“El suicidio es un problema social y de salud pública, no solo mental” 

Cayetano Manchón

Cristina Martínez, una de las fundadoras de La Niña Amarilla
Cristina Martínez - Hablamos con una de las fundadoras de La Niña Amarilla sobre el suicidio
Cristina Martínez

El pasado 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, se visibilizó una realidad que hasta hace poco permanecía oculta. El estigma, la culpa y la vergüenza pesan demasiado. A lo largo de los años hemos escondido el suicidio en el rincón más privado de cada casa. Ahora sale del armario. Y gracias a ello, hay profesionales que pueden sostener y acompañar a quienes pretenden dar una solución permanente a un problema temporal.  

Es el caso de la Niña Amarilla, una asociación que nace con la intención de romper el silencio. A partir de la publicación de un libro con el mismo nombre, en 2021 se creó esta organización que pretende derribar estigmas y tabúes. Cristina Martínez, una de las fundadoras, nos explica el problema. El injusto trato que socialmente se le da y las labores de prevención que realizan para salvar vidas. 

Se tiende a pensar que el suicidio es un problema de salud mental, ¿piensas que esta es una creencia equivocada? 

A nosotras nos gusta remarcar que el tema del suicidio es un problema social y de salud pública, no solo de salud mental. Por ejemplo, ¿cuántos suicidios son provocados por el sistema? Es decir, en muchos casos se trata de tener momentos de vulnerabilidad y no necesariamente de un problema mental. 

Creemos que no existe un perfil concreto. Hay muchas personas que a raíz de un sufrimiento acumulado (ya sea por la situación socioeconómica, por haber sufrido discriminación, haber sido víctima de algún tipo de agresión…) tienen tendencias suicidas. 

Si hablamos de suicidio, hablamos de muchos colectivos de riesgo: el colectivo LGTBIQ+, mujeres que han sufrido violencia machista, población migrante, personas con algún tipo de discapacidad e, incluso, hombres de 40 a 59 años, que representan la cantidad más alta de muertes por suicidio en España. 

Por otro lado, si hablamos de grupos de edad, existe un alto riesgo entre jóvenes, pero también entre las personas mayores. Este grupo de población se enfrenta muchas veces a la soledad, tienen mucho tiempo para pensar. Todo ello puede contribuir a tener tendencias suicidas. 

¿Preocupa especialmente que sea una tendencia en alza entre jóvenes? 

No hay un perfil concreto. Sin embargo, en el caso de jóvenes la situación es muy alarmante. Estamos construyendo una sociedad en la que la juventud no tiene esperanza por vivir todo lo que puede vivir. Por ello, no es tanto el número de muertes entre jóvenes, sino la preocupación de que sea una tendencia más o menos extendida

Además, en términos de suicidio, la juventud no se lo piensa tanto. Al ser personas más impulsivas, preocupa mucho que estas tendencias existan entre una gran cantidad de personas jóvenes. 

¿Cómo influye la forma de tratar el suicidio, el llamado ‘efecto contagio’?  

Desde hace muchos años, la OMS ha reclamado a los medios de comunicación que traten de una manera diferente el tema del suicidio, ya que está claro que existe el efecto contagio. Hay ciento de investigaciones que avalan que cuando se trata un suceso de manera sensacionalista, el problema puede llegar a multiplicarse.  

Concretamente, en el caso del suicidio se tiende a simplificar la situación, olvidándose de la vida de esa persona y centrándolo todo en que su muerte ha sido por esta vía. Esto es algo muy estigmatizante que ya ocurría en su momento con las personas que morían debido al Sida.  

Si una persona con estos pensamientos sabe que desde la sociedad no se le va a estigmatizar, es más fácil que se abra y busque ayuda

Por todo ello, es necesario cambiar el lenguaje y centrarse en la prevención. Hablo de una prevención total: en el conjunto de la sociedad, en política y, por supuesto, en los medios de comunicación. 

¿Existen señales de alarma detectables por el entorno de estas personas? 

Como ya he dicho, creo que es más conveniente favorecer sistemas de prevención y de protección en espacios seguros que intentar identificar factores de alarma. 

