El Papa Francisco, primer Pontífice latinoamericano y jesuita, ha fallecido a los 88 años en la mañana del lunes, 21 de abril. Su muerte ha conmovido al mundo ya que se ha producido justo el lunes de Pascua, un día después de impartir, con gran esfuerzo, la bendición urbi et orbi. Las organizaciones de la Iglesia han recibido con enorme tristeza esta noticia que deja un panorama de incertidumbre en el actual contexto internacional .
«Compartimos con toda la Confederación y la comunidad cristiana nuestro profundo dolor por la muerte de Francisco, un gigante de la Caridad, que supo llevar al mundo una renovación espiritual en momentos complejos. Elevamos nuestras oraciones para que el Señor acoja en su seno a quien, como Vicario de Cristo, ha sido un testigo creíble de la alegría y la sencillez del Evangelio», ha señalado el presidente de Cáritas Española, Manuel Bretón.
Una Iglesia para la pobreza
El Papa Francisco ha cumplido un mandato de 12 años desde su elección en el año 2013. «Su trayectoria se ha caracterizado por el servicio a Dios y a la Iglesia, enfocado en vivir los valores del Evangelio con humildad, valentía y amor universal, especialmente en favor de las personas más vulnerables y pobres» han declarado desde Cáritas.
En 2017 instituyó la Jornada Mundial de los Pobres; desde entonces, la Iglesia invita a la comunidad cristiana y a todas las personas a escuchar la oración de las personas pobres lo que supone una clara toma conciencia sobre la necesidad de erradicar la desigualdad y la exclusión social.
«El Papa nos enseñó sobre todo a reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física o del lugar del universo donde haya nacido. Nos propuso la fraternidad y la amistad social como actitudes fundamentales para reconocernos como una única familia humana con los mismos derechos y dignidad. Un modelo de sociedad artífice y protagonista de la ‘arquitectura de la paz’«, han declarado en un comunicado desde Cáritas Española.

