Cada 18 de marzo celebramos el Día Mundial del Trabajo Social. Un eje fundamental para el bienestar de los colectivos más frágiles, aunque apenas sea visible, no se hable demasiado de ello y en definitiva, no valoremos su importancia en esta sociedad.
El Trabajo Social es una disciplina esencial para la construcción de sociedades más justas, inclusivas y humanas. En el ámbito de las personas mayores constituye un pilar esencial para el bienestar de este colectivo ya que no solo facilita el acceso a recursos y derechos, sino que también promueve la autonomía, la participación y el bienestar integral.
Las personas que realizan su labor en el ámbito del trabajador social constituyen una pieza clave en la lucha contra la soledad no deseada, la promoción del envejecimiento activo y la defensa de una atención digna y personalizada. En realidad, son quienes acompañan, escuchan y construyen puentes para que las personas mayores sean protagonistas de sus propias vidas.
En un mundo en el que el envejecimiento de la población es una realidad creciente, necesitamos reforzar y valorar el papel del trabajo social. Hay que visibilizarlo en todos los ámbitos: residencias, centros de día, servicios de ayuda a domicilio y en la comunidad. Su labor no solo transforma realidades, sino que abre caminos para que las personas tengan voz a todas las edades.
Con motivo del Día Mundial del Trabajo Social extendemos nuestro más sincero agradecimiento a todas y todos los profesionales que, con su compromiso y dedicación, construyen una sociedad donde todas las personas, independientemente de su edad, puedan vivir con dignidad.

