Madrid.-16/4/2026.– El odio contra la población LGTBI+ ha crecido. Esa es la percepción que tiene el propio colectivo que denuncia un aumento de 8 puntos porcentuales desde 2024. Y la subida llega a ser hasta de 13 puntos más en el caso de la percepción del acoso público y de los discursos de odio. Todo ello se desprende del informe “Estado del Odio 2026” que se acaba de presentar en Madrid.
El estudio de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) ha contado con la colaboración de un equipo de investigación del Instituto de Políticas y Bienes Públicos y se ha elaborado a partir de una muestra de 800 entrevistas. Según concluye, entre 2024 y 2026, la prevalencia del acoso ha pasado del 20% al 36%. La discriminación ha aumentado del 23% al 29% y las agresiones se han incrementado del 7% al 22%. Además, el 54% de las personas LGTBI+ ha sufrido algún acto de odio, presencial u online, en el último año. El 22% se han enfrentado a una agresión física. Además, 4 de cada 10 personas LGTBI+ han sufrido odio en redes sociales.
Víctimas de desigualdades
La mitad de las personas LGTBI+ que han sido víctimas de actos de odio aseguran que los han experimentado más de tres veces en los últimos 5 años. Según la responsable de investigación de la Federación Estatal LGTBI+, María Rodríguez, “este patrón sugiere que estos episodios no constituyen hechos aislados, sino experiencias repetidas a lo largo del tiempo.” Además, explica que “el odio afecta de manera más intensa a las personas LGTBI+ en mayor situación de vulnerabilidad, como son las personas trans, las jóvenes, quienes han alcanzado menor nivel educativo, quienes disponen de menores ingresos o aquellas que presentan otras interseccionalidades, como las personas racializadas o las que tienen alguna discapacidad.”.
Por su parte, Laura Morales, profesora de investigación del IPP (CSIC) y coautora del informe, destaca que “los resultados indican que el odio tiene efectos individuales y sociales considerables, ya que afecta de manera significativa al estado emocional de las personas LGTBI+, que experimentan mayores niveles de sintomatología depresiva, ansiedad/estrés, apatía, soledad, rabia/enfado y miedo. Además, es un factor relevante que conduce a las personas LGTBI+ al sexilio, independientemente del tamaño del municipio de residencia.”
Proteger del odio
En este sentido, apunta que “es preocupante que la experiencia de situaciones de odio se mantenga en niveles tan elevados en los últimos dos años, lo que puede apuntar a la existencia de un clima social y político que permite y legitima la violencia contra las personas LGTBI+. El riesgo es que estos niveles de odio puedan convertirse en estructurales si la acción pública de los poderes públicos no se dirige de manera eficaz a combatirlo.”
Ante estos datos, la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, ha incidido en la necesidad de la aprobación urgente de un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad. “Si el odio avanza, la protección debe hacerlo a pasos agigantados, porque solo así podremos frenar la violencia que viven cada día miles de personas”, declara. “Nuestras vidas están en juego y solo un consenso democrático, como el Pacto de Estado, podrá garantizar una protección estable y duradera contra los discursos de odio que son la antesala de la violencia”, defiende.
Por un pacto de estado
“Necesitamos una herramienta democrática que genere reformas estructurales y medidas de protección a largo plazo. Requerimos de una base jurídica que permita tipificar mejor el odio y sus penas a través del Código Penal. Solo un acuerdo que involucre a todo el arco parlamentario, que asuma compromisos específicos de desarrollo legislativo e implantación de medidas, y que cuente con recursos económicos ofrecerá garantías. Cualquier alternativa sería un mero parche cortoplacista y una oportunidad perdida de blindar nuestra protección”, reivindica Iglesias.
“Además, requerimos de una protección integral a las víctimas a través de recursos policiales y judiciales porque las cifras muestran que, ahora mismo, esta es insuficiente y, lejos de protegernos, seguimos estando expuestas a la violencia», reivindica. Y es que los datos que traslada el informe reflejan que quienes denunciaron vivieron un mayor número de experiencias negativas durante los procesos de denuncia (74%), frente a las positivas (57%).
Aumentan las denuncias
A pesar de ello, las denuncias aumentan considerablemente, alcanzando en 2026 el 35%, un aumento de casi el doble en relación a 2024. “El colectivo busca ayuda, pero no la encuentra en los organismos públicos, sino en las entidades sociales”, denuncia la presidenta de la Federación. Así lo demuestran los datos, solo el 15% de las víctimas de odio acudió exclusivamente a la policía o a otras autoridades, frente al 41% de las personas que vivieron un hecho de odio y acudieron a una organización LGTBI+ en busca de asesoramiento. Las mujeres, en especial las lesbianas, son quienes menos denuncian.
Para María Rodríguez, responsable de investigación de la Federación Estatal LGTBI+, “resulta preocupante que aproximadamente la mitad de las personas LGTBI+ que experimentan situaciones de odio no las denuncien. Según el estudio, esto se debe a la percepción de que las autoridades no son eficaces ni muestran suficiente disposición o formación para atender, tramitar y resolver estos casos. Por ello, es necesario reforzar las políticas y las acciones públicas, tanto para mejorar la información sobre cómo denunciar, como para garantizar un trato adecuado a las personas LGTBI+ que deciden presentar una denuncia”.
España es diferente
Por otra parte, Iglesias ha presentado una nueva campaña destinada a reivindicar el Pacto de Estado contra los discursos hacia los grupos en situación de vulnerabilidad. Así, ha explicado que “durante años, España se presentó al mundo con un eslogan que hizo historia: “Spain is different”. Y realmente lo sigue siendo. Nuestro país ha sido pionero en la aprobación del matrimonio igualitario y las leyes contra la discriminación laboral, el reconocimiento legal de las personas trans y la celebración del Orgullo más grande de Europa”.
“De ese país presumimos, pero este orgullo de país se está viendo amenazado por un clima de crispación que va a más y que está directamente alimentado por los discursos de odio que crecen y, con ellos, la violencia”, alerta. “Por eso, hoy transformamos ese histórico eslogan para reapropiarnos del orgullo por nuestro país, que también nos pertenece, y convertirlo en un compromiso colectivo y urgente: Spain needs to be different. Y para hacerla realmente diferente, el primer paso es la aprobación de un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad. Con nuestra campaña buscamos conseguir que quienes tienen voz y voto, unan sus fuerzas para frenar esta oleada de odio y transformen el consenso social que ya existe en una herramienta institucional real y efectiva: un Pacto de Estado”, declara.

