Madrid.-18/2/2026.- Coincidiendo con el Día Internacional del Síndrome de Asperger, que se celebra cada 18 de febrero, las personas con autismo sin discapacidad intelectual han reclamado apoyos. Denuncian que, aunque las realidades sean distintas, los apoyos también son necesarios para garantizar el bienestar y la calidad de vida de este colectivo.
Según Ruth Vidriales, directora técnica de Autismo España, el síndrome de Asperger es una categoría que desapareció hace años de los sistemas de clasificación utilizados para hacer diagnósticos. Sin embargo, se mantiene la denominación social por una cuestión identitaria y por el sentimiento de pertenencia que pueden presentar las personas que recibieron dicho diagnóstico.
La directora ha explicado que, “el autismo es un espectro. Una condición muy diversa. Lo que varía son las necesidades de apoyo de las personas que lo presentan, pero no las manifestaciones nucleares del autismo, que son comunes y que se presentan con independencia de que haya o no discapacidad intelectual”, ha dicho Vidriales. Por ello, ha añadido, es necesario “poner el foco en la persona y en sus necesidades, capacidades y fortalezas” y entender que la diversidad del autismo “forma parte de la diversidad de la propia sociedad».
Durante un encuentro para dar a conocer las necesidades de las personas autistas, Autismo España ha recordado que comprenderlo en todas sus formas supone un avance hacia una sociedad más justa, empática y respetuosa con la diversidad humana. Un mundo en el que todas las personas puedan participar en igualdad de condiciones. La organización, además, ha explicado que, aunque compartan diagnóstico, la situación de cada persona con autismo es única y requiere apoyos individualizados y especializados, adaptados a cada etapa de la vida.
Vivencias y barreras
En la jornada que han celebrado, varias personas autistas sin discapacidad intelectual han compartido sus testimonios para dar a conocer las barreras que enfrentan en su día a día y los apoyos que precisan para mejorar su calidad de vida.
Adriana Sánchez ha comenzado su intervención señalando que las personas autistas “enfrentamos muchos desafíos en nuestro día a día y necesitamos vivir aceptándonos sin enmascarar y ser una parte activa de la sociedad”. Para conseguir llevar una vida independiente, ha asegurado, son necesarios una serie de apoyos clave como entornos adaptados, «para poder comprender la información y participar en la sociedad en igualdad de condiciones, tomar nuestras propias decisiones y desarrollarnos plenamente dentro de una comunidad».
En materia de educación, Adriana ha señalado que resulta esencial mejorar la capacitación y formación del profesorado, para que ofrezca una respuesta educativa de calidad al alumnado con autismo, que no deja de crecer en nuestras aulas y que es especialmente vulnerable a sufrir acoso escolar. “Necesitamos profesionales comprometidos y formados que entiendan que hay vida más allá de las aulas; que no solo hacen falta adaptaciones curriculares, sino que hay patios, comedores… y en estos espacios también hay acoso escolar, violencia y exclusión hacia el alumnado autista”.
Dari Goitia, por su parte, se ha centrado en otro de los ámbitos que preocupa al colectivo del autismo: el empleo. Disponer de un trabajo es esencial para garantizar la igualdad de oportunidades y promover el desarrollo personal, la participación social y una vida independiente. Pese a ello, solo 2 de cada 10 personas autistas tiene empleo.
El estigma social
Para Goitia, estas cifras se explican, porque en los procesos de selección, “muchas entrevistas de trabajo no se centran en las competencias reales que tienen las personas, sino en aspectos formales de comunicación o comportamiento que no siempre están vinculados al desempeño del puesto».
Dari Goitia también se ha referido al estigma social que persiste en torno al autismo. Puede concebirse como una enfermedad mental, “al no tratarse de una discapacidad física, está invisibilizada y es más complicado que nos acepten”, ha asegurado. Además asegura que el entorno “no está preparado para recibir a las personas autistas. Hay que ver más allá del diagnóstico y facilitarnos los apoyos que necesitamos”.
En este sentido, ha señalado como una posible solución el empleo con apoyo y la figura del preparador laboral, «porque ofrece acompañamiento individualizado tanto a la persona como a la empresa. Facilita la adaptación al puesto, la formación en las tareas y el seguimiento continuado en el entorno laboral».
Eva García, miembro de la Junta Directiva de Asperger España, ha puesto el foco en la necesidad de conocer mejor cómo se manifiesta el autismo en las niñas y en las mujeres. El enmascaramiento provoca diagnósticos muy tardíos que hacen que se retrase el acceso a los apoyos que necesitan. En este sentido, se ha referido al Observatorio de la Mujer Asperger, creado por la Confederación como “un espacio para escucharnos y compartir experiencias”.
García también ha insistido en la necesidad de luchar contra el acoso escolar que sufre buena parte del alumnado autista. El bulling se manifiesta en: “exclusión, aislamiento y burlas”. Ha demandado a las Administraciones el reconocimiento de la discapacidad para las personas con autismo sin discapacidad intelectual, para que esta parte del colectivo pueda acceder a los apoyos que necesita.
Vacíos legales
En esta misma línea, Cristina Gómez, miembro de la Junta Directiva de Autismo España, ha dicho que la Confederación, como entidad de referencia del autismo, trabaja intensamente para que «la normativa cambie y contemple de manera específica el autismo y toda su variabilidad».
«El grado de discapacidad es la puerta de entrada a los derechos y, por ello, necesitamos que el colectivo del autismo tenga reconocida esa especificidad, para que todas las personas autistas puedan acceder a los ajustes y apoyos necesarios en todos los aspectos de la vida», ha explicado Cristina Gómez. “De lo contrario, muchas personas se van a quedar fuera de ese reconocimiento de derechos y no van a tener apoyos en educación, empleo, programas de vida adulta…”, ha añadido.
Desde Autismo España, sostienen que trabajan para reforzar la voz del colectivo, «y garantizar que las personas autistas y sus familias estén presentes en los espacios donde se toman decisiones que afectan a su vida». En este camino, la Confederación colabora con Asperger España para “aunar esfuerzos y tener una voz unitaria ante los agentes sociales y políticos”.

