El Consejo de Ministros ha dado luz verde al anteproyecto de ley que reducirá la jornada laboral a 37,5 horas semanales. El documento, presentado hace casi un año por el Ministerio de Trabajo y los sindicatos, se ha tramitado por procedimiento de urgencia y todavía tiene que ser aprobado en el Congreso.
La ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del Gobierno de España, Yolanda Díaz, ha asegurado que esta medida servirá para «modernizar» el país. Naciones como Francia e Islandia ya trabajan con una reducción de 35 horas semanales, en las que han notado una mejora de la producción y del rendimiento de su equipo de trabajo.
De aprobarse, la ley podría entrar en vigor antes del 31 de diciembre de 2025. Las empresas tienen de plazo hasta esta misma fecha para realizar las adaptaciones pertinentes en sus convenios colectivos.
Nuevas medidas
Para asegurar el cumplimiento de lo dispuesto en la norma, se creará un registro digital diario de la jornada laboral, accesible tanto para las personas trabajadoras como para sus representantes legales y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. De esta manera, trabajadores y trabajadoras tendrán que fichar el inicio y el fin de su jornada, así como las interrupciones que influyan en el cálculo de las horas.
En caso de no obedecer al registro, se sancionará a la persona trabajadora responsable. Si el incumplimiento procede de la propia organización, se calificará como infracción muy grave y podría llevar a multas de entre 1.000 y 10.000 euros.
Los contratos a tiempo parcial pasarán a ser de jornada completa si, al ajustarse a 37,5 horas semanales, el tiempo de trabajo es igual o mayor. El resto de personas trabajadoras que mantengan una jornada a tiempo parcial, tendrán derecho a seguir realizando el mismo número de horas, pero con un aumento proporcional de su salario.
El anteproyecto de ley, además, recoge el derecho a la desconexión digital, una medida que permite el respeto por el descanso y evita que se contacte con el empleado o empleada fuera de su horario.

