Este año, la vuelta al cole será la más cara de las últimas tres temporadas. Un problema añadido para las familias vulnerables que ni siquiera tienen acceso a las becas comedor. España lidera desde hace años los primeros puestos en la tasa de población en riesgo de pobreza, dentro del barómetro de Europa. Y de momento, nuestro país mantiene el liderazgo.
“Estoy un poco perdida”, cuenta Angélica -que no quiere desvelar su apellido-, una madre hondureña que solicitó en el mes de marzo una beca comedor para sus tres niños. Dos de ellos cursarán el ciclo de primaria y el más pequeño entra en las aulas de Educación Infantil. En lo que coinciden es que ninguno tendrá este año ni una plaza ni un plato de comida en el comedor escolar porque la Comunidad de Madrid les ha denegado la ayuda. Esta familia numerosa apenas cuenta con ingresos para afrontar el curso escolar.
Casi 1,3 millones de menores en riesgo de pobreza y exclusión empezarán el nuevo curso escolar sin beca comedor. Este año, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso aprobó una inversión de 68 millones de euros para cubrir los gastos de las becas comedor del alumnado de Educación Infantil, Primaria y Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Esta cifra fue la misma en la partida presupuestaria del año pasado. Sin embargo, la Administración autonómica ha concedido 119.000 ayudas, lo que significa que 11.000 menores se han quedado fuera de la lista.
Angélica y su familia forman parte de la lista. Son solicitantes de asilo político. Su marido, que trabajaba sin contrato y cuyo sueldo era la única fuente de ingresos en el hogar, tiene una fractura en la pierna, lo que le ha provocado una incapacidad temporal de seis meses. “Mi esposo traía el sueldo principal a casa y yo me encargaba de los tres niños, iba a recogerlos porque no tenemos quién los cuide”, cuenta esta madre al PdV.
Con esta beca, los planes de la hondureña eran buscar un empleo que pudiera conciliar con el tiempo en que sus hijos están en el colegio y luego recogerlos cuando salieran del comedor escolar. Ahora debe reorganizar su agenda sin contar con ninguna ayuda. “Estamos viviendo una situación muy difícil ahora mismo. Yo contaba con una beca comedor. Me urge. Estamos en una situación muy grave”, continúa, preocupada, por la incertidumbre de su situación familiar.
La Comunidad de Madrid rechazó la solicitud de Angélica por dos motivos: la falta de acreditación de su situación económica y de su permiso de residencia. Esta decisión refleja un problema recurrente: menores de familias migrantes quedan automáticamente fuera de las becas comedor porque el sistema exige documentos oficiales de ingresos que, en la práctica, estas familias no pueden aportar.
“Hay un perfil excluido de los comedores escolares: menores de familias migradas”, señala Roberto Borda, coordinador de proyectos de la Asociación Apoyo y de la campaña Ninguna Familia Sin Beca. La comunidad no admite que “los ingresos de una persona sin documentación estén perfectamente justificados” señala. En palabras de Borda, eso significa que “si a una persona no le permites trabajar, no le permites generar ingresos, esos ingresos son cero”. En conclusión, con este argumento se excluye del comedor a menores de familias migrantes y “no hay forma de justificarlo porque no tienen permiso de trabajo y si no tienen permiso de trabajo no pueden generar ingresos. Es la pescadilla que se muerde la cola”, argumenta. La única solución que propone Roberto Borda es “que el comedor sea universal y gratuito para todos los niños y niñas que cursan educación obligatoria”.
Falta de transparencia
Durante el curso escolar de 2024, el consejero de Educación, Emilio Viciana, aseguraba en la Asamblea de Madrid que se habían concedido más de 130.000 becas comedor. La asociación Apoyo denuncia la falta de transparencia por parte del gobierno regional sobre el número de becas. El año pasado alrededor de 71.000 menores se quedaron sin beca comedor, según denunciaron organizaciones como Educo. Para este período académico, la Administración autonómica destinó la misma dotación, pero ampliaron el círculo de familias beneficiarias.
España sigue entre los primeros puestos con mayor tasa de población en riesgo de pobreza según los datos de Europa. El indicador AROPE (At Risk of Poverty or Social Exclusion) refleja que 1 de cada 4 personas vive en condiciones de vulnerabilidad económica o social. En el caso de menores, más de 2,2 millones de niños, niñas y adolescentes que van a la escuela están en riesgo de pobreza o exclusión, pero las becas y ayudas al comedor escolar solo llegan a un total de 982.000 menores.
Esta vuelta al cole promete ser una de las más cara de la historia con un aumento del 18% en el gasto de las familias. La subida afecta principalmente a material escolar y libros de texto. En este contexto, las becas comedor son esenciales para garantizar que muchos niños y niñas en situación de vulnerabilidad tengan acceso a una alimentación adecuada durante el periodo que pasan en la escuela. En Madrid, las listas de espera continúan y las familias que las solicitan se ven atrapadas en un limbo burocrático. Una odisea administrativa para asegurar que sus hijos e hijas puedan comer a diario.
Angélica va a reclamar su solicitud para lograr el acceso al comedor y a una alimentación saludable. “Voy a reclamarla porque ya me la han denegado en dos ocasiones. Los niños tienen derecho a la alimentación» por eso, sostiene esta madre, es imprescindible que puedan acudir al comedor.

