La fundación Grandes Amigos lleva más de 20 años luchando contra la epidemia silenciosa de la soledad no deseada, un problema de salud pública que se nutre de factores como el edadismo o la individualización social. En este sentido, las personas mayores son las más perjudicadas por un contexto de discriminación que ha olvidado que antaño fue la experiencia y los conocimientos de estas personas las que sirvieron de faro de la sociedad.
Por todo ello, hemos querido hablar con José Ángel Palacios, coordinador de comunicación de la entidad, para que nos explique cómo Grandes Amigos teje redes afectivas y de proximidad. Además, en esta entrevista, Andrés Puyol, responsable de Apoyo, Acogida y Voluntariado, analiza los beneficios de utilizar Voluncloud, la aplicación desarrollada por la PVE que conecta personas voluntarias con entidades sociales.
¿Cuáles dirías que son los principales pilares que sustentan el trabajo de Grandes Amigos?
El objetivo principal de la organización es mejorar la vida de las personas mayores tejiendo redes sociales. Lo que hacemos es crear vínculos de amistad, de apoyo emocional y afectivo entre personas que se encuentran en riesgo de soledad y personas voluntarias que desean compartir tiempo con esas personas. Por otro lado, también nos enfocamos en sensibilizar a la sociedad sobre la dignidad y los derechos de las personas mayores.
De forma más concreta, la afinidad sería uno de los principales pilares en los que nos basamos para prestar ayuda. A través de nuestro equipo social, formado por trabajadores y educadores sociales y psicólogos, tratamos de establecer vínculos próximos al conocer a fondo cuales son las necesidades y preferencias de cada persona mayor.
Por otro lado, un factor que tenemos muy en cuenta es la proximidad. Creemos que la cercanía es fundamental, no sólo para facilitar que persona mayor y voluntaria puedan verse con regularidad, si no para que ambas puedan abrir su abanico de relaciones. Es decir, cuando vinculamos a esas personas, también las invitamos a participar en lo que llamamos “el equipo de acción”, el cual es el grupo de personas mayores y voluntarias que participan en Grandes Amigos en el mismo barrio, distrito y demás ámbitos geográficos, con el objetivo de tejer redes vecinales.
¿Cómo han evolucionado estas prestaciones desde la creación de la fundación en 2003?
Grandes Amigos nace con un programa muy básico, basado en el acompañamiento afectivo, en el que la persona a la que se ayudaba solía ser una persona muy mayor, dependiente y sin mucha capacidad para salir y socializar. Mediante este programa, la persona mayor recibía una visita semanal por parte de la persona voluntaria. Sin embargo, con el tiempo, se ha podido ver que también hay gente mayor que no está en una situación tan drástica pero que quiere participar y abrirse a nuevas relaciones y experiencias grupales.
Por todo ello, con el tiempo, también empezamos a incluir programas de prevención a través de redes vecinales, destinados a personas que todavía pueden valerse por sí mismas pero que empiezan a tener ese “runrún” de la soledad. En estos casos, ponemos en contacto a estas personas con una red de personas voluntarias vecinas con las que realizar actividades esporádicas.
Al trabajar con estos dos tipos de voluntariado, vimos que sería muy positivo combinar las actividades de acompañamiento afectivo con las que se centran en tejer redes vecinales. De esta forma, se permite que personas que participan en uno y otro programa puedan conocerse, descubrir que tienen cosas en común y comiencen a establecer relaciones de forma natural.
¿Existe un perfil mayoritario en las personas a las que ayudáis?
Es cierto que, desde que empezamos en 2003, el perfil de las personas destinatarias es cada vez más diverso. Sin embargo, sí que existen una serie de patrones mayoritarios: una mujer mayor de unos 84 años, que vive sola, que padece una o dos enfermedades crónicas, que presenta dificultades de movilidad y que carece de red de apoyo familiar y vecinal.
Por otro lado, más allá de ese perfil, existen muchas personas que se acercan a Grandes Amigos que simplemente quieren socializar. En muchas ocasiones lo que se busca es una herramienta que les permita ponerse en contacto con personas afines.
¿Cómo influye la creciente individualización de la sociedad en el aumento de la soledad?
Vivimos en una sociedad que confunde el aspirar a vivir mejor o a prosperar como personas con dejar de compartir y de vivir de puertas para fuera. Es decir, creo que hemos roto algo tan importante como las relaciones de confianza.
En este sentido, pienso que vivimos en un mundo tan cortoplacista, cuyo sistema nos induce a producir y consumir, que pocas veces nos paramos a levantar la vista y pensar realmente en nuestro proyecto de vida.
