El cáncer colorrectal es uno de los tumores más frecuentes en España, pero también uno de los más prevenibles. Solo con esta afirmación se justifica la importancia del programa de cribado de cáncer de colon que se realiza en todo el país, el cual acaba de ser ampliado hasta los 74 años por el Ministerio de Sanidad.
Gracias a un informe elaborado por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC), hoy podemos conocer cómo están funcionando estos sistemas de cribado, con sus fortalezas y sus debilidades. Por ello, hemos querido charlar con la doctora Marta Blanco, responsable de Asuntos Médicos en la AECC, para comentar un estudio que, aun siendo preliminar, puede arrojar mucha luz sobre la detección de estos tumores.
¿Cómo podemos medir la importancia de este estudio?¿Qué vacío de información existía hasta ahora sobre cómo están funcionando estos programas en España?
Desde la AECC llevamos muchos años trabajando en el tema de la prevención del cáncer de colon. Sin embargo, en 2024, tras diez años de la existencia de los sistemas de cribado de este tipo de cáncer en la sanidad pública, aún no contábamos con un sistema de seguimiento ni manejábamos datos fiables y armonizados. Hasta ese momento, eran las propias comunidades autónomas (encargadas de la ejecución del programa) las que ofrecían algún tipo de estadística.
Como consecuencia, nosotros siempre hemos defendido la existencia de datos fiables, homogéneos y que nos identifiquen de forma correcta como se están realizando estos cribados en las distintas comunidades y ciudades autónomas, ya que este control es muy importante para detectar procesos a mejorar. Para la AECC, estos datos son una forma de identificar qué foto tenemos ahora mismo en cuanto al cribado de cáncer de colon en España.
En definitiva, este estudio nos permite observar qué cosas se pueden mejorar y que prácticas están funcionando de forma eficaz. Por todo ello, se podría decir que, en casos como este, los datos salvan vidas.
Este es un estudio realizado conjuntamente con la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer. ¿Qué aporta contar con la IARC en la evaluación de estos programas de cribado?
Contar con la IARC supone un mayor grado de experiencia y rigor científico. Obviamente, estos programas de cribado están basados en unos protocolos consensuados con el Ministerio de Sanidad, sin embargo, la IARC tiene mucha experiencia en estudios de cribados de cáncer en el ámbito internacional.
Desde la AECC, hemos querido trasladar a las comunidades autónomas la necesidad de recoger datos según unos parámetros y unos procesos con los que la IARC lleva muchos años trabajando en estudios a nivel europeo.
El cáncer colorrectal es uno de los más frecuentes, pero también es uno de los que más se puede prevenir. ¿Qué impacto tienen los programas de cribado en la reducción de la mortalidad?
Como bien dices, el cáncer de colon es en el que mayor números de diagnósticos nuevos se dan en España y, además, es el segundo en mortalidad. Es un tipo de cáncer muy frecuente y bastante mortal, pero también muy prevenible.
En definitiva, es muy importante contar con este cribado porque previene muchos casos de cáncer y, además, es muy fácil de realizar. Es decir, se trata de un procedimiento por el cual puedes detectar una lesión premaligna, un cáncer en estadios iniciales o lesiones benignas a población aparentemente sana. En este sentido, si esta enfermedad se detecta cuanto antes, los tratamientos son más eficaces y, generalmente, menos agresivos. Por el contrario, si se detecta cuando se manifiestan los síntomas, la enfermedad suele estar muy avanzada.
Según las estadísticas, si este cáncer se detecta en la fase 1, el paciente tiene un 90% de probabilidades de supervivencia. Por ello, con tal de reducir la mortalidad, contar con estos programas es un beneficio enorme para la población.
¿Qué importancia tiene incentivar a la población a participar en los programas de cribado?
Desde la asociación intentamos transmitir a las personas en edad de participar que es algo tan sencillo como cuidar de la propia salud. Es decir, realizar un test de sangre oculta en heces cada dos años no se diferencia de otros hábitos saludables que ya realizamos.
En esta línea, no solo estamos recopilando datos para ver cómo mejorar la eficacia de los cribados, sino para poder realizar campañas de información y de divulgación a la población y que las personas seamos capaces de tomar las riendas de nuestra salud.
En este sentido, ¿qué nos dicen los datos del estudio sobre la implicación de la población en los sistemas de cribado?
Nuestros principal objetivo es que estos programas lleguen a todo el mundo, por lo que hay claros aspectos a mejorar: los datos muestran que en la mayoría de comunidades no se llega al 65% de participación en los cribados.
Normalmente, se invita a la población a participar a través de los datos de la tarjeta sanitaria o del padrón, por lo que con este sistema hay personas que se quedan fuera. Por ello, tenemos que intentar llegar a todo el conjunto de la ciudadanía, incluyendo, por ejemplo, a población en riesgo de exclusión social o población migrante.
Por otro lado, también es muy importante concienciar a la ciudadanía para que se impliquen y sepan que este es un tema muy importante para tratar de cuidar su salud.
Según el estudio, los datos muestran resultados preliminares. Más allá de eso, desde el punto de vista sanitario, ¿qué información permiten ya identificar estas estadísticas?
Teniendo en cuenta la preliminidad del estudio, ya hay datos que nos hablan de un buen funcionamiento general. Por ejemplo, sabemos que existe un alto nivel de organización en los programas de cribado. Esto es algo que se ve en el sistema de identificación poblacional. mediante el cual se invita las personas a participar en estos programas y se les guía en el proceso. También se puede observar en la notificación de resultados, con la consiguiente derivación en caso de ser preciso.
Por otra parte, también se han podido identificar aspectos a mejorar. Por ejemplo, no todas las comunidades autónomas han reportado contar con infraestructura, suministros o personal adecuados.
¿Quén indicadores son clave para determinar si un programa de cribado funciona de forma eficaz?
En el informe se identifican dos tipos de criterios: unos esenciales y otros deseables. Sin embargo, existen una serie de dimensiones que son muy importantes, como la información general, las políticas y directrices de los procedimientos.
Estas dimensiones permiten identificar factores como la existencia de recursos suficientes, la adecuación del personal o la implicación en la sensibilización y la comunicación con la población.
Por otro lado, también existen identificadores que permiten medir la eficacia de las pruebas de cribado y de diagnóstico, o discernir si los diagnósticos positivos están siendo evaluados correctamente y de forma rápida.
El estudio evidencia que una parte significativa de la comunidades autónomas no dispone de recursos suficientes para garantizar todas las fases del cribado. ¿Qué consecuencias puede tener esto en la detección temprana?
La diferencia entre poder llevar a cabo todo este proceso de forma eficaz y no contar con recursos para llegar a unos mínimos es muy importante. Es por ello que insistimos en la necesidad de que haya suficiente personal y organización para lograr la equidad, en la importancia de que los diagnósticos puedan derivarse a realizar las pruebas pertinentes en un tiempo razonable o que las notificaciones de los resultados se realicen de forma ágil.
En definitiva, para evitar estos problemas es muy importante que todo el proceso sea lo más fluido posible.

