Madrid/Barcelona.-23/4/2026. España se enfrenta al riesgo de no contar con suficientes profesionales del sector óptico en los próximos años. Así lo advierte FEDAO, la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico, en un estudio elaborado sobre el futuro del sector. El mensaje es claro: el déficit estructural de profesionales podría poner en riesgo un servicio sanitario básico si no se actúa con urgencia.
En la actualidad, España dispone de aproximadamente 19.000 profesionales de la óptica y la optometría en activo para cerca de 10.000 establecimientos, cuando serían necesarios entre 20.000 y 23.000 profesionales, para asegurar una cobertura adecuada del servicio. Eso, teniendo en cuenta los horarios de apertura, número de establecimientos y la obligación legal de contar con una persona óptico-optometrista colegiada durante todo el horario de apertura de la tienda. Es decir, actualmente el sistema opera con un déficit estructural.
Falta de relevo profesional
El problema ya es acuciante, pero se agravará de forma significativa en los próximos años. El envejecimiento del colectivo y la progresiva jubilación de las personas pertenecientes a la generación del baby boom provocarán un desequilibrio creciente. A partir de 2036, las salidas del segmento más joven de esta generación superarán a las nuevas incorporaciones, lo que generará una brecha estructural de profesionales.
Esta situación choca con la realidad de la demanda: en España, más del 61% de la población utiliza gafas o lentillas, una cifra en aumento progresivo por el envejecimiento de la población y el desarrollo de problemas infantiles como la miopía, que afecta ya a más del 62% de la población universitaria en España. Este desajuste entre oferta y demanda sitúa al sector ante un riesgo claro: no poder absorber las necesidades futuras de atención visual.
Impacto en la salud visuak
Por todo ello, FEDAO subraya que esta situación ha dejado de ser un desafío interno del sector para convertirse en un problema estructural con impacto sanitario y social. Se trata de un reto de Estado, dado que las ópticas funcionan hoy como una red sanitaria de proximidad, asumiendo gran parte de las revisiones visuales, la detección precoz de problemas como las cataratas o el seguimiento de deficiencias visuales, complementando así al Sistema Nacional de Salud y aliviando las largas listas de espera.
“Si no hay profesionales suficientes, no habrá capacidad para atender a los ciudadanos. Y eso implica comprometer un derecho básico como es la buena visión”, señalan desde la Federación. Y, como siempre ocurre en España, el problema no es homogéneo, sino que tiene un alto componente geográfico. El estudio identifica importantes diferencias entre comunidades autónomas, con ratios de profesionales por población por debajo de los niveles necesarios en gran parte del territorio, especialmente en aquellos con una población más envejecida. Esta situación termina derivando en desigualdades en el acceso a la salud visual.
Ante este escenario, FEDAO insta a las administraciones a abordar la falta de ópticos como una prioridad estratégica de Estado y a impulsar medidas estructurales urgentes. Proponen fomentar la atracción de talento hacia la profesión. Reforzar el reconocimiento del papel sanitario de las ópticas. Avanzar hacia un modelo de apoyo público a la salud visual. Facilitar la llegada de profesionales de terceros países para limitar el impacto de falta de ópticos.

