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«Hay que educar en el pensamiento crítico desde los colegios»

Yolanda Fernández Blanco

La educación como punto clave en los avances sociales. Para Julia Molina la solución es evidente, al igual que para Madre Coraje, donde es voluntaria desde 2022. Esta ONG lucha por la transformación social desde España y los países del sur en numerosos ámbitos como la acción humanitaria, la cooperación internacional y la justicia social.
Julia Molina

Yolanda Fernández Blanco

A sus veinte años, Julia Molina colabora como voluntaria en el área de Educación Transformadora en Jerez de la Frontera. Así, con el punto de mira puesto en la Agenda 2030 y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), imparte talleres orientados a potenciar el espíritu crítico de la juventud y emprende proyectos para la mejora medioambiental.

¿Qué funciones desempeñas en el área de Educación Transformadora?

Nos dedicamos más a lo medioambiental, que es nuestro tema y nuestra lucha. Tratamos la Agenda 2030, los ODS… Hace poco estuvimos en la Feria Agenda 2030 con colegios de las provincias de Cádiz y Sevilla. Sobre todo, nos centramos en los temas relacionados con el transporte público y la educación ambiental en los colegios.

En el área de Educación Transformadora de Madre Coraje tratamos muchos proyectos. El último que hicimos es la mejora de los transportes urbanos de Jerez, ya que perjudica a toda la ciudadanía. Estuvimos trabajando en ello durante un año, investigando cuáles eran los problemas, cómo trabajaba ese sistema y cuál era la opinión de las personas. Finalmente, lo hemos presentado al Ayuntamiento y poco a poco hay avances.

¿Qué aporta a la sociedad ser voluntaria en Madre Coraje?

Un punto de vista diferente a la educación. Al final no soy técnica, solo voluntaria, pero creo que es muy interesante cómo trabaja Madre Coraje y su departamento de Educación. Cómo conecta los valores y las emociones. Hace que los niños piensen y desarrollen ese pensamiento crítico y esas ganas de actuar en el problema. Creo que debería aplicarse a la educación actual.

En general, ser voluntaria de Madre Coraje aporta a la sociedad un acercamiento a otras culturas y otras realidades ajenas a nuestra ciudad, llegando a la normalización de donar ropa, juguetes y otros enseres y el reciclaje del aceite para la producción de jabones, sensibilizando a la ciudadanía y provocando en ellos un cambio de mentalidad.

¿Y qué te aporta a ti misma ser voluntaria?

Siempre he hecho voluntariado. Empecé joven, a los 16 años. Ahora tengo 20 para 21 y la verdad es que no concibo una vida sin voluntariado. Te da crecimiento personal mientras conoces a mucha gente con la filosofía de vida basada en valores y en la empatía. Se lo recomiendo a todo el mundo. Creo que si todo el mundo hiciera voluntariado viviríamos en una sociedad mejor.

¿Cómo decidiste ser voluntaria? ¿Por qué en Madre Coraje?

Desde muy pequeña he tenido la inquietud de ayudar y movilizarme por los temas que me interesaban, creé junto a mi amiga el grupo de ecologismo y divulgación ambiental Greenteam Jerez en 2019 con 16 años en el que hoy día seguimos. En abril de 2022 nos pusimos en contacto con Madre Coraje por primera vez. Siempre habíamos admirado la labor que hacen y por ello queríamos hacer una publicación en Instagram explicando que se hacía desde dentro y ofreciendo a nuestros seguidores formar parte de su voluntariado.

En verano de 2022 empezamos como voluntarias en Madre Coraje en distintos talleres como el de ropa y juguetes. Más tarde en el de Educación Transformadora. Hacemos mucha divulgación ambiental y damos clases a colegios. Desde el área de Educación de Madre Coraje, nos propusieron hacer un proyecto de incidencia política junto a ellos en septiembre de 2022 y ha durado un año entero.

¿Cuál es la postura de las nuevas generaciones que reciben vuestras iniciativas? ¿Detectáis prejuicios?

Como voluntaria nunca he coincidido con personas que tengan prejuicios, pero sí noto que las nuevas generaciones están cada vez más concienciadas con el cambio climático. Veo un sentimiento globalizado de que ellos no pueden hacer nada. Al final es una especie prejuicio. Les dicen que no pueden hacer nada porque son muy pequeños en cuanto a poder político o legislativo. Por eso estamos trabajando y seguimos haciendo voluntariado, para que esos pensamientos dejen de seguir ahí.

¿Sería efectivo aplicar vuestras técnicas de educación transformadora al sistema educativo público?

Sí, es muy importante. Tenemos una metodología llamada Aprendizaje de Servicio, que consiste en la participación de los niños para abordar necesidades reales como puede ser el tema del medioambiente, fomentando así la participación, el pensamiento crítico y el desarrollo de habilidades prácticas, promoviendo valores como la responsabilidad social y la ciudadanía activa. Sería muy interesante que la educación pública lo integrara para que impartieran asignaturas así. Se educaría a los niños con mucho más pensamiento crítico y más participación activa en la ciudadanía.

¿Qué aspectos son más importantes trabajar para eliminar las desigualdades?

Lo más importante es trabajar la concienciación y la sensibilización. Al final si no tenemos una sociedad sensibilizada con esos temas, no vamos a poder cambiar nada. También es muy importante dar referentes a las nuevas generaciones para que los niños vean que hay personas que sí han podido cambiar las cosas y ellos también pueden hacerlo.

El machismo y la mayoría de discriminaciones son estructurales. ¿Cómo se puede cambiar esto?

Es algo que requiere de un esfuerzo continuo. No solo desde la sociedad, también por parte de gobiernos y empresas. Lo más importante es la sensibilización y la concienciación, además de que haya más participación de las mujeres en diferentes ámbitos sociales. Cada vez lo vamos viendo más. Cada vez hay más mujeres en altos cargos. Cada vez hay más leyes que nos apoyan en el ámbito laboral y contra el machismo y la violencia de género.

Pero todavía queda mucho por conseguir. Esta lucha nunca acabará hasta que las mujeres no dejemos de sentir que tenemos que demostrar todo el rato lo que valemos y las decisiones que tomamos. Al final son diversos puntos que a los hombres no se les exige, pero a las mujeres sí.

¿Es posible potenciar el empoderamiento de las mujeres, eliminar desigualdades y estereotipos desde el voluntariado? ¿Cómo?

Sí, el voluntariado realiza muchas actividades que promueven la igualdad de género y es una forma muy importante de desmentir las preconcebidas de esta y empoderarnos, y dar oportunidades en altos cargos.

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