En Grandes Amigos creemos que es fundamental ejercitar la socialización. La mayoría de los vínculos de confianza se generan durante las primeras etapas de la vida, antes de que los diferentes procesos vitales nos obliguen a “apoltronarnos” y dejemos de esforzarnos en conocer nuevas personas. Por eso, existen muchas personas que, llegadas a una edad determinada, se dan cuenta de que han descuidado esta socialización en pos de satisfacer aspectos laborales o económicos.
¿Y el edadismo?
Hasta hace poco, las personas mayores suponían una figura de referencia dentro de las familias y sociedades a la hora de tomar decisiones. Sin embargo, hoy en día se parte de estereotipos y prejuicios que llevan a pensar que son personas desfasadas, rígidas mentalmente, que no aportan nada… Además, este sesgo de edad cada vez está afectando a personas más jóvenes en el ámbito laboral.
Por otro lado, el edadismo empuja a muchas personas a estas situaciones de soledad por la falta de relaciones intergeneracionales, algo que apenas existe hoy en día.
Durante los años que lleva activa la fundación, se ha podido comprobar el impacto que estas relaciones tienen en la persona voluntaria a la hora de derribar mitos y prejuicios alrededor del edadismo. Por mucho que suene a cliché, gracias a estos programas, las personas voluntarias pueden recibir mucho más de lo que dan, gracias al aprendizaje que se obtiene de las personas mayores.
¿De qué manera tratáis de adaptar la ayuda que prestáis a cada persona mayor que acude a la fundación?
Aquí tiene mucho que ver el trabajo del equipo social. Es decir, cuando llega por primera vez la petición de una persona mayor de entrar en nuestra entidad, existe una primera toma de contacto con la compañera de desarrollo social de la zona, con el objetivo de conocer a fondo cual es la situación, las expectativas y las necesidades de esta persona.
Tras esta primera entrevista personal, se busca entre el colectivo de personas voluntarias (a las cuales se les ha realizado el mismo proceso indivdualizado) con la intención de buscar un enlace adecuado.
Más tarde, cuando la responsable de desarrollo social presenta a estas dos personas, comienza un proceso de seguimiento individualizado, más allá de tratar de implicarlas en otras actividades del barrio a través del equipo de acción.
Grandes Amigos forma parte de Voluncloud, la aplicación desarrollada por la PVE que conecta personas voluntarias con grandes entidades sociales. ¿Qué os llevó a incorporaros a esta iniciativa?
Como ya sabes, en Grandes Amigos trabajamos para prevenir y abordar la soledad no deseada de las personas mayores generando vínculos de confianza y tratando de construir redes sociales y vecinales alrededor de las personas mayores que participan. Para lograrlo, necesitamos llegar a personas voluntarias con perfiles diversos y facilitar que conozcan oportunidades de participación social que encajen con sus intereses y disponibilidad.
Voluncloud nos pareció una herramienta muy valiosa porque amplía los canales de captación y nos permite acercarnos a personas que quizá no hubieran conocido nuestra labor por otras vías. Además, formar parte de una iniciativa impulsada por la Plataforma del Voluntariado de España que refuerza el trabajo en red entre entidades y contribuye a dar mayor visibilidad al voluntariado como herramienta de transformación social.
¿Cómo crees que apps como Voluncloud pueden ayudar a encontrar otro tipo de perfiles de voluntarios y voluntarias?
Las plataformas digitales permiten llegar a perfiles más diversos, especialmente a personas que están acostumbradas a utilizar canales digitales para informarse, colaborar o buscar oportunidades de participación social. Esto incluye personas más jóvenes, profesionales en activo o personas que disponen de poco tiempo pero quieren contribuir de alguna manera.
Además, este tipo de herramientas y la posibilidad de difundir diferentes programas en un mismo espacio facilita que cada persona encuentre opciones de voluntariado acordes con sus motivaciones, habilidades y disponibilidad, lo que en definitiva favorece una participación más inclusiva y flexible. En nuestra experiencia con esta y otras plataformas, ampliar los canales de acceso al voluntariado ayuda a enriquecer la base social de las entidades y a incorporar nuevas miradas y formas de compromiso.
¿Cómo pueden este tipo de herramientas ayudar a crear vínculos sin deshumanizar la relación con la persona voluntaria?
Hay que entender la tecnología como un puente, no como un sustituto de las relaciones humanas. Herramientas como Voluncloud facilitan el primer contacto entre las personas voluntarias y las entidades, agilizando procesos y mejorando la experiencia de búsqueda y acceso al voluntariado.
Sin embargo, los vínculos reales se construyen después, a través de la acogida, la formación, el acompañamiento y el seguimiento personalizado. En Grandes Amigos damos mucha importancia a esos procesos, porque sabemos que una buena experiencia de voluntariado nace de sentirse escuchado, valorado, acompañado… La tecnología puede ayudar a conectar, pero son las personas quienes dan sentido a esa conexión.