El problema en estos casos es que genera mucho sentimiento de culpabilidad. A posteriori, empiezas a preguntarte qué hubiera pasado si hubieses sabido detectar las señales.  

Dicho esto, sí que existen ciertos factores que nos pueden llevar a pensar que a una persona le rondan este tipo de ideas. Por ejemplo, el hecho de dejar zanjado un testamento de forma prematura, una llamada de un ser querido en el que se despide de una manera “más allá”.   También se pueden llegar a detectar estas tendencias a raíz de un cambio de comportamiento: tanto comportarse de manera más depresiva, como comenzar a actuar con cierta paz, debido a que ya te da igual todo al saber que vas a acabar con tu vida. 

¿Cómo afecta a las víctimas el estigma que existe sobre el suicidio? 

En este sentido, hay mucho sufrimiento. Son muchísimos años de estigma. Por ejemplo, hasta el año 83, a estos difuntos no los enterraban en el cementerio. En general, se han hecho muchas burradas a lo largo de la historia que han ido alimentando esta estigmatización. 

Tras tantos siglos de estigma en los que se simplificaba el problema y se hablaba de que era un problema doméstico (como también ocurría con la violencia machista) hay que evolucionar y tratarlo como un problema social

Nosotras defendemos que se deje de usar el término reflexivo “suicidarse”. Esta forma de lenguaje hace que toda la responsabilidad recaiga sobre la persona que ha fallecido. En cambio, si se habla de “muerte por suicidio”, la responsabilidad se traslada al conjunto de la sociedad, ya que directa o indirectamente es la responsable de este sufrimiento. Es decir, el suicidio es un problema estructural.  

Desde la Niña Amarilla, ¿en qué os estáis enfocando? 

Nosotras ahora mismo estamos centradas en llegar a más gente. Además, buscamos que haya más formación en cuanto a los agentes de prevención, ya que ahora sabemos cosas que antes no sabíamos. 

Por ejemplo, en la Niña Amarilla creemos que ha de existir más formación en “las primeras líneas” como puede ser la atención primaria, el profesorado o los servicios de emergencias, ya que son algunos de los colectivos que están más cerca de que alguien en un momento de crisis les pida ayuda.  En general, si sabemos cómo tratar el suicidio desde la prevención, vamos a poder generar un cambio real

¿En qué consiste el acompañamiento posterior a las personas supervivientes? 

El problema es que faltan muchos grupos de ayuda mutua en todo el país, los cuales son fundamentales para ese acompañamiento a supervivientes de estas situaciones. Es decir, que una persona tenga que vivir el duelo en silencio es muy triste. 

Hasta ahora, ha sido el tercer sector el que se ha encargado de sacar adelante a estos grupos de ayuda. Sin embargo, sin la ayuda de los poderes gubernamentales es muy difícil crecer. Nosotras podemos coordinar o promocionar esta ayuda, pero hay una falta enorme de espacios seguros en los que las personas puedan apoyarse y compartir su duelo y sus experiencias.   

Hay muchos estudios que avalan que una gran cantidad de personas que han intentado suicidarse se arrepienten y, con la ayuda necesaria, consiguen vencer esas tendencias. Pero también hay personas que acaban viviendo toda su vida con esos pensamientos. En ambos casos es imprescindible esta labor de acompañamiento y, como indicaba antes, un trabajo de prevención en primera línea.  

¿Qué demandáis a los poderes públicos para afrontar de manera realista este problema? 

En primer lugar, creemos que debe existir una coordinación y una colaboración institucional. Es cierto que existe un plan de acción nacional, pero falta concreción y unificación en cuanto a las estrategias a seguir. En general, da la sensación de que cada uno va a la suya. 

Además, está demostrado que hay servicios que están funcionando. Por ejemplo, en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona existe una unidad de prevención para jóvenes y adolescentes que es una maravilla. ¿Por qué no se toman como referencia estas iniciativas y se tratan de establecer a lo largo de todo el país? 

En definitiva, hay una gran falta de unidades especializadas que ante una emergencia sepan cómo actuar y tengan protocolos estandarizados. 

Más Entrevistas: