Madrid.12/11/2025.- Se confirma una tendencia imparable: la infancia y la adolescencia viven hoy más conectadas que nunca, entre redes sociales, pantallas y notificaciones. La adolescencia está registrada en redes sociales de forma masiva: el 92,5% participa en, al menos, una red social y el 75,8% en tres o más. Incluso en los últimos cursos de Primaria, el 78,3% ya tiene presencia en alguna red. Pero el impacto de la tecnología va mucho más allá del ocio o la comunicación.
Son resultados del estudio Infancia, adolescencia y bienestar digital. Una aproximación desde la salud, la convivencia y la responsabilidad social, elaborado por Red.es, UNICEF España, la Universidad de Santiago de Compostela y el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática. En él, han participado casi 100.000 niños, niñas y adolescentes de toda España.
Ofrece una fotografía nítida de una generación hiperconectada y que, aunque más consciente de los peligros de Internet, sigue enfrentándose a graves desafíos emocionales y de convivencia. Se trata de la investigación de mayor alcance a nivel mundial sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia de un país.
Presencia del móvil
La gran mayoría accede a las redes y otros contenidos desde su propio dispositivo. La presencia del teléfono móvil se hace patente desde los últimos años de Primaria: a los 10 años, el 41% de la infancia dispone de móvil propio, porcentaje que asciende al 76% a los 12 años de edad. En la ESO, prácticamente todo el alumnado –el 92,8%– tiene su propio teléfono, siendo la edad media de acceso al móvil los 10,8 años.
“La digitalización representa una oportunidad extraordinaria para la infancia: facilita la inclusión, estimula la creatividad y fortalece vínculos sociales y familiares. Pero una exposición temprana y sin acompañamiento conlleva riesgos que deben abordarse como un problema de salud pública”, ha advertido Gustavo Suárez-Pertierra, presidente de UNICEF España. “El mal uso de la tecnología provoca la pérdida de hábitos saludables, fatiga mental, presión por la imagen, además de exponer a riesgos como el ciberacoso o los contenidos inadecuados”.
Efectos de las redes
Casi un 9% de las chicas y chicos de entre 10 y 20 años dedica más de cinco horas diarias a las redes sociales entre semana, una cifra que se eleva hasta casi el 20% durante el fin de semana. Además, el 5,7% podría haber desarrollado un uso problemático de las redes sociales, porcentaje que alcanza el 7,7% entre quienes cursan Bachillerato – la etapa más vulnerable – y que es significativamente mayor entre las chicas, lo que evidencia importantes diferencias de género en esta problemática.
Este uso intensivo se asocia a mayor ansiedad, peor calidad de vida y mayor exposición a situaciones de acoso, ciberacoso o control en la pareja a través de medios digitales. “El 25% de los adolescentes declara haber sufrido acoso escolar, cerca del 10% ciberacoso, y uno de cada tres jóvenes con pareja reconoce haber vivido control o chantaje a través del móvil o las redes¨”, ha señalado Antonio Rial, de la Universidad de Santiago de Compostela. Rial ha advertido de que “estas formas de violencia digital están cada vez más presentes en la vida cotidiana de la adolescencia”.
La falta de normas y límites en el uso de la tecnología, junto con un mal ejemplo por parte de las personas adultas, duplica las diferentes conductas de riesgo online. Por ejemplo, el porcentaje de menores que pasa más de 5 horas al día en redes sociales los fines de semana es del 17,9% entre aquellas personas cuyos padres no usan el móvil durante las comidas, y asciende al 24,6% si los padres sí usan el móvil. Lo mismo ocurre con el consumo de pornografía (27,5% versus 34,3%) o aceptar a desconocidos en redes (31,6% frente a 40,3%).
Los riesgos continúan
El 58,4% de las personas encuestadas ha hablado con desconocidas en la red, el 25,1% ha recibido mensajes de carácter sexual y casi el 9% ha recibido presiones para enviar fotos o vídeos de carácter erótico o sexual. Aún así, estos datos son mejores que los registrados en 2021, en el informe Impacto de la Tecnología en la Adolescencia.
La exposición a la pornografía sigue siendo un reto: el 29,6% dice haberla consumido en alguna ocasión, en uno de cada tres casos de manera fortuita. El consumo se inicia de media a los 11,5 años, y el 70% de las personas encuestadas manifiesta que no habla de sexo en casa.
Más de la mitad de la población encuestada manifiesta cierta necesidad de desconexión digital y reclama más educación digital, afectiva y emocional, acompañamiento adulto y hablar sobre salud mental y relaciones. “Los hábitos de juego y de descanso dependen de cada uno de nosotros, pero las redes están diseñadas para enganchar”, han explicado Ailin (13 años) y Pablo (17), integrantes del Grupo Asesor de UNICEF España. Piden tolerancia cero al ciberacoso, acompañamiento familiar en el primer uso del móvil, y que se les tenga en cuenta a la hora de diseñar contenidos dirigidos a niños, niñas y adolescentes.
Una cuestión de salud pública
El uso intensivo y sin acompañamiento de la tecnología plantea desafíos que, según el estudio, deben abordarse como una cuestión de salud pública, por sus efectos sobre el desarrollo físico, emocional y social de la infancia y la adolescencia.
El estudio alerta de que el entorno digital aún no es seguro y reclama garantizar los derechos de la infancia online, equiparar la violencia digital a la física a efectos de protección y respuesta, regular el uso de móviles en los centros educativos. También pide promover una respuesta conjunta – con una estrategia nacional específica – de instituciones, familias, escuelas y sector privado, con la participación activa de la propia población menor.
El estudio también recuerda que más del 90% de la ciudadanía expresa preocupación por los riesgos del entorno digital, un dato que refleja la urgencia de actuar de manera coordinada.

