Esperando a Godot

Gregorio aún en bata (se acababa de levantar) abrió el frigo. Efectivamente estaba más vacío que el desierto del Sahara. Se vistió con desgana y salió de casa, algo tenía que comer. Tuvo suerte, era jueves y reponían el pescado en el súper del barrio. Al ir a pagar el importe, el cajero le retuvo […]