MADRID, 17/07/25.Para el 35% de los hogares españoles con menores a cargo, el verano no es sinónimo de vacaciones. Ni playa, ni montaña, ni descanso, ni premios por las buenas notas. Los días de calor hay que aguantar en casa. Lo mejor es esperar a que se ponga el sol, para salir a jugar un rato en el ardiente asfalto.
Esa es la realidad de 2.835.000 de menores en España – 1 de cada 3-, según la última Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Esta situación se agrava por el elevado coste de las actividades, que puede representar más del 20% del gasto anual en la crianza, según cálculos de Save The Children, extraidos del informe del Coste de la Crianza.
Las vacaciones no solo representan un descanso del entorno escolar, ofrecen oportunidades esenciales para el desarrollo emocional, social y cognitivo en la infancia. “Lejos de ser simples espacios de ocio, las vacaciones fomentan la creatividad. Fortalecen los vínculos familiares, permiten el contacto con la naturaleza y la exploración del mundo desde la curiosidad. Elementos clave para construir una infancia plena y saludable”, explica Yolanda Carmona, coordinadora de programas en Save the Children.
Sin vacaciones
En Canarias se queda sin vacaciones un 47% de la población infantil. En este ranking, le siguen Andalucía (46,6%) y Ceuta (45,9%); tras ellas estaría la comunidad valenciana (con un 41%). “La pobreza infantil no solo limita las oportunidades presentes de niños y niñas, sino que también compromete su futuro, perpetuando ciclos de exclusión social y desigualdad”, manifiesta la coordinadora de Save The Children.
Este año hay 1.500 niños y niñas en situación de pobreza que están disfrutando de los campamentos de verano que organiza esta ONG. “Para muchos de estos niños y niñas, son sus únicas vacaciones”, dice Carmona, y para sus familias representan una oportunidad de conciliación, un auténtico tetris diario para esas madres y padres que intentan compaginar trabajo con cuidados .
Durante el mes de julio, en estos campamentos se realizan excursiones a la naturaleza, a la playa, piscina, visitas culturales o talleres. “Buscamos que los niños y niñas y adolescentes disfruten del ocio al que no acceden durante el año. Desde el curso pasado, trabajamos para que ellas mismas planifiquen actividades que les motiven”, detalla la coordinadora de programas. Además, los grupos que lo necesitan cuentan con refuerzo educativo, un apoyo extra que es fundamental para que en septiembre no se queden atrás.
La infancia de la dana
En 2025, la organización ha establecido nuevos campamentos para atender a menores que han sufrido los efectos de la dana de Valencia. “En la provincia valenciana nos hemos focalizado en actividades de ocio, tiempo libre y salidas». La razón es que en este entorno no hay espacios adecuados para la infancia ya que la reconstrucción de la zona aún está en marcha. Por esa razón, Save the Children ha incorporado talleres específicos con un equipo de psicólogas para trabajar sintomatología relacionada con los efectos que ha podido ocasionar la dana en la infancia que vivió el desastre .
Los campamentos también garantizan al menos una comida saludable al día a estos niños y niñas. Para las familias con dificultades económicas, esta comida es la única posibilidad de que reciban una dieta equilibrada y saludable en verano, teniendo en cuenta que los comedores escolares están cerrados. El 7% de los niños y niñas españoles, según la ECV, no pueden comer carne, pollo, pescado o su equivalente en proteína vegetal cada dos días.
Las colonias urbanas de Save the Children se dirigen a niños y niñas de entre 3 y 17 años en Sevilla, Illescas (Castilla-La Mancha), Barcelona y Canovelles (Catalunya), Madrid, Fuenlabrada y Leganés (Comunidad de Madrid), Valencia, Alicante, Paterna, Mislata, Paiporta y Sedaví (Comunitat Valenciana), Barakaldo (Euskadi) y Melilla.

