En España una de cada tres personas LGTBI+ ha dejado su hogar para huir del estigma. Y si no lo ha hecho, se lo ha planteado. Los desplazamiento en Europa por motivos de orientación o identidad de género no son un fenómeno nuevo, están documentados desde hace años pero parecían en los últimos tiempos parecían remitir. No es así. Migrar sigue siendo la opción más seguras para miles de personas. Es el llamado sexilio. Una solución que supone dejar atrás tu vida y sus raíces.
Es lo que se deduce del estudio que ha elaborado la Federación Estatal LGTBI+, en colaboración con la Universidad de Salamanca. La mayoría de las migraciones se dan desde entornos rurales a las grandes ciudades. Para explicar las conclusiones del informe entrevistamos a María Rodríguez, responsable de investigación de la Federación LGTBI+.
¿Qué es el sexilio?
El término sexilio no es un término que se haya traído aquí o que haya nacido en España, sino que es un fenómeno que abarca a toda la población LGTBI+ en todos los procesos históricos. El caso del sexilio se ha manifestado de unas formas o de otras, pero de manera constante y a lo largo de la historia.
Esta investigación se planteó para analizar ese movimiento migratorio que existía en la actualidad, que iba de la zona rural a la zona urbana. Los hallazgos que hemos hecho han sido que, básicamente, el sexilio es mucho más complejo de lo que habíamos imaginado previamente porque en épocas pasadas se analizaron estudios como un ejercicio de memoria histórica, pero ahora es un fenómeno que afecta fundamentalmente a la población joven.
Las causas no son una emancipación del hogar de origen por una situación socioeconómica o por un proyecto vital que incluye una alternativa profesional como puede ser un centro de población joven que hace migraciones interiores, sino que es la necesidad y la prioridad de vivir tal y como se es. Y que tras esas situaciones subyacen muchas situaciones de odio.
Hablar de población joven es alarmante. ¿Cómo afecta el sexilio en este perfil?
Claro. Las consecuencias que hemos visto es que indirectamente las personas que han tenido que recurrir a ese sexilio, pues su formación académica es inferior al resto de población de LGTBI+, con lo cual se puede detectar una vida truncada. Y luego el hecho de no poder vivir en plenitud tal y como que se es y tener un desplazamiento, vamos a decir una emigración forzada. Claro, el impacto también está en la salud emocional.
Tú ya tienes una salud emocional previa, pues puedes estar deteriorada por esa experiencia vital que luego es muy difícil de recuperar. Si has tenido que vivir en la calle, si has tenido que romper con tu hogar de origen… Lo que provoca el abandono es una infancia sin protección familiar y una adolescencia cargada de discriminaciones y violencias.
Claro. Rompes con tu principal red de apoyo.
Al final no tienes una base. Renuncias a la base. Una de las conclusiones del estudio fue que en el año 2020 (cuando la pandemia) estuvo el pico de personas que se sexiliaron. Previamente, ya sabíamos por estudios nuestros, que se habían producido muchas situaciones de violencia intrafamiliar, es decir, personas jóvenes que volvían a su hogar de origen y ahí se encontraban situaciones (cuando hacían la consulta en Federación) que eran de violencia intrafamiliar, que podría ser o violencia física o insultos. Hemos detectado que el perfil se da en gente joven y trans.
Hablando sobre el estudio, ¿se trata del primer informe que aborda este tema?
En términos de cómo afecta a la población en la actualidad, sí. Se han hecho otros estudios pero desde una perspectiva democrática analizando aquellos desplazamientos que hubo en aquella generación de personas que ahora son personas mayores de edad y que de hecho fueron como las personas podríamos decir que las personas que rompieron barreras. Fueron las personas que estuvieron en los últimos años del franquismo y que se exiliaron de sus zonas de origen que eran pueblos normalmente del ámbito rural para irse a las ciudades. Fue un trabajo más de perspectiva histórica que un análisis del presente. Con este informe intentamos hacer una radiografía más actual.
¿Cuál es el objetivo de este estudio?
Nosotros ya sabemos que cuando hay campañas que se desarrollan a partir de un discurso de odio hay una relación directa entre campañas basadas en discurso de odio y sufrimiento de agresiones. O sea, lo sabemos. Por ello, por un lado, con este estudio queremos integrarlo dentro del Pacto de Estado. Presentar este informe para ver que el odio se manifiesta en distintas formas y tiene impactos distintos, según donde sea, pero el odio existe en todo. O sea, si estamos hablando del ámbito geográfico, del hábitat… Ocurre en todos. Se manifiesta de una manera distinta.
Y luego por otro, si ya sabemos que el desplazamiento de las personas LGTBI+ se produce por una situación de discriminación. Allí es donde existen más desplazamientos o donde hay una tendencia a la pérdida de población en tal lugar. Precisamente, el abordaje de situaciones de odio se ha intervenido siempre o casi siempre desde el ámbito de la ciudad porque era donde se permitía el activismo y nos estamos olvidando de que las personas LGTBI+ también viven en el ámbito rural.
¿Qué demandáis a los poderes públicos para afrontar con esta realidad?
En el ámbito rural ahora hay entidades que sostienen esta situación, pero es que esta situación no tiene que ser exclusivamente de las entidades. Las entidades pueden ser vanguardia, pero esto se tiene que traducir en todo lo que pueda ser la protección de la integridad de la persona LGTBI+, pero luego también que la sociedad sepa que tiene un valor muy rico e interesante y que es diversa.
Por la propia dinámica que ha tenido el activismo pues yo me voy de aquí, ocupo mi espacio y lo colonizo porque ahí no puedo ser yo. ¿Qué es lo que ocurre? Que se genera activismo y se reivindican derechos sobre la realidad que se vive. La otra realidad las consideran imposible, pero claro, el odio existe en todas partes. Claro. Efectivamente que se va a ir repitiendo el mismo patrón en varias ciudades y a lo mejor en otra provincia no.

