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La investigación española en cáncer no quiere esperar más

  • Unas oportunidades y condiciones homologables a las de países punteros en investigación podrían ayudar a conseguir un 70% de supervivencia en cáncer

Por Jesús Estalayo

Las personas expertas en investigación en Cáncer, denuncian la falta de estrategia en la lucha contra esta enfermedad y reivindican sus buenos resultados para reclamar unas condiciones equiparables a las de otros países que invierten en muchos más medios.

España está entre los diez países que más resultados publican en cáncer. De hecho quienes investigan, obtienen unos resultados que están muy por encima de los medios de que disponen. Ese es, al menos, el sentir generalizado que ha llevado a la investigación nacional a reclamar unas oportunidades y unas condiciones similares a las de otros países más afortunados. De conseguirlas, coinciden en que los resultados podrían ser espectaculares, y se platean la posibilidad de alcanzar un 70% de supervivencia en cáncer, frente a los porcentajes actuales que han crecido hasta situarse en un 55,3% para los hombres y un 61,7% para las mujeres.

El cáncer se ha convertido en el problema sociosanitario más importante del mundo. No en vano, uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres lo padecerá a lo largo de su vida. Por eso, el impulso a la investigación oncológica es tan importante, además de ser necesarias iniciativas como de la Asociación Española contra el Cáncer, que ha llevado a cabo la mayor convocatoria de ayudas a la investigación en cáncer, “Reto AECC 70% Supervivencia”, con una inversión de 10 millones de euros. Esta apreciable cantidad se destinará a impulsar un proyecto para la investigación de excelencia en cánceres de baja o estancada supervivencia, que dé respuesta al objetivo de superar el 70% de supervivencia en el año 2030, algo que ya se ha conseguido, por ejemplo, en Corea.

Es otro paso más para revertir la situación de desigualdad entre las condiciones de trabajo de nuestra investigación y las de los países punteros. Esto requiere de un aumento de la financiación y participación española en proyectos, además de apoyo al talento investigador desde sus inicios y un incremento de la capacitación de los profesionales clínicos que acerque los resultados a pacientes de todo el territorio.

Unas condiciones muy mejorables

Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Investigación en Cáncer, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) organizó un acto en el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Nanociencia (IMDEA Nanociencia). Con el foco situado en las desfavorables condiciones de trabajo respecto a las de otros países, abordaron en una primera parte las condiciones para la investigación y, posteriormente, las personas expertas plantearon posibles soluciones.

El profesor Álvaro Somoza, investigador principal del Grupo de Nanobiotecnología en IMDEA Nanociencia, lamenta la fuga de cerebros de nuestro país, y califica como necesarias las mejoras tanto en las líneas de investigación, como en las empresas y también en los salarios. “Hay que cambiar cosas en nuestro país para que se equilibre el flujo de investigadores que salgan y que vengan a trabajar aquí. Conseguir que el sistema sea lo suficientemente atractivo para que muchos investigadores de fuera decidan en un momento dado que nuestro país es un buen lugar para investigar con garantías de realizar trabajos de alto nivel”.

Las condiciones de estabilización en el ámbito laboral vinculadas a la investigación, según la doctora Ana Pizarro, investigadora principal del Grupo de Metalofármacos en IMDEA Nanociencia, «son bastante complicadas». En esta posición, Pizarro subraya la importancia de que exista un flujo de financiación que responda a la necesidad de más fondos para la investigación básica. Por su parte, Isabel Orbe, directora general de la Asociación Española Contra el Cáncer, recurre a un ejemplo muy gráfico para describir la situación: “El otro día nos reunimos con investigadores en Londres y allí un investigador con 30 años ha firmado una hipoteca para comprarse una casa, mientras su jefe, en España, no lo ha conseguido hasta los 48 años”. Orbe considera que en investigación se busca estabilidad para un horizonte de medio y largo plazo, y eso requiere una estrategia.

“Hay que recuperar el talento” apunta y, luego, matiza: “La investigación genera una economía del conocimiento que sería ideal para un país como España. La filantropía, que llega habitualmente desde fundaciones, está marcando el paso en muchas ocasiones”. Pero no es suficiente. “España es el país con menos crecimiento del gasto en I+D en términos de PIB de todos los países de referencia, con un ligero crecimiento del 1,36% al 1,41% en la última década” añade. Y, finalmente, concluye: “Está demostrado que países donde tienen una estrategia en investigación en cáncer los datos de supervivencia son mejores”.

