Alicante.-19/3/2026.- El cortometraje “Mamá quiero ser libre”, dirigido por Salva Monleón y protagonizado por Paco Moya y Merce Galiana, pone sobre la mesa un tema que continúa siendo uno de los grandes tabúes sociales: la sexualidad de las personas con discapacidad intelectual.
La historia parte del deseo del personaje principal de vivir su intimidad con naturalidad, una situación que muchas familias atraviesan sin contar con recursos, formación o acompañamiento profesional. En el relato, la madre muestra dudas y desconcierto ante las necesidades afectivas y sexuales de su hijo, un reflejo de la falta de orientación que también experimentan numerosas personas cuidadoras y familiares en la vida real.
La diversexualidad
El equipo creativo introduce el término “diversexualidad disfuncional”, con el objetivo de visibilizar las barreras que encuentran personas con síndrome de Down, parálisis cerebral, daño cerebral adquirido o limitaciones motoras para ejercer derechos fundamentales relacionados con la afectividad, el deseo y la intimidad.
Durante el proceso de investigación, quienes participan en el proyecto contactaron con la Fundación Uner y su clínica especializada en daño cerebral, entidades sin ánimo de lucro que trabajan diariamente con personas dependientes y con sus entornos familiares. La organización mostró interés en el cortometraje y aportó su experiencia profesional en un ámbito que todavía genera incomodidad: la sexualidad en personas con discapacidad o con limitaciones cerebrales.
Sus creadores indica que “las personas con discapacidad tienen los mismos derechos y necesidades sexuales que cualquier otra persona. Sin embargo, con frecuencia se enfrentan a limitaciones no por su discapacidad en sí, sino porque la sociedad evita hablar del tema o asume erróneamente que no lo necesitan. Es fundamental visibilizar que la sexualidad es parte de la vida y el bienestar de todas las personas, y garantizar que quienes tienen discapacidad puedan disfrutarla plenamente sin prejuicios ni silencios”.

