“La labor del voluntariado en un incendio va más allá de combatir el fuego” 

Cayetano Manchón

Alberto Hernández, Jefe del Departamento de SAMUR-Protección Civil de Madrid

El voluntariado de emergencias es uno de los bastiones que contiene crisis cada vez más frecuentes en España. La intervención en accidentes multitudinarios o en incendios forestales no se entendería sin esas personas que, con sobrada formación y de forma altruista, se juegan la vida para tratar de paliar los efectos de muchas catástrofes. 

Alberto Hernández, Jefe del Departamento de SAMUR-Protección Civil de la ciudad de Madrid, nos cuenta cómo se organizan las personas voluntarias de Protección Civil para afrontar su labor. 

¿Cómo ha evolucionado el papel de Protección Civil ante emergencias cada vez más frecuentes y complejas?

No sé si ha cambiado mucho el papel de Protección Civil durante los últimos años. Lo que sí que ha sido importante es que nos hemos centrado en los dos pilares fundamentales en los que se basa el voluntariado de la organización. 

El primero de estos pilares sería la prevención: el voluntariado de Protección Civil representa a una parte de la población con una formación específica en este sector. Esto es algo muy importante ya que estas personas actúan en una serie de situaciones que requieren de una formación y de una mínima disciplina en cuanto a organización preventiva. 

En segundo lugar, está la parte de las emergencias; cuando se produce alguna de estas catástrofes, la capacidad de reacción es muy importante. Evidentemente, nos movemos en una sociedad con una gran cantidad de servicios públicos que dan respuesta a estas situaciones, sin embargo, en momentos en los que estos servicios se ven desbordados, es necesario contar con otras personas que los apoyen y los refuercen.  

Por otro lado, cabe decir que no basta con que un ciudadano tenga una determinada formación, se le dé un uniforme y espere en casa unos años hasta que ocurra una desgracia. Lo importante es mantener activa esa formación y esas capacidades en el día a día para responder con solvencia cuando sea necesario. 

¿Qué parte de vuestro trabajo pasa más desapercibida y es imprescindible para gestionar con eficacia una emergencia? 

En general, el trabajo de Protección Civil no es demasiado visible, como pasa con otros muchos servicios. En cualquier actuación existen una serie de factores que pasan desapercibidos y que son fundamentales para la gestión de estas situaciones como, por ejemplo, la creación de carriles de emergencia en eventos multitudinarios. Por eso, para mí, lo importante es que el trabajo sea eficaz sin necesidad de tener una visibilidad importante. En general, se trata de servicios que se echan en falta cuando no se dispone de ellos; y ahí reside su importancia.  

Por otro lado, a Protección Civil también le caracterizan otro tipo de acciones que son “de puertas para dentro”, como puede ser la formación del funcionariado público, las charlas que se imparten a profesores y alumnos en colegios… 

Las emergencias ponen a prueba la coordinación entre administraciones y servicios de intervención. En este sentido, ¿a qué retos se enfrenta hoy el sistema de Protección Civil en España? 

En cualquiera de estas actuaciones participan un gran número de servicios entre los que Protección Civil sería uno más. Y, además, en nuestro caso, contamos tanto con trabajadores y trabajadoras de la administración como con personas voluntarias integradas en el mismo servicio. 

En definitiva, el hecho de trabajar día a día utilizando los mismos recursos hace que luego, cuando el voluntariado de Protección Civil apoya en una emergencia, lo haga de una forma muy eficaz: teniendo iniciativa, conociendo la organización y sabiendo cómo responder.  

En concreto, ¿qué aporta el voluntariado de Protección Civil?    

Algo muy importante que aportan las personas voluntarias: la motivación. El hecho de ayudar en estas situaciones sin un salario de por medio es algo que define muy bien esta motivación altruista. 

Por otro lado, la actitud proactiva que caracteriza al voluntariado aporta una capacidad de respuesta (formada) ante las emergencias que el servicio ordinario no tiene. Esto es algo que se pude observar en las crisis recientes que se han sufrido en España y en las que el voluntariado formado ha jugado un papel imprescindible. 

¿Qué tienen este tipo de situaciones para que despierten tanta implicación ciudadana? 

Muchas veces, cuando vemos en los medios situaciones como incendios forestales o accidentes, aunque no los suframos de cerca, nos ponen de cara a la realidad y nos muestran lo vulnerables que somos. Creo que por nosotros mismos somos capaces de un número de cosas limitadas; es la sociedad, la implicación con otras personas y el trabajo colectivo lo que hace que seamos capaces de vencer dificultades que individualmente no podemos.  

Por ello, cuando una persona es consciente de su vulnerabilidad y de que solo trabajando juntos podemos resolver determinados retos, hace que se implique. Y es que no hay duda de que cuando algunas personas ven la necesidad de ese tipo de voluntariado, se sienten interpeladas.  

¿Cómo se transforma la solidaridad espontánea en un voluntariado útil, seguro y eficaz? 

Lo primero que hace falta es una organización que gestione toda esa respuesta y todo ese movimiento ciudadano con tal de formar a las personas voluntarias. De esta forma, toda aquella persona que decida dedicar su tiempo al voluntariado sabrá cómo dar respuesta a estas situaciones. 

Por un lado, esta formación debe ser organizativa: conocer cómo funciona la propia organización con la que se colabora, cómo se moviliza al voluntariado en caso de catástrofe, etc. Por otro lado, también es imprescindible una formación más específica: saber cómo se da respuesta a una parada cardíaca, cómo se actúa ante un incendio o cómo se gestiona un evento multitudinario. 

Además, hay que mantener activos todos estos conocimientos, aunque sea en eventos y situaciones de menor calibre. Es decir, hay que “mantener la maquinaria engrasada” para que cuando venga un reto mayor, sepamos cómo reaccionar. 

Este verano, como cada año, España está sufriendo una serie de incendios devastadores, ¿cómo actúan las personas voluntarias de Protección Civil ante estas crisis que son cada vez más frecuentes? 

En muchas ocasiones, la labor del voluntariado en un incendio va más allá de combatir el fuego. Cuando se produce una de estas situaciones, existen muchas tareas que atender, por ejemplo, hace falta un apoyo logístico muy importante hacia las personas que están atacando el fuego. Por otro lado, también es necesario atender a la población que se queda aislada o a personas vulnerables que no son capaces de desplazarse por sí solas. 

En definitiva, son muchas las tareas que realiza el voluntariado de Protección Civil, a parte del apoyo que puedan ofrecer en las tareas de extinción, que resultan determinantes para salvar vidas. 

Para acabar, ¿qué mensaje le mandarías a una persona que está interesada en hacerse voluntaria de Protección Civil? 

El hecho de que a alguien le pique la curiosidad y tenga esa inquietud es ya algo fundamental. Lo que le diría a cualquier persona interesada es que va a encontrar su sitio dentro de la organización, porque la Protección Civil es muy diversa. Además, sé que encontrará a personas que tiene una sensibilidad parecida a la suya. Es decir, no solo se sentirá acogida, si no que estará rodeada de personas que comparten sus mismos intereses y sus mismas preocupaciones a la vez que se siente muy útil. 

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