El profesor Rodolfo Miranda, director de IMDEA Nanociencia y catedrático del Departamento de Física de la Materia Condensada (UAM), señala que en el Instituto la mitad son extranjeros y la mitad españoles. Cree que la estructura de la universidad española y del CESIC dificultan la posibilidad de conseguir ese flujo en el intercambio de conocimientos que proporcionaría una mayor estabilidad laboral. Si bien es cierto, gracias a cambios legislativos, recientemente han podido hacer contratos indefinidos.

«Jugamos en Liga de Campeones, pero con un presupuesto muy limitado. Nuestro rendimiento respecto a los medios de que disponemos es, sin embargo, extraordinario”, afirma Miranda. Y concluye que las posibilidades de investigar en los hospitales, en España, son claramente mejorables.

El impulso a la investigación también supone una garantía para que pacientes tengan acceso a los últimos avances en medicina e incrementen sus posibilidades de supervivencia y su calidad de vida. Así se ve desde la Asociación y así lo reconoce Cuca Vargues, afectada por un cáncer de pulmón. Cuca, señalando al grupo que la rodeaba, aseguró: “De la investigación de todas estas personas depende que esté viva o no. Estoy en un estadio IV, llevo tres años con la enfermedad, y eso no hubiera sido posible si en España, o en otro lugar, no hubiera un investigador que está trabajando en esto. Todo lo que se invierta en investigación repercute en alargar la vida y redunda en beneficio del propio país”.

Cabe señalar que los cánceres con una supervivencia por debajo del 30% como pulmón, páncreas, esófago, estómago e hígado, que representan el 38% de la mortalidad, cuentan con apenas un 17% de toda la inversión pública y el 21% de todos los ensayos clínicos. Ante esta realidad, Miranda señala su incomprensión hacia la actuación de los gobiernos: «No se dan cuenta de que la investigación no es un gasto, sino una inversión. Es un poco descorazonador”.

Posibles soluciones

Somoza considera que es necesario que haya flexibilidad, estabilidad y una estrategia que tiene que ser económica, lo que requiere inversión a largo plazo. En este sentido reitera que la investigación no es gasto sino inversión, y señala a la comunicación y la educación como principales herramientas en el proceso de mejora del sistema. La inversión conllevaría un “retorno” a nivel social, “y fundaciones como La Caixa o Marie Curie pueden marcar el rumbo de lo que sería adecuado”.

La sociedad demanda investigación. Y, para ello, «la estrategia no se puede crear en un despacho, si no que hay que acompañar a quien investiga», opina Isabel Orbe. «Tenemos que escuchar qué necesitan las personas pacientes y poner en valor la presencia de personal médico para que trasladen todo esto a los laboratorios”. En este sentido, puso el ojo en la importancia de «proporcionar estabilidad y flexibilidad» para que los proyectos se adapten a la realidad de la ciencia y de las personas pacientes. Como entidad, subrayó la necesidad de mantener una «visión multidisciplinar». «Tenemos que saber priorizar, y es preciso que exista coordinación. Todas esas personas, estén donde estén, tendrían que tener acceso al mejor de los tratamientos”.

Ana Pizarro, por su parte, considera que la investigación básica es absolutamente fundamental. “Hace falta una plataforma de unidades de ensayos clínicos bastante compleja por la propia complejidad de la enfermedad y también es necesaria la inversión en Network.

Al finalizar el acto de AECC, Miranda concretó soluciones y abrió cuatro frentes para alcanzarlas: el dinero; cambios importantes en la investigación, con grupos multidisciplinares que requieren un salto importante en la inversión; personal investigador estabilizado y evaluado (La ausencia de esto último es un defecto del sistema funcionarial); y por último, facilitar la existencia de centros con estructuras flexibles.

Finalmente Cuca puso el colofón al encuentro advirtiendo: “Es terrible que en un país desarrollado como España no todas las personas enfermas tengan acceso a los mejores tratamientos. La investigación salva vidas”.

Llamamiento a pie de calle

La celebración del Día Mundial de la Investigación en Cáncer tuvo lugar, como cada año, el 24 de septiembre, y en el marco de los diferentes actos que organiza durante estas fechas, la Asociación Española contra el Cáncer, quiso renovar en la calle, y más concretamente en la capitalina Plaza de Chamberí, su llamamiento a la sociedad para visibilizar la importancia de la investigación oncológica. El evento se abrió a diferentes actividades para despertar entre los participantes, menores incluidos, su curiosidad sobre esa labor investigadora que ayuda a mejorar los tratamientos y las tasas de supervivencia de la enfermedad.

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