Madrid.-29/7/2026.- Los incendios forestales que están afectando a distintas zonas de España tienen consecuencias que van más allá del impacto sobre las personas o la naturaleza. Perros, gatos, aves, conejos y otras especies también forman parte de la familia. En una emergencia, hay que contemplar a esos compañeros de vida a los que es impensable dejar atrás.
En España se calcula que hay alrededor de 15 millones de animales de compañía, según un estudio del Ministerio de Derechos Sociales. El informe muestra que en los últimos cinco años la población animal en los hogares ha crecido en más de un 14 por ciento. Ante emergencias como los incendios que estamos viviendo este verano el traslado de los animales que están cargo de las familias constituye una dificultad extra. Ansiedad y preocupación son comunes a la hora de tomar una desgarradora decisión: dejarlos atrás o llevarlos, aceptando cualquier dificultad añadida.
Lena es una Samoyedo de 7 años que el pasado viernes, 23 de julio, se encontraba con su familia en su recién estrenado hogar de Robledo de Chavela, uno de los municipios de Madrid afectados por el fuego. Cuando el humo empezó a llegar al pueblo la familia lo tuvo claro: «Nada más ver el color del cielo, entramos en el coche y nos marchamos. Incluso antes de que nos avisaran porque vimos que la situación nos obligaba.», señala Carlos. En su caso, tenían una solución habitacional en la que podían llevar a la perra y no tuvieron que buscar un hotel en el que admitieran mascotas.
No sin mi gato
En el caso de Paco, un gato de 9 años, la cosa no fue tan sencilla. Su familia fue instada a desalojar la casa en una urbanización de El Escorial (Madrid) donde conviven una pareja, dos jóvenes, tres gatos, varias aves y un conejo. El gato Paco es un alma libre, viene y va según le apetece, y a la hora de la evacuación nadie sabía donde estaba. La marcha fue muy complicada porque uno de los hijos se negó a subir al coche «sin todos sus animales». En medio del caos que provocó el desalojo, el chico se fue a buscar a Paco, en lugar de subir al coche con el resto de la familia. Tras un par de horas, acabo cediendo a los ruegos de sus padres y aceptó irse. Afortunadamente, de vuelta al hogar, «todo estaba bien. A pesar del humo, el gato no sufrió ningún daño».
Pero no todas las historias acaban bien para las especies que conviven con humanos durante un incendio. La exposición al humo denso y tóxico, las altas temperaturas, la pérdida de espacios seguros pueden tener graves consecuencias para la salud de las mascotas. Incluso cuando sobreviven al fuego, la escasez de agua, alimento y refugio en un incendio puede comprometer la vida de los animales.
Protección animal
La colaboración entre organizaciones de protección animal, administraciones públicas y comunidades locales es fundamental para reducir el impacto y el daño de los incendios forestales sobre los animales que conviven con humanos. Los refugios temporales habilitados en zonas seguras durante las evacuaciones permiten atender a los animales mientras las personas afectadas hacen frente a la emergencia.
Asimismo, resulta esencial promover la concienciación sobre la necesidad de incluir a los animales de compañía en los planes de preparación ante desastres, así como fomentar su identificación y registro para facilitar la localización de la mascota en caso de pérdida o separación.
En última instancia, los incendios forestales ponen de manifiesto la importancia de incorporar a los animales domésticos en las estrategias de prevención, gestión y respuesta ante emergencias. Garantizar su protección y bienestar debe formar parte de las actuaciones desarrolladas durante estas crisis, recordando la necesidad de prestar atención a todas las formas de vida, sean humanas o de otra especie.

