Caracas.-8/7/2026. – Cientos de personas desplazadas por los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela comparten un número muy limitado de baños en campamentos improvisados. Otras se ven obligadas a regresar a viviendas dañadas para poder utilizar un aseo, a pesar del riesgo de que los edificios colapsen, advierte Save the Children.
Miles de personas llevan ya doce días viviendo en tiendas de campaña sin acceso regular a agua potable, agua corriente ni instalaciones de saneamiento, una situación que aumenta el riesgo de infecciones cutáneas, diarreas y enfermedades gastrointestinales, especialmente entre menores. Además, las mujeres y las adolescentes se ven obligadas a gestionar su menstruación sin privacidad, agua limpia ni productos de higiene menstrual.
En algunos de estos asentamientos improvisados solo hay uno o dos baños que ya existían antes de la emergencia, algunos de ellos dañados por el terremoto, para cientos de personas desplazadas. Ante esta situación, muchas personas hacen sus necesidades al aire libre, incluso en zonas donde juegan niñas y niños.
Las tormentas que continúan registrándose y las elevadas temperaturas durante el día pueden agravar aún más el riesgo de propagación de enfermedades. Los campamentos improvisados tampoco cuentan con un suministro regular de agua potable, por lo que las familias dependen del agua embotellada que compran o reciben mediante donaciones, racionándola por miedo a que se agote.
En La Guaira, la zona más afectada por el terremoto, algunas familias están recogiendo agua sin tratar de los ríos para beber, cocinar y asearse, lo que incrementa el riesgo de sufrir infecciones gastrointestinales.
Impacto sobre la infancia
La directora de Save the Children en Venezuela, Fatima Andraca, advierte: «Cada día que pasa desde los terremotos en Venezuela aumenta el impacto que esta catástrofe está teniendo sobre la infancia. Miles de niños y niñas siguen viviendo a la intemperie, sin acceso regular a agua potable, baños o duchas, lo que los expone a graves riesgos para su salud”.
Las mujeres y las niñas están afrontando además su menstruación sin privacidad, agua limpia ni productos de higiene, una situación especialmente difícil y estresante. “Las personas afectadas necesitan con urgencia acceso a agua potable segura, letrinas y atención sanitaria móvil para poder recibir tratamiento cuando enferman», señala Andraca.
Más de 3.340 personas han muerto tras los dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el 24 de junio. Según Naciones Unidas, alrededor de 680.000 personas menores de edad se han visto afectadas. Los terremotos también han dañado las infraestructuras de gestión de residuos y las redes de abastecimiento de agua.
Save the Children trabaja sobre el terreno en Venezuela en coordinación con las autoridades y organizaciones locales. La organización está distribuyendo kits de higiene y otros artículos esenciales, presta atención sanitaria primaria a través de clínicas móviles y habilita espacios seguros donde niñas y niños pueden recibir apoyo en salud mental. Además, proporcionará acceso a agua potable y reforzará los servicios de protección infantil junto con otros actores humanitarios.

