Madrid.-23/4/2026.- Con motivo del 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente ha alertado sobre la situación en la que viven demasiadas personas en nuestro país que se quedan fuera del sistema laboral o atrapadas en condiciones indignas e inseguras. Aseguran que «ninguna persona debería perder la vida por ganarse el pan».
El mundo del trabajo continúa siendo un espacio de exclusión para miles de personas. El desempleo, la precariedad, los salarios insuficientes, la temporalidad abusiva y la siniestralidad laboral siguen marcando la vida de quienes trabajan o buscan empleo. A esta realidad se suma el deterioro de la salud mental y unas condiciones laborales que, en muchos casos, impiden desarrollar un proyecto de vida digno.
Bajo el título “Ante la exclusión, trabajo decente”, esta iniciativa ha lanzado un manifiesto que pone el foco en una de las expresiones más graves de esta realidad: la siniestralidad laboral. En España, mueren de media dos personas trabajadoras al día en accidentes laborales. “Detrás de cada muerte hay un rostro, una historia, una familia rota”, señala el texto.
El papa León XIV ha advertido que los lugares de trabajo deberían ser espacios de vida, pero “con frecuencia se transforman en lugares de muerte y desolación”. Una sociedad que se acostumbra a estas muertes se degrada moralmente. Nadie debería perder la vida por ganarse el pan.
Consecuencias de la precariedad laboral
Asimismo, la iniciativa advierte de que la precariedad laboral no solo afecta a las condiciones materiales, sino que deteriora la salud mental, debilita la estabilidad familiar y limita las expectativas de futuro. Factores como la sobrecarga de trabajo, la falta de desconexión digital o los riesgos derivados del cambio climático están incrementando los riesgos psicosociales.
Especial atención merecen las personas trabajadoras migrantes, que con frecuencia se ven obligadas a aceptar empleos más duros y peligrosos, así como la creciente dificultad de acceso a una vivienda digna, un elemento clave en los procesos de exclusión social.
Medidas urgentes
Ante esta situación, ITD reclama reforzar los mecanismos de inspección laboral, impulsar una cultura preventiva real en las empresas y avanzar en la actualización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales para adaptarla a los nuevos desafíos del mundo del trabajo. Asimismo, pide a las fuerzas políticas responsabilidad para alcanzar acuerdos que sitúen la vida en el centro, y exige a las empresas un compromiso firme con la seguridad y la salud de las personas trabajadoras.
“Ante la exclusión, proponemos fraternidad”, recoge el manifiesto, que apuesta por relaciones laborales basadas en los derechos, el respeto y el cuidado mutuo, así como por una economía al servicio de la dignidad humana. En este 1 de mayo, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente renueva su compromiso con la defensa de un trabajo digno, con derechos, seguro y estable, como base imprescindible para una sociedad más justa e inclusiva.

