Madrid.17/09/25. La situación que se está viviendo en Palestina desde hace casi dos años ha devenido en una disquisición lingüistica sobre el término genocidio. Según la ONU, Israel ha cometido genocidio contra la población de la Franja de Gaza. La comunidad internacional, sin embargo, se divide a la hora de definir si es o no es genocida la matanza que se está perpetrando contra el pueblo palestino.
El martes 16 de septiembre la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los territorios palestinos ocupados*, establecida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, basó sus conclusiones en pesquisas exhaustivas sobre lo ocurrido en Gaza, desde el 7 de octubre de 2023 hasta el 31 de julio de este año. Por ello, pide a Israel que cumpla con la legalidad internacional, ponga fin a la matanza y castigue a sus responsables.
Cuatro de cinco
Según la ONU, en Gaza se están cumpliendo cuatro de los cinco supuestos que definen el término genocidio. Matar, causar lesiones graves a la integridad física o mental, someter deliberadamente a condiciones de vida que acarrean la destrucción total o parcial de la población, imponer medidas destinadas a impedir la natalidad. Son cuatro de los cinco actos que define la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, de 1948. Y así lo ha apuntado la Comisión en su informe.
“Es evidente que existe la intención de destruir a la población palestina de Gaza mediante actos que cumplen los criterios establecidos en la Convención sobre Genocidio”, ha declarado la presidenta de la Comisión, Navi Pillay. También ha recordado que los acontecimientos en Gaza desde el 7 de octubre de 2023 no se han producido de forma aislada. «Fueron precedidos por décadas de ocupación ilegal y represión bajo una ideología que exigía la expulsión de la población palestina de sus tierras y su reemplazo». Por su parte, el comisario australiano Chris Sidoti sostiene que “las muertes no son accidentes, no son daños colaterales. Son el resultado de una estrategia militar de bombardeos intensivos y tierra quemada» contra la población palestina.
Actos genocidas
Según la Comisión, las palabras de dirigentes civiles y militares de Israel, así como el modo de actuar de sus fuerzas armadas muestran una intención clara de destruir, total o parcialmente, a la población de Gaza. Señala como pruebas las operaciones militares que han provocado muertes y lesiones a gran escala, el bloqueo total que impide la llegada de ayuda humanitaria y causa hambruna, la destrucción de hospitales y escuelas, los ataques contra menores y las violencias contra las mujeres. También han documentado bombardeos contra lugares religiosos, contra espacios culturales y el incumplimiento de las órdenes de la Corte Internacional de Justicia.
Navi Pillay ha subrayado que la responsabilidad de las atrocidades “recae en las más altas esferas de las autoridades israelíes, que han orquestado una campaña genocida durante casi dos años con la intención específica de destruir al pueblo palestino en Gaza”.
El informe sostiene que Israel no ha prevenido ni sancionado el genocidio, al no investigar los crímenes cometidos ni enjuiciar a sus responsables. Menciona además que el presidente Isaac Herzog, el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ex ministro de Defensa Yoav Gallant incitaron a cometer genocidio, sin que se hayan tomado medidas contra ellos.
La intención
La Comisión concluye que las declaraciones de autoridades israelíes y las acciones en Gaza, como la hambruna que se ha impuesto en la zona y las condiciones de vida inhumanas, evidencian una intención genocida.
“Israel ha ignorado flagrantemente las órdenes de medidas provisionales de la Corte Internacional de Justicia y las advertencias de los Estados Miembros, las oficinas de la ONU, las organizaciones de derechos humanos y los grupos de la sociedad civil, y ha continuado su estrategia de destrucción de los palestinos en Gaza”, ha señalado Pillay. Además, denuncia que no hay indicios de un cambio de rumbo por parte del Gobierno de Israel.
Por todo ello, se exige a Israel que permita la entrada de ayuda humanitaria para acabar con el hambre de la población, levante el asedio y garantice la entrada de personal de Naciones Unidas, incluida la Agencia para los Refugiados Palestinos (UNRWA) y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos.
Responde Israel
Por su parte, el Gobierno de Israel sigue jugando al victimismo entre las bombas. Las autoridades denuncian el antisemitismo de quienes afirman que está perpetrando un genocidio . En realidad, acusan de ir contra el pueblo judío a todo país, institución o personalidad que denuncie la atrocidad. Tras el informe de la ONU, ha respondido con un nuevo ataque terrestre más contundente que los anteriores.
“Gaza arde”, escribió el martes en sus redes sociales el ministro de Defensa, Israel Katz. También ha explicado que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están “atacando infraestructuras terroristas” y trabajando para asegurar la liberación de los rehenes. El único propósito que persiguen, insisten, es lograr la derrota de Hamas. A su vez, Benjamin Netanyahu considera que Israel se encuentra en una “etapa crítica” de la guerra, aludiendo a la lucha contra Hamás.
La comunidad internacional, no acaba de sentirse del todo apelada. Al menos no se decide a reaccionar con la evidente urgencia. Incumple, así con la obligación de detener el horror. De momento, sigue en silencio y sin poner «todos los medios a su alcance» para parar la campaña contra el pueblo palestino, como establece la ONU.
La falta de acción de la comunidad internacional y el debate léxico, empeora la situación ya existente. Miles de personas escapan de los bombardeos, en un éxodo sin precedentes. La población palestina muere de hambre. Las familias ven caer a diario a niños y niñas entre los bombardeos. La huida de gazatíes hacia ninguna parte, continúa. Eso sí, todo ello en medio de una calmada indignación mundial.

