“La emergencia en Oriente Medio ya afecta a 14 millones de personas” 

Cayetano Manchón

Nuria Díaz, coordinadora de Comunicación e Incidencia en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR)
Oriente Medio

El aumento de las hostilidades militares en Oriente Medio vuelve a poner en el centro de la violencia a una región altamente castigada durante décadas. Como de costumbre, son las vidas de civiles inocentes las que se ven truncadas debido a intereses geopolíticos internacionales. Aparte de las víctimas mortales, la escalada bélica está provocando una gran cantidad de desplazamientos, que ya se cuentan por cientos de miles. 

Para conocer más a fondo los desafíos a los que se enfrentan las personas que se ven obligadas a abandonar su tierra, hemos charlado con Nuria Díaz, coordinadora de Comunicación e Incidencia en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). 

Se está viendo una gran cantidad de desplazamientos debido a la escalada del conflicto, ¿podríamos hablar ya de crisis humanitaria de gran magnitud? 

Sí, se puede hablar actualmente de una crisis humanitaria a gran nivel. De hecho, las Naciones Unidas la han calificado como tal. Además, han constatado que esta emergencia humanitaria afecta ya, al menos, a 14 millones de personas que ya eran refugiadas en la región. 

Ante esta situación, ¿están preparados los sistemas de asilo europeos para responder a un posible aumento de solicitudes? 

Todavía no hay constancia de las llegadas o de cómo va a afectar a la Unión Europa porque, de momento, los desplazamientos se están situando, sobre todo, en el interior de los países afectados. Sin embargo, hay ya muchos casos de personas que han tenido que salir fuera de las fronteras de Irán y del Líbano. De hecho, hay muchos refugiados que están volviendo a Siria, a pesar de la situación de este país. 

En cualquier caso, es cierto que la UE, tal y como demostró durante la invasión rusa en Ucrania, está preparada para este reto. Creemos que puede articular una respuesta en caso de que se produzcan llegadas a raíz de esta situación. 

Está claro que si la situación se mantiene como hasta ahora, van a ir aumentando los desplazamientos y las necesidades humanitarias, pero creemos que la UE será capaz de dar una respuesta basada en la protección. 

Has hablado de la respuesta basada en la protección que puede ofrecer la UE. Observando el reciente endurecimiento de la política migratoria de algunos países europeos, ¿hay riesgo de que esta nueva crisis se gestione más desde el control que desde la protección? 

Esto es una realidad, ni siquiera es un riesgo real, es algo que ya está pasando. Hemos visto como en las negociaciones y en el resultado final del Nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo predomina ese enfoque securitario por encima del de la protección. 

Lo que sí es cierto es que la UE ha demostrado que puede responder a las crisis humanitarias y a la acogida de personas refugiadas centrándose en la protección. Por ello, desde CEAR, consideramos estos antecedentes como algo imprescindible. 

¿Qué importancia tienen los corredores humanitarios en estas zonas tan afectadas por la violencia militar? 

Sin duda, estos corredores son imprescindibles en estas situaciones, ya que son rutas seguras para llevar a cabo la evacuación de personas que estén enfermas o heridas. Es muy importante que el personal humanitario tenga la opción de acceder por estas vías y que se produzca la entrega de ayuda (alimentos, medicamentos, agua potable…), ya que es algo vital para las personas que se ven afectadas por esta situación.  

Desde la experiencia de CEAR, ¿cuáles dirías que son hoy los principales obstáculos para que una persona refugiada pueda acceder a protección internacional? 

El primero de los obstáculos tiene que ver con la llegada a un país seguro, lo que llamamos acceso a un territorio. En los últimos años hemos visto como predominan las políticas de externalización de fronteras, que consisten en firmar acuerdos para que terceros países contengan esos flujos migratorios. Esto tiene como consecuencia que, en muchos casos, las personas queden atrapadas tanto en países de origen como en países de tránsito en los que no se garantiza una adecuada protección. 

Por otro lado, otro gran escollo es la falta de vías legales y seguras para acceder a esa protección. Estas vías pueden ser, por ejemplo, la concesión de visados humanitarios, que ofrecen a estas personas la posibilidad de obtener protección en embajadas o consulados. Actualmente, existen muchos criterios restrictivos que provocan que esta posibilidad de protección sea cada vez más difícil. 

¿Qué perfiles de personas están viéndose más afectadas por estos nuevos desplazamientos? ¿Cuáles son los más vulnerables? 

Se calcula que los desplazamientos producidos en la región a raíz de este conflicto son más de 800.000. Además, la mayoría de estas personas ya eran refugiadas dentro de la región. Este hecho hace que la mayoría de ellas partan de una situación de vulnerabilidad.  

Hay que destacar que la región ya contaba con un índice muy alto de acogida a personas refugiadas, por lo que esta situación de vulnerabilidad se está profundizando. 

¿Qué efectos tiene el desplazamiento forzoso prolongado en las personas que lo sufren? 

Este tipo de desplazamientos prolongados tiene importantes consecuencias en cuanto a cuestiones que tienen que ver con el trauma acumulado, con la desestructuración familiar o con la exposición prolongada a la violencia y la inseguridad. 

Todos estos factores hacen que estas personas sufran con mayor frecuencia situaciones de depresión, ansiedad, estrés postraumático… Además, también es importante hacer hincapié en esa ruptura de lazos familiares y comunitarios que hace que estas personas pierdan todas su redes de apoyo.  

Por otro lado, estos efectos negativos hacen que las personas refugiadas sean aún más vulnerables frente a robos, acoso, discriminación y otro tipos de violencia, tal y como se puede observar en el caso de las mujeres y de las niñas. 

Si esta escalada bélica continúa, ¿qué escenario humanitario podríamos ver en los próximos meses? 

Si continúa esta escalada, en los próximos meses vamos a ver un agravamiento de la situación, que irá de la mano de un mayor número de víctimas mortales, un mayor desplazamiento de población (tanto en el interior de estos territorios como a través de las fronteras) y un colapso de las infraestructuras y servicios básicos, que ya se están viendo afectados. 

En este sentido, Naciones Unidas ya ha alertado de que las capacidades humanitarias son cada vez menores. De hecho, venimos acumulando durante el último año una serie de recortes en todo lo que tiene que ver con la ayuda humanitaria. Por ello, esta situación prolongada en el tiempo también va a tener un impacto en la ayuda y el apoyo que esta población tiene que recibir. 

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