En una sociedad cada vez más plural, diversa, heterogénea y multicultural, todavía sigue presente la animadversión hacia culturas y modos de vida diferentes. Ainara García, de 26 años, atribuye este rechazo al desconocimiento, por lo que utiliza el poder de las redes sociales para combatirlo. A través de la Fundación de Cultura Islámica (FUNCI), divulga sobre la civilización islámica para intentar derrumbar los muros de incomprensión entre esta y Occidente.
¿Desde cuándo eres voluntaria en FUNCI?
Desde hace un año y medio más o menos. Fue a raíz de realizar unas prácticas con la Fundación durante el Máster en Estudios Árabes. Aprendí muchísimo, me encantó la labor que hacían, su compromiso personal, y decidí quedarme como voluntaria. Cada día descubría algo nuevo, me sentía muy realizada y me iba involucrando cada vez más en los proyectos. Al finalizar las prácticas, pensé: “No me quiero ir, quiero seguir aportando todo lo que pueda”.
¿Cuál es tu tarea como voluntaria?
Colaboro en temas de difusión en redes sociales: redacto noticias, busco temas para publicar artículos, comparto temas de actualidad… Todo ello relacionado con el mundo árabe e islámico. Por ejemplo, mi última colaboración ha sido escribir una reseña literaria para la página “Twist islamophobia”.
¿De dónde crees que nace la Islamofobia y cómo se manifiesta?
La islamofobia se debe, sobre todo, al desconocimiento, por eso son tan importantes las labores de difusión. Vemos como cada vez hay más denuncias y los datos de los informes son devastadores. Se trata de un problema estructural.
También entran en juego las narrativas falsas que se difunden por redes sociales. Calan muy rápido porque son sensacionalistas. Entras en TikTok, lees una frase que te cautiva y ya se instala en ti ese discurso de odio, casi conspiranoico. Todo ello en base a nada.
La islamofobia se relaciona, por un lado, con la religión (es decir, el rechazo al Islam) y, por otro, con el puro racismo. La discriminación a toda persona que no sea blanca y europea responde a un racismo estructural.
De hecho, hay una palabra que se refiere al pensamiento que considera superior la cultura Occidental frente a la Oriental: Occidentalismo.
Así es. Resulta irónico, ya que compartimos más cosas con el mundo islámico que con los países nórdicos. Argelia está a 200 kilómetros de Alicante. La Península Ibérica fue musulmana durante ocho siglos y hubo muchos avances. Dejaron un gran legado cultural, literario, a nivel de ciudades, de arquitectura… Les debemos mucho: lo que comemos, los árboles que tenemos, las especias… ¡Incluso el lenguaje! Uno de muchos ejemplos: la palabra “olé” viene de “Alá”.
¿Qué podemos hacer para derribar esos prejuicios?
Cuestionarse los prejuicios que podamos tener y esforzarse por conocer tanto al otro como a nosotros mismos, nuestro legado y nuestra historia. Poca gente sabe que Madrid es la única capital europea islámica. De hecho, desde FUNCI se realizan tours donde se enseña el patrimonio islámico que tiene la ciudad. Somos lo que somos y tenemos lo que tenemos, en gran medida, gracias a ese pasado. ¿Por qué no llevarlo con orgullo?
¿Tienes una visión positiva del futuro?
Igual es porque trabajo de ello, pero sí. Creo que poco a poco irá desapareciendo o, al menos, disminuyendo. Cada vez vivimos en un mundo más global y multicultural, lo cual solo aporta cosas positivas. Lo diferente suma, no resta.
¿Qué te ha aportado este voluntariado?
Una realización personal enorme. Siento que ayudo, que contribuyo a una buena causa. De hecho, animo a todo el mundo a participar en este y en cualquier voluntariado. Yo, hasta que pueda, aquí seguiré.

