que limita de forma significativa su capacidad para desenvolverse en el día a día.
Las dificultades se acentúan en las tareas domésticas cotidianas. El 47% asegura no poder realizarlas por sí mismo y un 27% las lleva a cabo con mucha dificultad. Además, un 35% afirma que no puede cocinar de manera autónoma y un 20% declara que no logra desarrollar actividades básicas de autocuidado.
“Las personas mayores con discapacidad física y orgánica viven situaciones de discriminación múltiple, derivadas no solo de la edad y la discapacidad, sino también de un entorno físico, social y económico que no responde a sus necesidades”, asegura el presidente de COCEMFE, Anxo Queiruga. Además, subraya que «las barreras físicas y la falta de apoyos adecuados limitan su autonomía y su calidad de vida”.
Dependencia familiar
El informe refleja además una gran dependencia del entorno cercano y un acceso limitado a servicios profesionales o institucionales. El 75% de las personas mayores recibe apoyo de un familiar o amigo con quien convive, mientras que el 34% recurre a personal externo remunerado, el 11% a familiares que no viven en el hogar y el 4% a Servicios Sociales. Un 5% asegura no disponer de ningún tipo de ayuda para sus actividades diarias.
Para Queiruga, “este estudio evidencia que impulsar la accesibilidad universal y los apoyos profesionales y comunitarios debe ser una prioridad inaplazable en la agenda social y política para que las personas mayores puedan vivir con mayor independencia y dignidad posible”.
“El papel de la familia y los amigos es fundamental para que las personas mayores con movilidad reducida mantengan su autonomía y su participación en la sociedad, pero este esfuerzo no puede recaer únicamente en el entorno más cercano. Es necesario un compromiso colectivo para transformar viviendas, edificios y ciudades en espacios accesibles, seguros y libres de barreras arquitectónicas que garanticen la plena inclusión de las personas mayores y mejoren su bienestar y calidad de vida”, concluye Cristina Pallàs.

