Este mes de enero inauguramos Año Internacional de las Personas Voluntarias, una efeméride proclamada por Naciones Unidas para destacar el papel que juega el voluntariado en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y en la acción humanitaria. Hablamos con Luciano Poyato, presidente de la Plataforma del Voluntariado de España, para entender qué nos depara 2026 en materia de solidaridad.
Es paradójico que este año de celebración del voluntariado, comience en un clima de crispación máxima. La situación mundial es muy preocupante…
Sí y en mi opinión este año no va de meras celebraciones o de festejos vacíos de contenido. Este año nos interpela en lo personal pero también a las instituciones públicas, agentes sociales, empresas … El 2026, nos invita a tomar conciencia del compromiso que podemos adquirir a título individual. Es una llamada a crear un nuevo paradigma social. El voluntariado en el que creemos las organizaciones sociales contribuye a instaurar la justicia y a garantizar la equidad. Este año, insisto, no va de fiestas sino de apostar con decisión por marcos más amables de convivencia para las personas.
Desde la ONU también se pretende conmemorar el 25 aniversario del primer Año Internacional del Voluntariado
Lo que se busca desde Naciones Unidas es fomentar políticas inclusivas que valoren y visibilicen el trabajo de las personas voluntarias. Estamos atravesando unos momentos muy difíciles a escala mundial, por eso la reivindicación de la solidaridad y hablar del valor del voluntariado en este momento adquiere una enorme importancia.
¿Apostar por la tarea voluntaria contribuye a la paz?
Pues sí. Comprometerse con los problemas que hay a tu alrededor, acercarse a quienes padecen la injusticia, dar tiempo, voz, espacio en la sociedad a quienes no lo tienen contribuye al cambio y promueve la paz. En España ya hay alrededor de 4,4 millones de personas que han apostado por participar en la acción voluntaria y podrían ser muchas más en 2027.
Eso respecto a la ciudadanía, pero ¿qué esperan ustedes de las instituciones este año?
Un compromiso claro y, desde luego, una apuesta contundente e inequívoca. La “mirada” del voluntariado debería estar presente en la elaboración de las políticas públicas de este país. Precisamente, la identidad europea está conformada por valores que defienden los derechos humanos; la solidaridad forma parte de esos valores. Creo que es imprescindible que nuestra voz esté presente en los diferentes espacios de la vida pública, eso incluye a los distintos ministerios, a tener una presencia transversal en lo público.
El voluntariado es un derecho en España desde 2015. Creo que alentarlo desde el poder y desde las administraciones es un deber irrenunciable.
¿Cuáles son las principales peticiones en la agenda de la PVE?
Además de una presencia real en las políticas públicas de este país, desde la Plataforma del Voluntariado pedimos que las diferentes comunidades autónomas terminen de aprobar sus respectivas leyes de voluntariado para que realmente sirvan y colaboren con la labor que ya realiza la extensa red implantada por todo el Estado.
Otra de nuestras prioridades es que se respalde al Observatorio del Voluntariado, para que pueda seguir elaborando estudios y mostrando las tendencias, los puntos fuertes y débiles de la solidaridad en España. Este debe ser un año de compromiso para las administraciones.
Según el último informe del Observatorio del Voluntariado el 10 por ciento de la población de nuestro país hace voluntariado ¿Le parece suficiente esta cifra?
Si tenemos en cuenta que en España hay 49.4 millones de habitantes, no me parece suficiente. Con esto no quiero decir que la responsabilidad recaiga en la ciudadanía. Mucha gente haría voluntariado si tuviera más conocimiento de cómo y dónde hacerlo, pero lamentablemente no tiene la información necesaria.
Por ejemplo, la participación ciudadana durante la dana fue alta: el 51,8% de la población de nuestro país mostró su solidaridad durante la crisis. Por eso creo que el problema no es que la gente no se implique es que no está suficientemente informada.
Y ¿cuál es la solución?
Informar. Desde la Plataforma intentamos llegar a toda la sociedad a través de campañas de sensibilización dirigidas a distintos sectores poblacionales. En este momento, nos parece muy importante llegar a la gente más joven con mensajes que generen apuestas por la paz y no por el odio.
Para hacer campañas en redes y en medios necesitamos recursos de la administración pública. La sensibilización requiere de una financiación estable. Por cierto, da que pensar que este año del voluntariado, la Plataforma no haya recibido presupuesto para sensibilizar.
¿Cómo ve el futuro de la solidaridad?
Me gustaría pensar que en el futuro nadie pondrá en duda una evidencia: la solidaridad proporciona una enorme riqueza social.
Sabemos que la ciudadanía española es solidaria y por ello debemos seguir invirtiendo recursos en incorporar a la población. Especialmente hay que invertir en campañas destinadas a la gente más joven porque es importante que el voluntariado se cultive y forme parte de los hábitos de vida de las personas, lo mismo que el deporte, la buena alimentación o los cuidados.
El voluntariado actúa de contrapeso en un mundo tendente a la deshumanización, en el que puede acabar imperando un individualismo brutal. Estamos a tiempo. La solidaridad es la respuesta a los problemas del mundo.

