El trastorno de identidad disociativo (TID) se caracteriza por la existencia de dos o más identidades diferentes que controlan el comportamiento de la persona afectada. Al tratarse de una situación desconocida por la mayoría, este tipo de diagnósticos se asocian a mitos y prejuicios que tienen más que ver con el cine que con la realidad.
Sergi March, sabe mucho de TID porque se lo diagnosticaran hace dos años. Desde entonces se ha convertido en divulgador experto en salud mental, coach, columnista y sobre todo alguien decidido a eliminar el estigma que pesa sobre quienes padecen trastorno disociativo.
¿En qué consiste exactamente el TID?
El trastorno de identidad disociativo es un tipo de trastorno que siempre se va desarrollar entre los cuatro y los dieciséis años. En ese período se puede haber sufrido abusos sexuales, maltrato continuado o violencia intrafamiliar.
En este contexto, como durante la niñez y la adolescencia no se es capaz de hacer frente a este tipo de situaciones, lo que va a hacer el cerebro es crear otra identidad para que sobreviva a lo que está viviendo el niño o la niña en cuestión. De esta forma, queda la ‘identidad uno’ sufriendo el abuso mientras ‘la identidad dos’ sigue viviendo. Así, como esta estrategia va a funcionar, el cerebro lo va a seguir haciendo hasta que sea diagnosticado, o, mejor dicho, tratado.
La amnesia disociativa suele aparecer ligada al TID. ¿En qué consiste esta condición?
Básicamente, lo que se produce es que lo que vive una identidad, no lo va a recordar otra, lo que hace muy difícil el diagnóstico.
Cuando se sufre de TID, más allá de crear otras identidades, el cerebro crea toda una historia detrás de ellas. Por ejemplo, si se crea una identidad a los 30 años, se crean también una serie de recuerdos ligados a todo ese período de tiempo. Así pues, cuando hay amnesia, la persona no recuerda nada de lo que ha vivido o de los recuerdos que ha creado en sus diferentes identidades.
Si ponemos un ejemplo de primera mano, según mi diagnóstico, existen 14 identidades adultas y tres infantiles. Ninguna de ellas es capaz de recordar lo que han vivido las otras. En este sentido, siempre explico que el cerebro de las personas que no tienen un trastorno disociativo es un puzzle montado, mientras que el de las personas que lo sufren vendría a ser un puzzle sin montar.
Has señalado que diagnosticar este tipo de trastornos es muy complicado. ¿Por qué crees que es tan difícil identificar el TID?
Principalmente por dos motivos: el primero es la poca formación que existe. Durante la carrera, los psicólogos solo lo estudian durante un cuatrimestre. En segundo lugar, influye mucho la amnesia disociativa. Es decir, cuando una persona tiene este trastorno, no se va a dar cuenta de ello. Si el entorno no está atento, no va a saber ayudarle.
Por poner un ejemplo, en mi caso, una de las identidades estaba cenando con su familia en una ocasión y, de repente, se perdió durante tres horas. Cuando volvió en sí, nadie de la familia sugirió ir al hospital para ver si pasaba algo. Es clave que el entorno comprenda y muestre interés en este tipo de episodios para poder ayudar a la persona.
Si hablamos de estigmas y mitos en torno al TID, ¿cuáles dirías que son los más extendidos?
Uno de los mitos más extendidos es que una de las identidades siempre va a ser violenta, cuando eso no es verdad. Esto es algo que se puede observar en muchas series o películas que tratan este trastorno.
En segundo lugar, también existe la creencia de que las identidades van a ser exageradas, fingidas o de que las personas mienten cuando adoptan otra identidad o no recuerdan lo que han hecho el resto de ellas.
Por último, se tiende a pensar que las identidades van a ser muy diferentes entre sí, cuando la verdad es que los cambios suelen ser poco perceptibles: lo que cambia es la identidad y no la personalidad.
Muchas representaciones del trastorno de identidad disociativo en la ficción recurren al miedo o al morbo ¿Qué impacto tiene eso en la percepción social?
Por ponerte un ejemplo, en la serie ‘La Que Se Avecina’ aparece un personaje con trastorno disociativo que pasa de ser un payaso a una mujer inglesa o a un nazi. Con estas representaciones lo que estás haciendo es que la gente piense que estos cambios bruscos de personalidad son algo normal, lo que puede generar, por ejemplo, miedo a la hora de contratar a estas personas o acercarse a ellas.
Otro ejemplo sonado es la película ‘Múltiple’, que hace que la gente piense que el TID está relacionado con la esquizofrenia.
Sin embargo, el caso que más me llama la atención es el de la serie ‘La última Noche en Tremor’; el protagonista tiene visiones del futuro y le acaban diagnosticando TID !Ojalá fuera así!
Hablando de tu labor como divulgador, ¿en qué momento decides enfocarte en visibilizar y sensibilizar acerca de este trastorno?
En mi caso el diagnóstico llegó cuando tenía 40 años. En ese momento, pensé que la actitud de mi entorno iba a cambiar e iba a empezar a ayudarme. Sin embargo, el 80% de este entorno no cambió su actitud y llegó a negar el diagnóstico.
A través de mi psicóloga conocí a unas personas de la Universidad de Jaén que realizaban un pódcast para dar a conocer este tipo de trastornos y me decidí a participar. Además, me di cuenta de que había mucha desinformación. La mayoría de personas que tienen este trastorno no quieren hablar de ello.
A partir de ese momento, me dijeron que me explicaba muy bien y que si decidía seguir divulgando sobre el tema podía ayudar a mucha gente. Además, durante estos dos años he podido informarme sobre el tema para comprender y hacer comprender a la sociedad en qué consiste exactamente el TID.
En definitiva, creo que con mi labor ayudo a desmitificar, algo que es muy necesario.
¿Qué acciones epecíficas llevas a cabo como divulgador?
Tengo un programa de radio en Radio Jabato, que es una radio local de Madrid. Por otro lado, también escribo columnas en varios medios de comunicación. Además, intento participar en todas las entrevistas o pódcasts que pueda.
En este sentido, también me gustaría llegar a algún acuerdo con la Diputación de Toledo (donde resido) o el Ayuntamiento para realizar charlas instructivas. Sin embargo, cuando no hay redito electoral de por medio, es difícil que desde la política se lleven a cabo este tipo de acciones.
¿Cuál es el mensaje que te gustaría que calara en la sociedad cuando se hable del trastorno de identidad disociativo?
A mí lo que más me gusta es que alguien con este diagnóstico, al escucharme, diga que le ayudo a no sentirse solo.
En general, lo que me gusta transmitir es que con TID se puede vivir, por mucho que haya días buenos y días malos. En este sentido, siempre digo que es muy importante rodearse de un entorno bueno para sentirse apoyado.

